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01:01h. Martes, 26 de Marzo de 2019

“Siempre he pensado que el poder, limitado y que en algún momento llega a su fin, será el causante de la represión si lo ostenta gente sin moral; pero la dignidad, infinita por la nobleza que la acompaña, será de los que resisten…”


Dice el dicho que a cada santo de llega su fiesta y a todo servidor público se le termina su gestión. Fue así como por fin se dieron los cambios en la Delegación 14 del IMSS Guanajuato, acordes con la 4ª transformación del presidente López Obrador, donde esperábamos que por fin el priismo más recalcitrante abandonara las oficinas del Bulevar Adolfo López Mateos, de la Ciudad de León.

Siempre he pensado que el poder, limitado y que en algún momento llega a su fin, será el causante de la represión si lo ostenta gente sin moral; pero la dignidad, infinita por la nobleza que la acompaña, será de los que resisten.

He sido la voz de quienes no podían hablar porque desde hacía seis años les habían puesto un pie en el pescuezo. Estuve en el mundo de las “confianzas B” del IMSS y desde entonces, directivos de bajo y medio nivel me han dado información denunciando las malas prácticas de las autoridades delegaciones del Instituto, sabiendo que no los delataré, y así evitar que estas acciones se repitan por otros seis años más.

Comenzaron quejándose del equipo de supervisión, que debe desaparecer de una vez por todas, ya que es un organismo carente de responsabilidades, formado por más de 10 miembros que únicamente se dedican a viaticar, a entorpecer la gestión de los directores de los hospitales, que ya se por sí están hasta el tope de trabajo, y lo que es peor: se han consagrado en acosar laboralmente a quienes no pertenecen al lobby gay de su líder, a quien apodan “Rasputín”, ya que todos saben que siempre fue la mano que meció la cuna, el poder detrás del poder, y quien muy convenientemente ahora se incapacitó cuando supo que vendría la purga de los altos mandos. ¿Creerá que escondiéndose se salvará de su destitución? ¿Ha sido tan astuto que a pesar de cargar en la espalda la responsabilidad directa de una toma de rehenes dentro del hospital del IMSS de Celaya, al haber vulnerado la seguridad del nosocomio por malas prácticas y ser culpable indirecto de varias muertes maternas en Celaya, Salamanca e Irapuato, por su falta de presión en el departamento de personal, al enterarse que se carecía en estos hospitales del equipo quirúrgico completo, sobre todo los fines de semana, había salido bien librado, endosando las responsabilidades a los jefes de servicio y al personal operativo -lo cual abona a mi teoría de que son totalmente inútiles e inoperantes los equipos de supervisión, ya que si su labor no es detectar las áreas de oportunidad y corregirlas de inmediato, o de lo contrario ser la primera línea de responsabilidad, deben desaparecer y contribuir al ahorro de recursos?

Por el mismo tenor se encuentran otros departamentos que sólo sirven para desviar el capital que debía ser utilizado en la atención de pacientes. Ejemplo de ello son las jefaturas de gestión, de mejora continua, de enlace interinstitucional, y todos esos departamentos ocupados por verdaderos aviadores.

Salvo por la jefatura de prestaciones médicas, que poco podía hacer rodeada de todos los incompetentes que le tenían impuestos, esperan los directores que el cambio sea para bien, de manera radical y absoluta en cada uno de los departamentos, desapareciendo muchos de ellos (incluidos los que se hacen llamar asesores), para despejar de zánganos las oficinas del Bulevar Adolfo López Mateos de León.

También exigen los directores que se les comience a tratar como seres humanos y profesionistas capacitados, al igual que a sus jefes y jefas  de servicio, quienes no son ni internos ni residentes, sino personal de confianza comprometido que enfrenta día con día el desabasto, las quejas y el sufrimientos de los derechohabientes, salvando el nombre y la reputación del IMSS, que continúa siendo la más grande empresa del mundo que brinda seguridad social.

A partir de viernes primero de febrero, queda al frente de la Delegación 14 de Guanajuato el doctor José Manuel Sánchez González, una persona proba, designada por el presidente Andrés Manuel López Obrador en conjunto con el director general del IMSS, Germán Martínez Cázares y el Consejo Técnico.

El doctor José Manuel Sánchez González, es médico cirujano, especialista en patología clínica, maestro en Ciencias, doctorado en Ciencias de la Salud, master en perfeccionamiento directivo de alta dirección, diplomado en desarrollo de habilidades cognitivas, diplomado en comunicación humana, diplomado en enseñanza de la medicina, diplomado en garantía de calidad, diplomado en seguridad radiológica; ha sido profesor de cátedra, titular, asociado o adjunto en cursos de pregrado y posgrado, en la Universidades de Guanajuato; en la Universidad Autónoma de Guadalajara; en la Universidad Panamericana y la Universidad Nacional Autónoma de México, así como en diferentes instituciones académicas y de salud. Por su actividad en la investigación ha obtenido desde 1995, nueve premios nacionales y seis estatales de investigación en salud. Fue fundador y es miembro activo de 21 sociedades académicas y colegios de ámbito regional, nacional e internacional, donde además fue electo por oposición en algunas de ellas como presidente y a diferentes cargos directivos.

También es miembro del Comité Editorial y Editor de por lo menos siete Revistas científicas.

Al preguntar a los directores y subdirectores de los hospitales la opinión que les merece la nueva designación y el porqué, comentaron que la administración saliente perdió la lealtad del personal de “confianza B” a partir de la designación del actual equipo de supervisión, ya que naufragó su liderazgo: se puede aceptar algo, aunque no te guste por lealtad, eso constituye el liderazgo, pero cuando dejamos de sentirnos obligados a guardar sumisión porque nos faltan al respeto, muere el líder y lo que antes era colaboración desaparece ante actitudes tiránicas e incluso de burla y desprecio. Por desgracia, el delegado saliente no se atrevió a dar un golpe de timón y destituir a “Rasputín” a buen tiempo, causante del éxodo masivo de líderes brillantes por su actitud despótica. Al fin y al cabo él era un noeliberal, y para los tecnócratas los derechos humanos y laborales pasan a segundo y tercer plano.

Ahora por fin parece que la Delegación Guanajuato estará en manos de un verdadero humanista, académico reconocido y médico con amplia trayectoria, de quien se espera una reingeniería, al igual que con el nuevo Director General del IMSS, el Lic. Germán Martínez Cázares, quien por fortuna despachará en la vecina ciudad de Morelia, donde podrá leer y escuchar con frecuencia mis columnas que se publican desde hace 10 años en el diario de mayor venta del Bajío, por la cadena EXA, y a través de prestigiosos medios digitales, para darle a conocer los pormenores laborales de la empresa que dirige, de viva voz de los directores de los hospitales y su personal de base.

El mejor de los éxitos y todo el apoyo desde el Sur del Estado de Guanajuato al nuevo liderazgo. Felicidades también para Andrés Manuel López Obrador, quien en este caso ha optado por la estrategia correcta.