¿La naturaleza tuvo la culpa?

¿La naturaleza tuvo la culpa?

Una declaración de desastre natural emitida por la Secretaría de Gobernación, no hace la diferencia entre sobrevivir y aprender a vivir.

La adecuada comprensión como sociedad, sobre, nuestra relación con nuestro entorno, es vital para definir la viabilidad o ajuste de nuestro modelo de desarrollo.

En los últimos días, conocer sobre el histórico impacto paralelo de fenómenos climáticos en el país y recordar el vigésimo octavo aniversario del sismo del 19 de Septiembre de 1985, obliga a fijar una postura sobre el riesgo y vulnerabilidad de las ciudades ante fenómenos naturales.

Los fenómenos naturales con posibilidad de causar desastres, se catalogan principalmente en geológicos e hidrometeorológicos. Como fenómenos geológicos se observan a los sismos, erupciones volcánicas, aludes, maremotos y deslaves. En el caso de los hidrometeorológicos, se encuentran las sequías atípicas, ciclones, nevadas y granizadas, lluvias extremas, inundaciones atípicas y tornados.

El estudio de estos fenómenos naturales en las ciencias, se observa en disciplinas como la Geología y la Hidrometeorología, la primera estudia la composición y estructura interna de la tierra, y los procesos por los cuales ha ido evolucionando a lo largo del tiempo; la segunda disciplina, estudia la transferencia de agua y energía entre la superficie y la atmósfera. El estudio ha ido evolucionando llegando a identificarse actualmente disciplinas especializadas como la vulcanología, sismología, etc.

Una sociedad debe estar informada sobre estos fenómenos naturales, su causa y sus efectos, con el apoyo de la UNESCO, dentro del marco del FORUM Universal de las culturas, celebrado en la ciudad de Monterrey en el año de 2007, se presentó una exposición itinerante, denominada “Hábitat, del riesgo a la sustentabilidad”.

La exposición arriba señalada, estuvo en la ciudad de León, dentro de la “Semana de la Sustentabilidad”, primer evento de su tipo en la localidad, realizado en el año del 2008 en las instalaciones del Poliforum León, evento organizado por la entonces, Secretaría de Desarrollo Sustentable, hoy desaparecida por la administración anterior y descartada por la actual.

Dicha exposición tuvo como objetivo promover la reflexión sobre diversos caminos para construir una sociedad sustentable, entendiendo el origen de la riqueza de la vida y las manifestaciones culturales del planeta, así como, la importancia del equilibrio entre la naturaleza y la sociedad. Nos permitió concebir las relaciones entre ambas como un organismo vivo y en armonía. Incluía de forma lúdica, una sensibilización atractiva para todo público para comprender las causas de la evolución de los fenómenos naturales, los cuales, en los últimos años se han presentado con mayor magnitud y frecuencia, comprendiendo a los fenómenos naturales, como una circunstancia vinculada al modelo de desarrollo de la sociedad.

Una mala comprensión del desarrollo, y una forma irresponsable de habitar y relacionarnos con nuestro entorno, ha puesto en riesgo la estabilidad de nuestro planeta, activando un calentamiento global que ha provocado un cambio climático.

Es una realidad que México está expuesto a fenómenos naturales, sin embargo, solamente si se conjuga con faltas y omisiones sociales, culturales, políticas, burocráticas y económicas, se genera la posibilidad latente de crear escenarios de desastres en contra de la población, infraestructura y vivienda.

La cultura en México ante fenómenos naturales con posibilidad de causar desastres, no se instaura por mandato oficial, se forja sobre la inminente necesidad de la población por atender una necesidad emergente y colectiva provocada por los efectos  del sismo de 1985. La cultura se basó en el principio de solidaridad con la comunidad, antecedente obligatorio para comprender el tema de protección civil en México. Proceso generado muy posterior a la cultura de protección civil internacional, la cual quedo registrada en el Protocolo 1 adicional al Tratado de Ginebra, desde el 12 de Agosto de 1949.

La Ley de Protección Civil fundamenta el Fondo de Desastres Naturales, FONDEN. Mecanismo financiero para el acceso inmediato a recursos económicos. Dentro de los lineamientos de operación específicos del Fondo de Desastres Naturales publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 31 de Enero del 2011, establece en sus disposiciones generales, lo siguiente:

“Los procesos de acceso permiten apoyar a las entidades federativas, cuando los daños ocasionados por los fenómenos naturales perturbadores superen su capacidad financiera y operativa de respuesta, así como a las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal, en los términos de las disposiciones aplicables.”

Lo relevante de esta disposición rectora del FONDEN, es la forma de etiquetar al responsable del desastre, al decir que los daños se ocasionaron por los fenómenos naturales perturbadores, ahora resulta que la naturaleza tiene la culpa y los funcionarios y políticos que omitieron o impulsaron la autorizaron de asentamientos humanos en zona de riesgo no tienen responsabilidad alguna.

Vale la pena recordar que uno de los criterios considerados para crear el FONDEN, fue el impacto causado por el uso de fondos económicos destinados originalmente al desarrollo y crecimiento económico del país, para atender las emergencias, causo que motivo dejar de atender proyectos de crecimiento económico, lo cual generaba un riesgo de impactar negativamente el desarrollo y crecimiento económico del país. El fenómeno es conocido como riesgo fiscal derivado de desastres naturales.

Bajo esta lógica de enfoque económico pareciera que prevenir o disminuir riesgos no sea considerada una acción o inversión prioritaria para el desarrollo económico del país, además bajo esta óptica el FONDEN se observa como un mecanismos financiero estratégico para proteger en principio el crecimiento económico.

El 4 de Agosto del 2010, el entonces director general del FONDEN, Rubén Hofliger Topete, realizó una serie de declaraciones con la prensa local de Tamaulipas, que amerita ser compartidas, refiriéndose a los desastres naturales como el ocurrido en ese año.

…“Con el paso del huracán Alex por el noroeste del país se observan vicios como la mala calidad de las construcciones que tienen que ver con el “manoteo” y presión que ejercen los constructores en los concursos de licitación de obras”...

…”Yo me enfocaría en el tema de vivienda. Con el paso del tiempo hemos visto cómo se han brindado permisos para construir en zonas de riesgo. Dejemos a un lado lo irregular, estamos hablando de viviendas escrituradas, que cuentan con luz, agua, drenaje, teléfono y viven en zonas de alto riesgo, desde un inicio la pregunta es ¿Por qué se permiten?”…

…”Este es un llamado a las autoridades para que no vuelvan a permitir asentamientos irregulares y en zonas de alto riesgo, porque finalmente tarde o temprano esa población lo va a padecer”…

…”Pero incluso existe y mucho la presión de los constructores, que generan situaciones graves, y hay que poner en conciencia a los constructores, que no por construir ejerzan una presión enorme para obtener los permisos. Deben hacerse las cosas conforme a la planeación urbana de cada municipio”…

…”Muchas veces hay impunidad para construir porque hay vacíos legales, si logramos erradicar esos vacíos legales desde la ley y dejamos claro que es delito, eso ayudará mucho a que piensen dos veces antes de cometer esos actos”…

Exponer nuestra relación como sociedad, con la naturaleza, implica la necesidad de comprender de mejor manera la forma en que se han construido las políticas públicas existentes. Contar con un supuesto modelo de desarrollo, con ausencia en la prevención efectiva de desastres, con el desinterés de intervenir e invertir en el orden y la calidad del desarrollo urbano, con limitaciones en el ordenamiento y reubicación de los asentamientos humanos ausentes de planeación y diseño adecuado, es simplemente un modelo vulnerable e irresponsable.

La transparencia y acceso a la información sobre el uso de los recursos destinados al desarrollo, independientemente de la etiqueta de programa o fondo, aún es limitada, representa una acción necesaria a fortalecer para evaluar y mejorar el manejo efectivo de los recursos.

Lo expuesto no implica dejar de atender la gestión integral de los desastres, más bien, induce a fortalecer e impulsar la cultura, políticas, mecanismos, financiamiento y acciones específicas que existen para el ordenamiento territorial y el desarrollo responsable de asentamientos humanos, que permitan verdaderamente eliminar y prevenir las pérdidas humanas, de vivienda e infraestructura ocasionada por los desastres.

El 20 de Septiembre del 2013, El Secretario General de las Naciones Unidas, lamentó profundamente la pérdida de vidas en México provocada desde el 17 de Septiembre pasado por los huracanes Ingrid y Manuel. Ban Ki-moon extendió sus sinceras condolencias al gobierno y pueblo mexicanos, en particular a las familias de los fallecidos, cuya cifra preliminar ronda en el centenar de personas y decenas permanecen desaparecidas. 1.2 millones de personas han sido afectadas por este doble fenómeno meteorológico, atípico e histórico. 

Se trata de prevenir no de lamentar, la única forma es aprender a vivir en armonía con nuestro entorno, comprendiendo y respetando adecuadamente las condiciones aptas que debemos respetar al momento de establecer y desarrollar cualquier asentamiento humano, urbano o rural.

De nada sirve, que hasta el New York Times haya reconocido el pasado 21 de Septiembre, a la corrupción que hay detrás de cada desastre en México, cuando en nuestro país, nuestras políticas y legislaciones que intentan promover un desarrollo urbano ordenado, no son considerados de utilidad para los gobiernos, economía, sociedad, políticos o funcionarios irresponsables, que únicamente las ven como simple recomendación, con posibilidad de omitir su adecuada atención y probablemente abusar de ellas con gran maestría, haciendo gala de vacíos legales o tráfico de influencias.

Al final de cuentas, en este país, después de la tormenta, llega la calma y la culpa según la política actual, es de la naturaleza perturbadora.

Bibliografía y sitios web consultados:

SHCP (2011). Lineamientos de Operación específicos del Fondo de Desastres Naturales, Diario Oficial de la Federación, 31 de Enero de 2011. México.

SEMARNAT, Comisión Nacional del Agua (2012). Análisis de las temporadas de huracanes de los años 2009, 2010 y 2011 en México. México, Gobierno Federal.

SOJO, Ana (2004). Vulnerabilidad social y políticas públicas. Serie Estudios y Perspectivas 14, Sede Subregional de la CEPAL en México. México D.F.

http://www.proteccioncivil.gob.mx/

http://www.ordenjuridico.gob.mx/TratInt/Mexico/DIH/IH5.pdf

http://www.fundacioforum.org/pdf/m07_exposiciones.pdf

http://www.nytimes.com/2013/09/21/world/americas/in-mexico-critics-say-that-political-corruption-worsened-impact-of-storms.html

http://notimar.com/2010/08/04/constructores-corruptos-embozados-agentes-de-la-destruccion-fonden/

http://www.cinu.mx/noticias/mexico/mexico-onu-lamenta-la-perdida-/

http://aristeguinoticias.com/2309/mexico/video-reaccion-tardia-del-gobierno-de-guerrero-ante-desastres-aristegui/

http://www.proteccioncivil.gob.mx/work/models/ProteccionCivil/Resource/377/1/images/folleto_s.pdf

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