Mónica Navarro
19:40
29/09/13

Lo de hoy es presumir

Lo de hoy es presumir

Lo de hoy es ser diferente y espléndido. Atrás quedaron la modestia, la discreción y la sencillez. Ahora hay que presumir, aparentar y entre menos común, mejor.

Me parece que este fenómeno comenzó con los nombres de los hijos. De repente los comunes como María, Martha, Nora, José y Fernando, fueron sustituidos por otros creados por los padres, muchos de ellos producto de la combinación de los suyos, o simplemente tomaron cualquier palabra que les pareciera diferente, y llamaron así a Doluma, Ragdé, Deisy, Siljua y una lista enorme.

Pero como tener un nombre diferente no basta, el ser diferente debe llegar aún más lejos; nuestro hijo no puede tener un perro o un simple gato como mascota. Si es perro, debe ser una raza rara, cara, no importa si el animal sufre por el clima, pero nada de tener un perro común; eso ya no se usa. Es mucho mejor un hurón, una iguana, un ganso, cerdo, víbora, tarántula o, mejor, todo un zoológico en casa.

Si se trata de celebrar el cumpleaños del hijo, ni pensar hacerlo en el patio de la casa o el jardín de los abuelos; ahora hay que rentar un salón. Lo mínimo es contratar un inflable. Ahora la fiesta debe tener un tema, y desde las servilletas, el pastel, los globos, la ropa del festejado y la piñata, deben ser alusivos al tema. Nada de reciclar las servilletas de colores o usar velitas de otros pasteles. Contratar quien maquille a las niñas, el payaso, juegos, bolsas enormes con demasiados dulces –que entre más caros, mejor-. Tampoco hay que considerar el problema de obesidad que padecen la mitad de los amigos del hijo, y a veces el propio niño, y despedir a los invitados con unos de regalo.

Si la celebración es una fiesta de 15 años, entonces las cosas suben de intensidad. El vestido debe ser enorme, de un color que ninguna de las amigas o primas haya usado. Ni pensar en reciclar el vestido de la tía, porque es rosa o azul, y eso no se usa. La señorita, que no tiene gracia alguna, debe deleitar a los invitados con ocho diferentes melodías y ritmos, así que hay que contratar a un maestro que le imponga una rutina. A ella y al chambelán que muchas veces, como ella, tiene la agilidad de un muro de piedra, pero en tres meses deben parecer Madonna y Chayanne en el escenario. Debemos contratar orquesta para los invitados mayores, sonido y ambientación de discoteca para los jóvenes, y de nuevo el inflable para los primitos. O de plano avisar que no son recibidos en la fiesta, con la discriminatoria leyenda Por favor sin niños, todo en bien de nuestra fiesta, que ahora los niños estorban y molestan en las convivencias, y verlos correr en la pista es de mal gusto.

Pero lo mejor son las bodas. Por supuesto, no hay nada más pasado de moda y anacrónico que celebrarlas en la capilla que nos corresponde; hay que ir lejos, a un lugar exótico o romántico. Para los de la zona, San Miguel de Allende, Guanajuato, Zacatecas. Si no quieres que la fiesta se parezca a otra, hay que rentar una hacienda retirada de la ciudad, o celebrar en la playa. La novia debe usar tres atuendos, a los invitados hay que darles de cenar, una entrecena y terminar con el desayuno, una vez que acabaron de tocar la orquesta, la banda y el mariachi. En este punto he de confesar abiertamente que cuando escucho de estas bodas, ruego no encontrarme en la lista de invitados, porque es obligación social asistir a la despedida de soltera, de a 450-500 la reunión, más el regalito de boda, a lo que se deberán sumar los gastos del viaje, el hospedaje, las comidas… ¡uff! Por muy barato, ser invitada a esas fiestas me cuesta como 2,500 pesos, y eso si reciclo vestido. La verdad, con eso se come en mi casa por dos semanas, se compran abarrotes y hasta puedo hacer pagos.

Pasados los meses la pareja logra concebir, y reiniciamos la vuelta de reuniones extravagantes y costosas, con sus fiestas prenatales, de a 450 el boleto más el regalo.

Soy una pasada de moda, coda, pobre. Aún creo que un paquete de pañales, o una chambrita tejida con mis manos, son buenos regalos para un recién nacido; que podemos bautizar al niño con el nombre de su padre, su madre, el personaje de una novela leída o el santo a quien lo encomendamos en nuestras oraciones. Considero que el patio familiar es el mejor lugar para celebrar cumpleaños, y que en los 15 años, con que la chica comparta con sus amigos está bien.

Y, después de todo, estar fuera de moda le acomoda a mi bolsillo.

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