Generación de poca madre

"... en una nueva generación que por despreciar los roles familiares y seguir otra corriente ideológica que nada tiene que ver con el feminismo, llamada hembrismo, ya no tuvo madre"

Generación de poca madre

El 3 de mayo de 1908, se organizó en Chicago, Illinois, una huelga de trabajadoras textiles en demanda por mejores salarios, reducción de la jornada laboral y derecho de voto, mientras en noviembre de 1909, Clara Lemlich, levantaba en paro a las camiseras de Nueva York, actos que sentaron el precedente para que en 1910, se proclamara en 08 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora a propuesta de Clara Zetkin, una brillante política teutona fundadora de la Segunda Internacional, organización formada por los partidos laborista y socialista alemán y a quien se le debe también la declaración del 01 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores (la Tercera Internacional de 1919 fue formada por Lenin y el Partido Bolchevique). Se escogió ese día en honor a 120 trabajadoras textileras masacradas un 8 de mayo de 1875 por la policía de Nueva York al pedir mejores condiciones laborales y equivalencia de salarios frente a los hombres.

La lucha por la igualdad de género comenzó como una reyerta política a favor, entre otras cosas, del voto femenino, al que se le unieron distintos reclamos como la separación entre sexualidad y reproducción, la defensa de la maternidad libre, la libertad sexual, la planificación familiar y el uso y difusión de los métodos anticonceptivos, ideas tomadas de las teorías de Thomas Malthus.

Las proletarias eran las proveedoras de la prole que necesitaban los estados para mantener la infantería de los ejércitos (la carne de cañón) y la abundante mano de obra necesaria para las fábricas de la Revolución Industrial [Luis Bulffi de Quintana]. Este sistema puramente capitalista y esclavista podía ocasionar que la población creciera mas que los recursos y producir una sobrepoblación, como la que estamos viviendo en la actualidad, con el consiguiente aumento de la pobreza.

Las mujeres de aquella época, a inicios del siglo XX ya lo habían pronosticado y por ello luchaban por sus derechos.

La lucha de la mujer de hoy (aunque muchas han perdido el derrotero), debe ir encaminada a la igualdad de salarios, de oportunidades laborales y el derecho a una vida sin violencia. Deben tener la potestad de trabajar, si quieren, pero no por obligación como las ha empujado el Nuevo Orden Mundial que ha disuelto los roles dentro del hogar desarraigándolas del seno familiar para poder llevar el pan a su casa. Su emancipación consistió en estar 12 horas frente a una maquiladora y doblar turnos mientras sus hijos quedan a cargo de una guardería.

Lo que dio inicio al movimiento feminista y la liberación que buscaban personajes como Alexandra Kolontái (primera mujer de la historia en ocupar un puesto en el gobierno de una nación), Clara Lemlich, Clara Zetkin o Rosa de Luxemburgo, consistía en que la mujer trabajara 8 horas al igual que el hombre y por el mismo sueldo, cuestión que por lo menos en México, y alejado del terreno del discurso político y de los moños rositas que usamos en la solapa los servidores públicos para conmemorarlas, no se ha dado. Hoy la mujer mexicana trabajadora está en condiciones mas penosas que las textileras de Nueva York en 1875. Quien no lo crea, que visite una de las muchas maquiladoras de autopartes que abundan en el Bajío y le pregunte su salario a alguna obrera por 12 horas de trabajo con los turnos extras que son obligadas a cubrir. Las mujeres son la fuerza motriz de las empresas y conforme se va ascendiendo en el escalafón van disminuyendo en número.

Lo peor de todo es que mientras las vemos ganar terreno en lo laboral, aunque no precisamente ocupando los mejores y mas remunerados puestos como se debiera, también observamos un alarmante incremento en el número de feminicidios que, desgraciadamente irán aumentando, en una nueva generación que por despreciar los roles familiares y seguir otra corriente ideológica que nada tiene que ver con el feminismo, llamada hembrismo, ya no tuvo madre.

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