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23:50h. Domingo, 23 de Septiembre de 2018

“Lo primero que hicieron los modernos carteristas fue darle un golpe mortal a la seguridad social del mexicano, desmantelando los sistemas de jubilaciones y pensiones de instituciones estatales creadas para ello…”


Lo primero que hicieron los modernos carteristas fue darle un golpe mortal a la seguridad social del mexicano, desmantelando los sistemas de jubilaciones y pensiones de instituciones estatales creadas para ello, en complicidad con sus sindicatos que adquirieron parte del nuevo instrumento de pensión llamado AFORE, a la cual se tiene que aportar de manera obligatoria, para que al final de la vida laboral del trabajador, no le entreguen (por una jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación) el rubro de cesantía y vejez al ahorrador, que es más del 50% de su cuenta total. Se dejó de pagar desde el 2015.

Se da también la casualidad de que dejaron de pagar cesantía y vejez cuando comenzó el proyecto del NAICM (nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México). Luego salió el propio presidente Peña Nieto a confirmar lo que ya todos sospechábamos: el dinero de las AFORES se está utilizando para financiar dicho proyecto sexenal.

Algunos amigos que entienden mejor de finanzas me explican de un producto llamado FIBRAs. En realidad las FIBRAs fue una puntada que sacó el gobierno federal en 2015 para poder saquear el sistema de pensiones, luego de perder el ingreso petrolero y romper su promesa de que era intocable el dinero de los jubilados, y de que ya no desaparecería como cada seis años. Obvio, todo con el aval del Congreso y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que siempre han legitimado todas las sinvergüenzadas de los gobiernos en turno.

Pero quienes defienden las FIBRAs se sienten seguros con el argumento de que con el TUA o “impuesto aeroportuario” está blindada la inversión o “préstamo” que, sin saberlo, les estamos haciendo los trabajadores. ¿Consideran eso acaso una inversión de bajo riesgo? Y si quitan ese impuesto o finalmente no se construye el aeropuerto, ¿quien cubrirá esa pérdida? ¿Alguien rescatará a las AFORES, o se declararán en quiebra? ¿Habrá otro FOBAPROA?

Porque mediante el instrumento de inversión llamado FIBRA E, algunas afores participan con 13,500 millones de pesos.

“La emisión de la FIBRA E fue por 300 millones de certificados, que equivalen a un monto de oferta global de 30,000 millones de pesos […] entre los inversionistas que participaron estuvieron las afores, fondos institucionales y privados, bancas privadas y aseguradoras”, destacó la Consar en un comunicado.

Además, adelantó que el 10% del financiamiento del NAICM proviene de las cuatro AFORES participantes, que representan 25.1 millones de cuentas de trabajadores, entre ellas PENSIONISSSTE, que se supone en graves problemas financieros por una inversión anterior que hizo con ICA (que alguien me explique: ¿otra inversión de riesgo donde los que pierden son los trabajadores?).

¿Seremos entonces accionistas del aeropuerto, o únicamente nos carterearon como ladronzuelos de transporte público, para utilizar parte de nuestro fondo de pensión en financiar obras del Estado?

¿Estaban enterados los sindicatos de dónde se estaba utilizando el dinero de sus agremiados y de las afores en las que ellos mismos son accionistas?

¿Cuánto tiempo tardarán en declararse en quiebra las AFORES? 

¿Sabrán ya lo que pasó en Chile con el sistema de pensiones?

Claro que sí, pero la posición oficial es hegemónica, se difunde e impone a través de los medios de comunicación, de la educación institucionalizada, del arte y los medios de consumo. Sus valores y prácticas regulan el pensamiento y el comportamiento de las personas y configuran simbólicamente la identidad del individuo como parte de un conjunto regido por los parámetros culturales dominantes.

Fue así como, casi sin casi darnos cuenta, nos despojaron en poco tiempo de nuestro sistema de pensiones, de nuestro petróleo, de nuestros contratos colectivos y sus beneficios ganados a través de años de lucha sindical, para regresar a los outsourcing y condiciones laborales parecidas a las del Porfiriato.

***Hoy no tenemos la libertad de pensar, de expresarnos y manifestar descontento sin estar sujetos a las acciones punitivas del sistema, que es un ojo panoléptico que todo ve y lo escucha, como el omnipresente ojo de la Divina Providencia, a través de todos los tentáculos que tiene este calamar gigante, del que nadie sabe dónde está realmente el centro neurálgico que lo gobierna, y se llaman corrupción.

Decía Ortega y Gasset que el triunfo de la “masa” sobre el individuo es una amenaza para la democracia.

Lo peor es no poder oponerte en lo individual porque eres parte de “la masa”, de la carne de cañón. El sistema está diseñado para que tú no decidas. Por ejemplo, si decidieras no aportar para tu fondo de retiro, de todas formas tendrás que hacerlo, porque hay una jurisprudencia para que no te paguen cesantía y vejez,  pero no una para dejar de prestar el ahorro de tu vida a proyectos gubernamentales.  Ahora ya no son nada más tus impuestos lo que utiliza el gobierno para financiarse: es el dinero que tenías para un retiro digno. Pero diputados, senadores y ministros de la SCJN que se jubilan con 6 años de trabajo y no cotizan en las AFORES, así lo decidieron: que un gobierno con cual no comulgas y en el que no confías, por la opacidad con la que se conduce, lo use para financiar sus obras a través de un instrumento al que llaman como eufemismo FIBRA E, y que a todas luces es tan inmoral como Trump queriendo hacer que los mexicanos paguemos su muro.

Nos guste o no, Peña Nieto, prototipo del César Borgia inmortalizado por Maquiavelo, está haciendo que los de siempre, la clase trabajadora (la gallina de los huevos de oro), paguemos su nuevo aeropuerto –y quién asegura que no hasta la campaña de su candidato Meade- con nuestro fondo de retiro, lo que debería ser el Waterloo del PRI, ahora sí,  de una vez por todas, para siempre.