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Andamos en Catar • Día cinco: Cristiano, 5 mundiales anotando • Fernando Cuevas

"Paradoja, récord y gol..."
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Andamos en Catar • Día cinco: Cristiano, 5 mundiales anotando • Fernando Cuevas

La jornada inició con una paradoja de la globalización cuando un delantero le anotó el gol del triunfo al país donde nació, en tanto se presentó el peleado empate de rigor, un récord de uno de los más grandes jugadores que ha dado este deporte y el triunfo de uno los principales favoritos para llevarse el título.

ORIGEN NO SIEMPRE ES DESTINO 

Despertamos en Doha con el enfrentamiento entre Camerún, uno de los equipos recurrentes del continente africano aunque sin conocer una victoria hace tiempo en los mundiales, y Suiza, selección que se ha mantenido en el escenario durante los años recientes. Durante los primeros diez minutos, fueron los africanos quienes visitaron el área de enfrente con mayor frecuencia, lanzando un par de remates que salieron desviados, mientras que los europeos seguían acomodándose en la cancha. Tras un cierto episodio de faltas, volvieron los cameruneses a mandar algunos avisos y ya hacia el final del periodo, parecieron empezar a nivelar un poco los de rojo, a sabiendas que sus rivales habían sido mejores antes del silbatazo que mandó a los equipos al descanso.

Murat Yakin cambió el planteamiento para la segunda parte y el conjunto helvético fue otro, ayudado por el rápido gol.Estadísticamente equilibrado, el desarrollo del juego, en efecto, tomó un rumbo distinto por la pronta anotación de Breel Embolo tras un servicio esclarecedor de Shaqiri: paradójicamente, el anotador nació en Camerún pero se nacionalizó suizo, de ahí que evitara festejar el tanto, a sabiendas que el lugar donde se nace es una eventualidad y la nacionalidad es una elección que puede darse por múltiples motivos. Una estampa que se quedará como una de las más memorables de la Copa. Reaccionó bien el cuadro camerunés y generó un par de oportunidades pero a falta de un cuarto de hora se empezó a apagar la esperanza y el equipo suizo fue imponiendo seguridad para mantener la ventaja hasta el final.

ALTERNANCIA

Primero empezó el conjunto de Corea empujando fuerte, pero Uruguay se fue asentando y tomó el control momentáneo para que después los asiáticos volvieran a tomar la batuta y así a lo largo de una parte inicial llena de intensidad, equilibrada y marcada por la alternancia entre dos conjuntos con hombres experimentados en sus filas. En este intercambio, se presentaron escasas llegadas en ambas porterías, sobre todo una para los coreanos pasada la media hora que no tuvo dirección a portería, a partir de la cual tuvieron mayor posesión, si bien Godín se levantó en un tiro de esquina para rematar y dejar la pelota en el poste ya cerca del silbatazo que marcaría el cierre de una peleada primera mitad. 

El equipo asiático empezó imponiendo condiciones en la segunda mitad pero los uruguayos sacaban a relucir su famosa garra, arma distintiva cuando se están viendo superados. Con el transcurrir de los minutos, el juego se fue enredando y otra vez equilibrando pero a partir de la confusión, a diferencia de la primera parte. El técnico Diego Alonso mandó a Cavani al campo en sustitución de Suárez y los charrúas fueron tomando la manija del partido para continuar con esta lógica de la alternancia. Paulo Bento, el entrenador portugués de los coreanos, respondió ante la situación con tres modificaciones, inmediatamente respondidas con otras dos del rival. Un disparo cercano a falta de diez minutos y otro espectacular que se quedó en el poste por parte de Valverde, regresando después con una barrida para frenar un ataque peligroso de los asiáticos, marcaron el sello del empate.

5 MUNDIALES ANOTANDO

En un primer periodo cerrado, las selecciones de Ghana y Portugal se volvían a ver las caras en el Mundial tras su enfrentamiento ocho años atrás. Los africanos pusieron buena intensidad en el medio campo y secaron la creatividad lusitanala mayor parte del tiempo, que parecía menguar ante el trámite del juego de carácter espeso. La más cercana fue un gol anulado por falta previa, además de algunos tiros que terminaban desviados y no alcanzaban a inquietar lo necesario, mientras que se escuchaba de manera frecuente el silbato del árbitro por las continuas infracciones, limitando la fluidez del desarrollo del cotejo potenciada por la ausencia de concreción en los avances por parte de los ghaneses, mucho más concentrados en la contención del rival. 

La segunda parte explotó con cinco goles en 25 minutos, empezando al 65’ con el tanto vía rigorista penal de Cristiano Ronaldo, convirtiéndose en el primer jugador en anotar en cinco mundiales dentro de la categoría varonil. Muy pronto y después de algunos mensajes, Ayew se encargó de emparejar los cartones, vueltos a modificar por partida doble, cortesía de João Félix y Rafael Leão, ambos aprovechando precisos y rompedores servicios de Fernandes. A diez más el descuento del final, el partido parecía decidido para todo mundo, excepto para el cuadro de blanco: sin rendirse, consiguió acortar la distancia con un cabezazo de Bukari al 89’ y tanto en un descuido terrible del portero portugués como en otras aproximaciones, cerca estuvieron de lograr la igualada.

PACIENCIA Y CADENCIA CARIOCA

Para cerrar la primera jornada, en el estadio en forma de vasija se presentó Brasil, uno de los favoritos para ganar el Mundial, enfrentando a una pedregosa selección de Serbia, dispuesta a complicar hasta sus últimas fuerzas el juego bonito de la verdeamarela. Y lo consiguió por momentos en la primera mitadcon un sólido esquema defensivo, si bien los brasileños no mostraban desesperación y seguían buscando en la diversidad de opciones, incluyendo un intento de gol olímpico y fallando en el momento definitivo. Si bien los serbios ganaban confianza que no les alcanzaba para animarse a irse al frente, los pentacampeones, ahora en justa mezcla de juventud y veteranía, daban la impresión de saber que en algún momento la historia podría cambiar, aunque no fuera desde la parte inicial.

Así fue: quien quiera ganar, que trabaje. El gigante sudamericano apretó un poco más el acelerador y tras un sólido disparo al poste de Sandro, que pareció sacudir la seguridad serbia, al fin rota al 62’ cuando Neymar bailoteaba en el área, la pelota le cayó a Vinicius, quien disparó a puerta y ante el rechazo del portero, Richarlison se anticipó al defensa para empujarla al fondo. Tuvo una respuesta el cuadro europeo, quizá la única más o menos clara, que se perdió para dar paso a la continuación del concierto amazónico con un soberbio gol del propio jugador del Tottenham de media chilena, a servicio de res dedos de Vinicius, tras hacer un control de pelota con venenosa intención. Todavía pudieron ampliar la ventaja los cariocas que supieron jugar con paciencia y su inigualable cadencia.


 

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