Tachas 539

El Premio de Artes Plásticas Federico Ramos

Desde octubre de 2020, durante la pandemia por covid-19, el premio Federico Ramos convoca cada año a los artistas del estado de Guanajuato para presentar sus trabajos más recientes. Este esfuerzo, creado desde la iniciativa privada por gente interesada en la cultura de Guanajuato, ha crecido y se ha robustecido hasta llegar a su cuarta edición, como homenaje al irapuatense Federico Ramos Sánchez, uno de los impulsores de nuevos talentos y gestor de innumerables exposiciones y proyectos culturales. 

El pasado jueves 5 de octubre, en el Foro del Centro Regional de Expresión Artística CREA, se inauguró la exposición de la obra seleccionada: 39 de 89 propuestas en grabado y pintura iniciarán el ciclo de exhibición en cuatro galerías del estado, comenzando en Irapuato, en los meses de octubre y noviembre de este año, y posteriormente en Salamanca, Celaya y León.  

La apertura de la sala fue precedida por la premiación del jurado, compuesto por Jazzamoart, ilustre artista irapuatense considerado uno de los máximos exponentes de la pintura contemporánea en el país; Federico Ramos Delgado, Coordinador de la división de museos de Guanajuato, e hijo del maestro Ramos Sánchez; y el arquitecto Antonio Beltrán, director del proyecto Galería12.Tres. 

Dos trabajos obtuvieron mención honorífica en la categoría de pintura:  Un ciclo, óleo sobre macocel de la joven pintora irapuatense Mariana Pimentel Franco, una reflexión alrededor de la muerte y la fragilidad de la vida; y Sólo son niños, óleo sobre lienzo del acambarense Rafael Reyes Rivera, un juego de luces e imagen que denuncia la temprana experiencia infantil con la guerra y su comercialización. 

En su segundo año como categoría, el grabado acogió una mayor cantidad de obra participante; la litografía Di a luz un pez sobre el que dormía, en el río de la ternura, de Mary Jose Martínez Torres, obtuvo mención honorífica. La pieza corresponde, según comenta su autora, a una serie desarrollada alrededor de poemas y bitácoras oníricas detonadas por dificultades emocionales y físicas por la pandemia. 

La bolsa de este año rebasó los 100 mil pesos, con un primer premio en la categoría de pintura de $40 mil pesos, un segundo de $30 mil y un tercero de 20 mil. Para la categoría de grabado se entrega un premio único de $12 mil.

El tercer lugar de pintura se entregó a Mauricio Benítez Sánchez por Jóvenes Guanajuatenses compartiendo ideas en el mar muerto, un óleo sobre tela que surge alrededor de las preguntas: “¿Qué similitudes existen entre los avances tecnológicos de Tel Aviv y las ambiciones de desarrollo que existen en Guanajuato? y ¿Promover la 'mentefactura' en los estudiantes realmente disminuirá la desigualdad de oportunidades en todos los sectores económicos?” 

Como segundo lugar se alzó el óleo Hipnosis para salvar al hombre artificial, del pintor salmantino Pablo Ayala, quien obtuvo en la segunda edición del Premio una mención honorífica por El terrao. En esta ocasión fue galardonado por una pieza inquietante que sublima la anatomía humana con los temores psicológicos en un ambiente onírico, donde se disuelve la perspectiva tradicional del espectador en una excepcional paleta de colores.

34, litografía en seco de la dolorense Marisol Guerrero Morales, obtuvo el primer lugar en su categoría de grabado. Con impecable técnica, la artista propuso un autorretrato de sus piernas que combina motivos florales alusivos a su filiación familiar, trazados directamente sobre la placa de aluminio. Por los materiales empleados en su impresión, la artista consigna la ligereza y fragilidad, tanto del cuerpo como del instante.

La pieza ganadora en la categoría de pintura de esta edición fue El coloso cansado, óleo de Humberto Barajas, quien obtuvo el primer lugar en la primera edición del premio. Homenaje a una de las pinturas más misteriosas de Francisco Goya y Lucientes. “La obra presenta a un coloso exhausto con los puños bajos, retomando el camino opuesto a la obra original, pues vuelve exhausto de la violencia, y ya hastiado de ella se le percibe calmo en espera de un nuevo enfrentamiento.” Al contrario del coloso de Goya, que hace huir a los lugareños por su abrupta irrupción, el de Barajas, rodeado por los cerros de su natal Guanajuato, convoca a grupos de viajeros que se dirigen hacia él como una atracción turística, con el fin de exponer “la normalización de la violencia, la resignación colectiva a la espera del próximo suceso trágico, y el morbo que despierta, siempre y cuando no te veas envuelto directamente.”

Como lo han demostrado las muestras de las anteriores ediciones, es innegable la constante preocupación de los artistas plásticos del estado por su entorno, además de la permanente depuración de las técnicas, y su definición como parte de un discurso global descendiente de una tradición pictórica centrada en la cultura occidental. Y sin embargo, hay trabajos que a la vez difieren de esta posible clasificación y nos demuestran que la diversidad de expresiones e ideas sigue bullendo en la creación plástica. Los visitantes a la exposición en Irapuato, o en las demás salas del estado a partir del año entrante, podrán fácilmente comprobarlo. 


Jaime Panqueva

Comentarios a mi correo electrónico: [email protected]

 

 

 

El Premio de Artes Plásticas Federico Ramos