Lunes. 18.11.2019
El Tiempo

La familia LeBarón y la guerra mormona en México

“…no fue equivocación, iban por ellos.”

La familia LeBarón y la guerra mormona en México

No importa cuáles hayan sido nuestras transgresiones ni cuánto hayamos lastimado a otras personas, toda esa culpa se puede eliminar. Para mí, quizás la frase más hermosa de todas las Escrituras es cuando el Señor dijo: «He aquí, quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no los recuerdo más.»
La Expiación de Sangre,
Boyd K. Packer, Presidente de los Doce Apóstoles de La Iglesia Mormona

 

 

El pasado lunes por la noche observamos con terror cómo fueron masacrados nueve miembros de la comunidad mormona en Bavispe, Sonora, en los límites con Chihuahua y los Estados Unidos. La agresión ocurrió al mediodía en una zona de difícil acceso, ubicada en la Sierra Madre Occidental, contra un convoy de 17 personas que viajaban en tres camionetas.

Si bien es cierto que hemos perdido la capacidad de asombro, dado que este tipo de hechos ocurren todos los días en nuestro país, lo particularmente terrorífico de la situación es que el ataque se dio contra tres jóvenes madres y 14 niños, todos pertenecientes a una misma familia, todos inocentes.

Las primeras indagaciones por parte de las autoridades señalan una probable confusión de miembros del crimen organizado al efectuar el ataque. Sin embargo, los indicios y las declaraciones de algunos de los niños que lograron escapar y resguardarse entre la sierra, refieren que se trató una emboscada planeada y ejecutada directamente contra el clan LeBarón. Además, los cartuchos hallados en el lugar, el incendio de las camionetas y el cuerpo de una joven madre con un disparo en el pecho a quemarropa, afuera del vehículo que encabezaba la caravana, con las manos en alto, implorando piedad, así lo indican: no fue equivocación, iban por ellos.

¿Pero, quién es la Familia LeBarón?

Los mormones son un grupo religioso ultraconservador que llegó a nuestro país en 1875 como resultado de la prohibición de la poligamia en Estados Unidos. Autorizados por el gobierno mexicano para establecerse en Chihuahua, los LeBarón son una familia perteneciente a esta religión y se conforman por 5 mil miembros. Habitan en una especie de ghetto voluntario ubicado cerca de Casas Grandes, que lleva por nombre Colonia Juárez. Ésta es parte de varias de las comunidades que fueron establecidas en la región por migrantes mormones, y de las que sólo sobreviven dos.

Siendo un oasis en el desierto del norte de nuestro país, la comunidad mormona de Colonia Juárez cuenta con servicios, casas habitación, iglesias, instalaciones deportivas, escuelas, campos de cultivo y centros de trabajo. Toda una utopía realizada, si no fuera por la carencia de agua, las demás comunidades no mormonas y el crimen organizado.

A leguas se puede percibir que en la colonia Juárez de Chihuahua “hay dinero”. Esto llamó la atención de grupos del crimen organizado y en 2009 un integrante de la familia fue privado de su libertad, a cambio del pago de un rescate de un millón de pesos. La respuesta de la comunidad mormona fue no ceder ante los secuestradores —si lo hacían una vez, ¿que impediría que aquéllos volvieran por más?–, por lo que se decidió invertir esa cantidad en armamento, por supuesto ilegal y traído de Estados Unidos, para la defensa y protección de la colonia y sus integrantes.

Una de las creencias más controvertidas dentro de la estructura teocrática y patriarcal de los mormones es la llamada “Expiación de Sangre”, su interpretación de un versículo bíblico, que básicamente, refiere lo siguiente: “los pecados cometidos por un mormón son perdonados derramando sangre”. La violencia y el perdón de Dios jamás han sido una buena combinación; el resultado, la conformación de una autodefensa mormona, que no sólo consideraba enemigos a integrantes del crimen organizado, sino a todo aquel que atentara contra “sus intereses”. Las consecuencias: el acaparamiento del agua y el despojo de tierras a comunidades indígenas. Como podemos ver, nuestras víctimas también han sido victimarios y, por ende, tienen mucho más enemigos que el crimen organizado

Sin embargo, nada justifica lo sucedido el pasado lunes contra mujeres y niños inocentes. Claramente el gobierno ha sido incapaz durante varias administraciones para hacer frente a la situación de violencia que vivimos en el país, siendo el norte de México y la infame Chihuahua el lugar más golpeado por ataques y masacres de paramilitares y el crimen organizado contra familias y jóvenes: Creel (en 2008 y 2010), Villas de Salvárcar (2010) y ahora La Mora, cercana a Bavispe, Sonora (2019).

La incompetencia de las autoridades para atender el problema y —para nuestra mala fortuna– la carrera por la reelección de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, hacen que la nación de las barras y las estrellas fije su atención en nuestro país y a la nueva estrategia de combate al crimen organizado, cuando son incapaces de frenar el tráfico de armas a México, de neutralizar a sus propios cárteles y de terminar con la demanda de drogas por parte de sus ciudadanos.

Lo sucedido este lunes me deja con más preguntas que respuestas y es tiempo de que como sociedad civil organizada exijamos estrategias efectivas de combate al crimen organizado por parte del gobierno mexicano y sus instituciones, a través de un cambio de paradigmas como podrían ser la regularización de algunas drogas y el ataque directo a las finanzas del narcotráfico, además de reflexionar sobre el costo de una guerra convocada por los Estados Unidos a lidiarse en nuestro territorio, lo que —ya quedó demostrado– no funcionó durante la etapa de la “Guerra contra el Narco” desatada por Felipe Calderón con apoyo de los americanos a través de la iniciativa Mérida.

La violencia sólo genera más violencia. ¿Más víctimas colaterales es lo que realmente necesitamos en nuestro ya muy herido país? ¿Cuántas masacres de inocentes podremos finalmente soportar?

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