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Celebra Xichú, con verso internacional y empeño, el 40 Festival de su huapango arribeño • Velio Ortega

Crónica del festival
Llegada del año nuevo - Foto, Velio Ortega
Llegada del año nuevo - Foto, Velio Ortega
Celebra Xichú, con verso internacional y empeño, el 40 Festival de su huapango arribeño • Velio Ortega

 

Que me gana el arrebato
por el huapango arribeño
y cumplí con el empeño
de viajar hasta la sierra
de la extraordinaria tierra
que es mi Xichú, Guanajuato.
Contemplé la gran topada
y estuve tomando dato
de la noche a la alborada.
 
Cuarenta años de fandango,
con trova internacional,
para curar todo mal
desde lo alto del tarango:
¡viva el serrano huapango,
de Xichú su festival!

Jueves 29

Desde el jueves empezaron
la fiesta los valedores,
con trovadoras fanfarrias
les dieron la bienvenida
(el pellejo se me enchina
y con mi emoción salpico)
a excelentes versadores
procedentes de Argentina,
la Cuba y el Puerto Rico
y de las Islas Canarias.

Viernes 30

Con talleres de huapango,
y danza con los danzantes
de Mesa de Coralillos;
y de hermosas mojigangas
desde el Valle del Maíz.
Eso es echar raíz
Y enseñarle a los morrillos
para que sean continuantes
de tan excelso fandango.
 
El grupo Ballades d’Advent,
Folklore de Cataluña,
y cantores invitados
concluyeron la jornada
en ese serrano edén.
El pellejo se engarruña:
ya noche fueron honrados
el creador de mojigangas,
maestro Leopoldo Estrada;
y un grande de la topada:
Cándido Martínez, versero;
va mi respeto sincero.

Contrapunto entre Jeray y Emiliano - Foto, Velio Ortega
Contrapunto entre Jeray y Emiliano - Foto, Velio Ortega

Los artistas internacionales fueron: Yeray Rodríguez, Tania Gil, Domingo Rodríguez “El Colorao”, Julia Rodríguez, Pedro Manuel Alonso y Fernando García, de Islas Canarias; Emiliano Sardiñas, de Cuba; Roberto Silva, Omar Santiago, Fabiola Méndez y Carlos Martínez, de Puerto Rico, y David Tokar, de Argentina.

Sábado 31

Cuando acababa la tarde,
bajaron desde El Terrero
los trovadores, juntitos,
encabezaban tunditos,
mojigangas y concheros
con un fervoroso alarde
y respetos muy sinceros
para homenaje postrero
a difuntos huapangueros.
 
Aquello fue maravilla
(y mil recuerdos trajeron
de mis quereres y andanzas)
muy digna de admiración,
pues esa gente sencilla,
antes de toda canción,
prodigaron alabanzas
a todos los que se fueron.

Los trovadores internacionales

En este escribir indico:
de Argentina a Puerto Rico
improvisaron versadas
con voces extraordinarias;
arcoíris de tonadas
desde Cuba a las Canarias.
 
Frino, poeta de Torreón,
que cumple con su destino
con su armónica sin par,
hizo la presentación
del poeta David Tokar,
un payador argentino:
 
“Lanzo un suspiro profundo
Y hablo lento, como el presi:
un trovador, junto a Messi,
alzó la Copa del Mundo.
Busco ese verso rotundo,
Que se hace al improvisar:
no tengo que presentar
y mi sombrero se inclina,
pues viene desde Argentina,
hasta aquí: David Tokar.”
 
Y antes de trovar
versos gauchos y milonga,
pa’ que la luna se ponga,
así agradeció Tokar
 
“Qué honor para mí,
que abra Frino,
cuando me bendice;
cuando la música dice
mucho más que una palabra.
Soy un sembrador que labra
el zurco de su destino
y yo le agradezco a FrIno
con todo mi corazón,
que hizo la presentación
al payador argentino.”
 
Y así siguieron las listas:
de la España ultramarina,
y con una voz muy fina,
los versos les dedicaron
a tan notables artistas
y ansina los presentaron:
 
“El Colorado y Fernando,
Jeray, Julia, Tania, Pedro;
suben como sube el cedro,
que cuando crece va hablando
con las nubes y cantando
con las raíces primarias.
Su voz es la luminaria
De otras voces de otros otros
Su voz es la de nosotros
Y de las Islas Canarias.”
 
Y así respondio Jeray,
(ah, tipazo, qué caray):
el sorondongo del fraile
y un picaresco relato
que contó en rima versada
y sin límite o recato
nos provocó carcajada.
Nos deleitó con su canto
junto con la Tania Gil,
Ah, qué mujer, cuánto encanto,
me ha enamorado de a mil.
 
Jeray presentó a un cantor
cubano de nacimiento,
que con un gran sentimiento
nos regaló su candor
y por eso se le nombra,
y con sus versos asombra:
el Poeta del Amor.
 
La palabra de Martí
se juntó con el huapango.
Pues vino a cantar aquí
Desde lo alto del tarango.
 
Y Jeray lo presentó
a ritmo de son cubano:
 
“El Poeta del Amor
es el nombre que merece,
por todo lo que le ofrece
al sentimiento mayor”.
 
Y Pardiñas nos bendijo
con su cubano sabor:
 
“El Poeta del Amor,
cuando vine dicen eso,
la palabra se hace verso
y el verso se vuelve flor”.
 
Y en medio de ese barrunto
de campiranos sombreros,
los dos cantantes verseros
armaron un contrapunto.

La topada

Los contendientes fueron Guillermo Velázquez y los Leones de la Sierra de Xichú y la descendencia López frente a Tobías Hernández, acompañado por Guilebaldo Díaz, Alex Montaño y Valentín Gil. Antes de la topada rindieron homenaje a los grandes maestros del huapango: Don Gabino Landaverde y don Jesús Martínez.

Ante una gran multitud
ahí estaban los poetas:
Guillermo, león de Xichú,
que de su tierra es profeta;
enfrente estaba Tobías,
defensor de la memoria
de ancestrales melodías,
procedente de Victoria.
 
Guitarras y guitarrones
y melodiosos violines,
nos regalaron el gozo
de tan hermosas canciones
por toditos los confines.
Vivimos el alborozo
de esta tierra idolatrada
que incitan los trovadores:
agárrense mis señores
que inicia la zapateada:
¡viva Xichú, valedores!

El año nuevo y la topada

A quince para las doce
dio comienzo la topada,
Y así comenzó el goce
en esta tierra adorada.
Cuando estaban las tonadas
motivando al zapateado,
escuché emocionado
las sonoras campanadas.
Los fuegos artificiales
recibieron al nuevo año;
abrazos al por mayor,
deseos y parabienes:
a ver si ahora sí apaño
a la dueña de mi amor.

Así saludó Guillermo Velázquez al 2023:

“Hoy que estamos reunidos aquí,
enfiestados a más no poder;
hoy que vemos a otro año nacer,
por ustedes pregono y por mí,
que la vida es un hecho que en sí,
no sólo es un regalo invaluable,
sino el sigo más claro y palpable
de que estamos en un universo
fascinante, grandioso y diverso”.
 
Y en esa noche sin frío
continuaron con porfío.
Cantaron temas diversos
el local y el retador,
Recitaron con fervor
sus más ingeniosos versos.
Cantaron a la poesía,
su vigencia y trascendencia,
de por qué la tradición
sigue teniendo valía,
porque despierta conciencia
y llama a la reflexión.
 
Tocaron de corazón
pa’ dar gusto al zapateado
y hubo asuntos versados
de manera inteligente,
que llamaron la atención.
Fueron temas muy variados:
el trabajo de la gente
que se va a los Estados
Unidos a trabajar.
 
Guillermo cantó vivencias
de su inicio huapanguero:
Tobías cantó a las herencias
de su cultura ancestral.
Aquello era un hervidero
y yo me comía un tamal
y un atolito me echaba,
pa’ aguantar la desvelada,
porque en su bella versada
Guillermo filosofaba.
 
En el baile se entreteje
la voz de los trovadores
que le dedican al Peje
sus musicales fervores.
Habló Guillermo de la era
del PRIAN y sus represiones,
de la enorme robadera
de esa bola de bribones,
Y cantó con gran fervor
que llegó un líder honrado,
por millones apoyado.
 
Obrador de lucha y acero,
dijo Guillermo, certero;
alabado por su pueblo,
odiado por los de arriba,
un patriota con raíz
con dignidad, sin mentira,
está llevando al país
a la dicha y a la vida.
 
Y con gozo muy sentido
su verso fue a rematar.
“México estaba dormido
y acaba de despertar;
Peña Nieto está en España
y también Calderón:
hijos de la peor calaña
de la feroz corrupción”.
 
Tobías le respondió:
“El tigre ya despertó,
por eso estamos contentos;
lo grito a los cuatro vientos,
después que mucho luchó”.
 
El de Victoria aclaró
que reconocía a Obrador,
pero aclaró el valedor,
en un cantar muy ufano,
(Lo volví a escuchar hoy):
“Cantante de esos no soy
ni músico cortesano”.
 
Pasaditas de las seis
Tras horas de bailadera
(y ya me dolían los pies)
Guillermo retó a Tobías.
No le dio los buenos días,
Le dijo con voz certera:
entremos a los debates.
Esperaba los embates.
 
Guillermo picó el orgullo
a un respetuoso Tobías.
Así estaba la historia:
el de Xichú ironizaba
el canto del de Victoria,
el que sin tanto barullo
le dedicaba su verso
al mundo y el universo.

Y llegó el sol del 23

Amaneció en Sierra Gorda
Y Mineral de Xichú:
el zapateado desborda
a toda la multitud.
El contrapunto ha continuado
Entre desvelo y euforia:
Y Guillermo se ha ensañado
con Tobías, el de Victoria.
 
Guillermo le arremetía
Pero el noble contrincante
Respondía con alabanzas.
Mas recordó sus andanzas.
Y dejó la cortesía
para demostrar su empaque.
El victorino cantante
comenzó su contraataque
y nomás no se rendía
 
Guillermo cerró la tanda,
reconoció a su adversario
y en esa fría alborada
lanzó un verso temerario:
Ya estoy grande, anunciaba,
y mejor se retiraba.
Su hermano Eliazar subió
al tapanco a pedir voto
a toda la concurrencia,
que con masiva sapiencia
que continuara, pidió.

El contrapunto final

Ha concluido la topada
pero hubo otra sorpresa
en la serrana alborada:
Jeray, trovador canario,
Y Emiliano el cubano
tuvieron un mano a mano
improvisando huapango
Se subieron al tarango:
con Guillermo, el español
se puso muy temerario;
Miliano, con entereza,
se refugió con Tobías.
Esos sí son buenos días
 
Hubo picardías y bromas
y con mucho sentimiento
le brindaron a la fiesta
un gran reconocimiento.
 
Jeray recitó amoroso
con entonada canción:
 
“Mi cuerpo subirá a un avión,
mas dejo en Xichú mi corazón.
Vinimos de lugares muy remotos
y pronto a nuestras casas volveremos:
lo que de aquí nos llevaremos
no cabe ni en los vídeos ni en las fotos.
Nos hemos vuelto ya más que devotos
de un arte trovador tan legendario,
que en esta tierra ideó su itinerario
de campo florecido en vez de yermo
y eso sucede gracias a Guillermo.”
 
El cubano se sintió más mexicano
y dejó suspirando corazones.
Al fin de cuentas el cantor,
lo dicen por todos los rincones,
se llama “el poeta del amor”.
 
“No hay en el mundo fiesta así”,
lo dijo con voz clara el antillano.
Versaba con sentido frenesí
-las mujeres, con sus gritos-
que quería quedarse aquí
para hacer muchos negritos.
 
Se fueron los visitantes.
Son trovadores del mundo
de cantores elegantes.
Lo mejor de lo mejor
Y que ahora son hermanos
de canto, música y verso
del talento mexicano.
Serán el recuerdo eterno
de calidad sinigual,
de popular festival
sin ayuda del gobierno

El zapateado - Foto, Velio Ortega
El zapateado - Foto, Velio Ortega

Financiamiento popular

El Comité comunitario informó sobre sus finanzas. Fue un festival que costó, preliminarmente, más de 200 mil pesos, unos sobrantes del festival anterior y otros aportados por artistas, migrantes y pobladores, con casi nulo apoyo oficial. Sólo el Instituto Estatal de Cultura aportó más de 60 mil pesos para pagar el sonido.

Eliazar Velázquez, uno de los organizadores, explicó que, si bien no se desdeña algún apoyo gubernamental, el festival es realizado con recursos aportados por los pobladores de Xichú, migrantes y personas que gustan de la fiesta, y se maneja a través de un comité comunitario integrado por gente de la sociedad civil. Recabaron dinero mediante rifas, colectas y aportaciones desde el extranjero. Los visitantes extranjeros financian su viaje a Xichú.

Los organizadores denunciaron poca vigilancia, pues sólo contaron con el apoyo de diez elementos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado, con una unidad, insuficientes para una fiesta con miles de asistentes y alto consumo de alcohol, sin autoridad que lo controlara.

La información precisa sobre ingresos y egresos, añadió, podrá ser consultada en los espacios digitales de los organizadores.

Despedida

Con el sol del mediodía
abandoné el mineral
y ya quisiera llorar
por tanta melancolía.
Oí el crepitar del río,
contemplé la serranía,
atrás se quedó el fandango.
Me acordé de mis amores
y quería sentir su abrazo
que bailáramos huapango
al son de su zapateado.
Me alejé muy consternado
por lo ahí había gozado:
de tanto placer vivir
que yo quería compartir.
 
He aprendido en el camino,
tras escuchar el portento
de poetas versadores,
inigualables señores
de impresionante talento
cumplen ellos su destino:
que sea gloria huapanguera
por su palabra certera.

Guillermo y la descendencia de Los López - Foto, Velio Ortega
Guillermo y la descendencia de Los López - Foto, Velio Ortega