AMLO y Diego Sinhue, entre la buena disposición y la realidad

“Como pareció quedar claro, no hay conflicto entre el gobernador de Guanajuato y AMLO. Tal parece que el enemigo duerme en casa…”
AMLO y Diego Sinhue, entre la buena disposición y la realidad


Este viernes por la tarde, Andrés Manuel López Obrador, visitó el Municipio de Tierra Blanca, uno de los más pobres de Guanajuato. En un primer acercamiento con los pueblos originarios del estado, el Presidente se reunió con miembros de la comunidad Otomí Chichimeco Jonaz Ezar, para entregar acciones y recursos de programas sociales de la Secretaría de Bienestar.

Como ya es costumbre en actos protocolarios del primer mandatario nacional con comunidades indígenas, se llevó a cabo una ceremonia tradicional en la que también estuvieron presentes el gobernador del estado Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, el titular del Instituto Nacional de los pueblos indígenas Adelfo Regino Montes, la autoridad indígena Otomírepresentada por León Rodríguez García, y el delegado de programas sociales en Guanajuato, Mauricio Hernández Núñez.

En el evento pudimos apreciar gran diversidad —entre locultural y generacional-, en un interesante sincretismo entre tecnología y tradición, donde jóvenes vestidos con sus trajes típicos, orgullosos de su cultura, transmitían el evento a través de redes sociales, permitiendo apreciar las muestras de apoyo —algunas otras, mínimas, de rechazo- para ambos mandatarios por parte de los seguidores de cada uno. No obstante, las actitudes relajadas del presidente López Obrador y de Rodríguez Vallejo dejaron claro que no existe conflicto entre el Ejecutivo en ambos niveles, a diferencia de los que muestran sus respectivas bancadas en los legislativos federal y local.

Al hacer uso de la voz en su bienvenida —que más bien se tornó en clamor- al primer mandatario nacional, el representante de la autoridad Indígena Otomí, León Rodríguez García, recordó a ante todos los presentes que los pueblos originarios son culturas milenarias, que son guerreros dignos y valientes, que la tierra es suya, así como lo son el presente, el pasado y el futuro, que son indígenas y que también son ciudadanos, y comunicó al Presidente los acuerdos a los que llegaron 155 autoridades indígenas de los pueblos Otomí Chichimeco Jonaz Ezar en Guanajuato, mediante un pliego petitorio con los siguientes puntos.

1. Recuperar la autonomía comunitaria de las comunidades indígenas en el estado.

2. Modificar la normatividad para que éstas se puedan regir mediante una ley de usos y costumbres, además de aspirar a cargos de elección y representación popular en los congresos (federal y local) y recibir directamente recursos. 

3. Debido a la situación de inseguridad que impera en el estado, crear guardias comunitarias que se encuentren coordinadas con las fuerzas de seguridad pública federales, estatales y municipales.

4. La recuperación de sus espacios sagrados como El ojo de agua La hervidora que les fue arrebatado por intereses privados y el Cerro Grande, ubicado en Arroyo Seco, donde se abrió un centro ecoturístico y al que ahora deben pagar para ingresar.

5. La recuperación de ríos, bosques y tierra que se han ido perdiendo por la contaminación. A cambio, ellos ofrecen ayudar a regenerar los espacios a través de la siembra de biznaga, que se encuentra en peligro de extinción debido a su sobreexplotación, y así también contener la erosión de la tierra.

6. Mejoras en caminos y vías que conduzcan a las comunidades.

7. Mejoras en comunicaciones y señales tecnológicas.

8. Escuelas, espacios de salud y recreación, así como empleo para evitar la migración de connacionales hacia Estados Unidos

9. El cumplimiento de la entrega de programas sociales por parte de gobierno federal que, aseguraron, no les está llegando.

León Rodríguez García cerró su participación con una frase fuerte y sentida: Somos familia del mundo que se rehúsa a morir.

Por su parte, el gobernador Diego Sinhué agradeció al presidente López Obrador la confianza otorgada a Guanajuato para determinarse en materia de salud pública, conservando su infraestructura y operación en vez de cederlo al Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), además de apoyar la petición de la comunidad Otomí Chichimeco Jonaz Ezar del municipio de Tierra Blanca, para la creación de vías de comunicación y nuevas carreteras, con la promesa deimpulsar la llegada de empresas que creen empleos.

El largo discurso de AMLO —tal y como nos tiene acostumbrados- recalcó la importancia de crear una Cuarta República, la trascendencia de los derechos del pueblo, el alcance de los programas sociales y el combate de su gobierno contra la corrupción, además de garantizar elecciones claras y libres en el siguiente periodo electoral.

No obstante, la denuncia del abandono que sufren nuestros pueblos originarios por parte de la autoridad fue fuerte y contundente: ¿Qué está pasando con la entrega de programas sociales? ¿Por qué no están llegando a donde y a quienes deberían? ¿Qué pasará con la bandera anticorrupción,principal estandarte de la presente administración, cuando hay diez delegados estatales de la Secretaría de Bienestar denunciados por este delito por la Secretaría de la Función Pública? 

Como pareció quedar claro, no hay conflicto entre el gobernador de Guanajuato y AMLO. Tal parece que el enemigo duerme en casa —¿de campaña?- del partido del Presidente.

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