Covid-19, WRC 2020 y violencia en Guanajuato

"...¿por qué una sociedad tan olvidadiza se preocupa tanto por un nuevo virus, de mortalidad mínima, y no por las desapariciones y homicidios en el estado más violento del país?"

Covid-19, WRC 2020 y violencia en Guanajuato

El fin de semana las autoridades dieron a conocer la llegada del Coronavirus a Guanajuato, con dos casos confirmados em Guanajuato, 84 en el país y ninguna víctima mortal hasta el momento. La pandemia azotando Asia y Europa, las fake news al por mayor, y la irresponsable difusión de éstas a través de redes sociales, han hecho que el caos se apodere de la ciudadanía, que inmediatamente se dividió entre quienes con resignación deben “afrontar el riesgo” de contagio y salir a trabajar, y quienes se volcaron a vaciar los estantes de los grandes almacenes, para auto recluirse en una cuarentena más inspirada por los europeos que por la situación local.

No se malentienda: el Covid-19 es preocupante. Nos enfrentamos ante un nuevo virus de escala mundial, pero si tomamos en comparación a las víctimas mortales por éste en nuestro país, que hasta el momento son cero, en contra de las 2 mil 376 víctimas por homicidio doloso (453 en Guanajuato) reportadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en enero del 2020, notaremos que la crisis de inseguridad y violencia que atraviesa el país, es peor que la epidemiológica provocada por esta pandemia —así declarada por la OMS.

Según las cifras anteriores, en promedio mueren de forma violenta en nuestro país 76 personas cada día, y en hechos que trastocan a la sociedad guanajuatense, en la entidad han sido asesinadas 23 personas —entre ellos niños, estudiantes y madres de familia- durante este marzo.

Tan sólo en una semana se presentaron diversos ataques armados en el estado:

  • Jueves 12 de marzo: “La Corona”, Celaya, Guanajuato. Por la noche se reportó un ataque, perpetrado presuntamente por miembros del cartel de Santa Rosa de Lima contra elementos de la Policía Municipal, mientras éstos realizaban un operativo. En un inicio se dijo que el jefe del operativo había sido asesinado, pero las autoridades desmintieron el hecho más tarde. De manera oficial, un elemento perdió la vida y otra persona resultó herida.
  • Sábado 14 de marzo: Bar “La Típica”, Salamanca, Guanajuato. Comando armado llega este lugar, alrededor de las 21:30 horas, y abre fuego contra todos los presentes. El resultado: 21 heridos —5 menores de edad- y 5 víctimas mortales, incluidos una joven madre de familia, un estudiante de Sistemas de la Universidad de Guanajuato Campus Salamanca que trabajaba en el lugar, y un niño de doce años que cenaba en compañía de sus padres. En un inicio los medios informaron que se trató de una pelea entre los asistentes, pero el lunes 15 de marzo, el padre de una de las víctimas dio a conocer la realidad mediante redes sociales, solicitando la difusión del hecho para recuperar de la Fiscalía el cuerpo de su niño, que había sido retenido hasta realizarle la necropsia y las investigaciones pertinentes.
  • Martes 17 de marzo: “El Granjeno”, El Jagüey León, 4:00 am. Comando armado a bordo de dos camionetas ingresa al rancho donde padre e hijo dormían, y los ejecutan; tenían 52 y 22 años.

Tomando en cuenta que el pasado miércoles 11 de marzo, mediante redes sociales se dieron a conocer diversos bloqueos y quema de vehículos en las carreteras de Guanajuato al implementar las autoridades —según la información oficial- un operativo contra grupos criminales de la entidad —un día antes de la inauguración oficial de WRC 2020-, ¿por qué una sociedad tan olvidadiza se preocupa tanto por un nuevo virus, de mortalidad mínima, y no por las desapariciones y homicidios en el estado más violento del país?

Aún peor, ¿por qué pareciera que se alienta ese miedo —al Covid-19- por sobre el de la violencia? ¿Por qué el Rally fue cancelado previo a su última fecha, por riesgo sanitario y no por la inseguridad?

Según Max Weber, en sus Teorías sobre el Estado, éste debería tener el monopolio del uso legítimo de la violencia, para suministrar confianza y seguridad a sus gobernados. Pero parece que esto ha quedado atrás, y ante la incapacidad de hacer frente al crimen organizado y la inmediatez de la información en la era del internet, se difunde el temor hacia un agente externo para así desviar la atención de cosas más preocupantes, resultando el Coronavirus el perfecto distractor.

Claramente, las cifras de defunciones por el Covid-19 en el mundo sí son una emergencia en países donde no se vive la extrema violencia que nos aqueja actualmente a los mexicanos. ¿Cuándo exigiremos a nuestro gobierno garantizarnos la seguridad como le exigimos la salud, cuando en este país tenemos mayor posibilidad estadísticamente de morir de forma violenta que por Covid-19?

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