Norteamérica 2026: Final de los dieciseisavos • Fernando Cuevas

Getty Images Argentina Cabo Verde

Se definieron los últimos clasificados para la ronda de octavos de final. Avanzaron un africano que tuvo que ir hasta la tanda de penales, y dos sudamericanos, uno con mucho más dificultades que el otro, venciendo justamente a representantes del continente originario.

HASTA LOS ONCE PASOS

En Arlington arrancó con un bienvenido dinamismo el partido entre la selección de Egipto y Australia, un enfrentamiento de esos que de entrada quizá no prometen demasiado pero que pueden convertirse en una grata sorpresa. Fueron los de amarillo quienes primero empezaron a presentarse en la cabaña del contrincante saludando el poste con tiro de Volpato, el jugador del Sassuolo, y un internamiento de Bros que no logró prosperar. Pero fueron los de rojo quienes sí lograron concretar por medio de centro de Hafez y contundente remate de Ashour al 13’, para irse arriba en el marcador, que pudieron ampliar vía Marmoush en un par de ocasiones. El partido entró en un reacomodo poco llamativo por parte de ambos cuadros hasta que un disparo raso volvió a poner el peligro en la puerta egipcia al 35’, después de un periodo de intrascendencia al frente por parte de los oceánicos; el ánimo pareció volver, de hecho, y tuvieron un buen cierre en la primera mitad, volviendo a conectar entre líneas y, al menos, terminando las jugadas, como otro disparo de Volpato que daba para más.

Y fue otra vez Marmoush el que tuvo la gran oportunidad al arranque del segundo medio pero no pudo concretar, en un arranque favorable para los Faraones, pero fueron los Socceroos quienes consiguieron el empate a través de la pelota parada, provocando el autogol de Hany ante la presión del gigante Souttar, quien en la recta final metió cabezazo peligroso que buscaba la voltereta y, en plan defensivo, desvió otro tiro que se dirigía a su portería, volviéndose protagonista del partido. Antes, el partido fue dominado por una tensión brumosa en la que los equipos no atinaban a generar riesgos mayores, más allá de algún disparo por parte de los africanos. Hacia el final, Beach salvó su arco y forzó la llegada de los tiempos complementarios.

Alguna aproximación de Sabah en el primer tiempo extra y otro arribo del cuadro australiano pero no mucho más, si bien en el segundo periodo los egipcios presionaron fuerte y estuvieron cerca de finiquitar la eliminatoria pero entre la falla al momento de definir, algún desvío defensivo y la figura de Beach, los australianos lograron llevar el trámite hasta la tanda de penales, en la que a pesar de cambiar de arquero, como lo hicieran los Países Bajos en el 2014 con éxito, acá no funcionó y entre las fallas de los tiradores y los engaños frecuentes de los tiradores egipcios, el pase quedó determinado en favor de éstos, quienes se mantienen con vida en un gran torneo para ellos, mientras que nuevamente el equipo de Australia cumple con una actuación digna y se despide con buenas estampas para el recuerdo.

DESPERTAR DEL SUEÑO

Salió Cabo Verde en Miami enfundado de azul para tratar de perpetuar el sueño que han estado construyendo y disfrutando con su gente, ahora ante el campeón Argentina, de solvente juego al momento, y al menos de inicio el planteamiento no parecía sólo cuidar las espaldas, sino incorporar gente hacia adelante cuando ofendían. Los primeros minutos se mantuvieron en equilibrio, sin distinguirse diferencias entre ambos conjuntos, hasta que al cuarto de hora, Messi envió el primer aviso más o menos serio a la puerta de un driblador Vozinha; el segundo fue a las manos del arquero pero el tercero, control magistral previo y en un palmo de terreno depositó la pelota en la red cerca de la media hora, de paso acrecentando la marca goleadora en mundiales. El tiempo restante de la primera parte fue administrado por los pamperos, incluyendo un disparo de Enzo que controló Vozinha, recordándoles a sus compañeros que la puerta estaba en buenas y experimentadas manos, enviando el mensaje para que se recuperaban del golpe anímico y estratégico que representó la desventaja, cuando en realidad no se habían presentado tantas opciones de gol.

El conjunto isleño salió con decisión al frente para buscar el empate en los primeros instantes de la segunda parte, forzando un par de tiros de esquina y después un disparo que exigió a un hasta entonces tranquilo Dibu Martínez. Los caboverdianos intuyeron que era su momento, ante cierta displicencia del rival, y aprovecharon para emparejar los cartones al 59’ a través de un servicio de Mendes dentro del área que Duarte controló y tiró con precisión a la portería. Reaccionaron los sudamericanos, como despertando de un cierto sopor, y el duelo Messi ante Vozinha tuvo otros tres encuentros directos: primero un mano a mano y después un par de tiros libres, todos resueltos por el veterano arquero en favor de su equipo, cuyo defensor Lopes también resolvió una jugada de peligro mandando el esférico a tiro de esquina. El tiempo regular terminó e, inesperadamente, nos fuimos a los tiempos extra.

Y entonces se vieron unos memorables treinta minutos de fútbol, cuando por lo general la prórroga no ofrece muchas emociones. Primero fue Lisandro al 92’ quien devolvió la ventaja a los campeones, recogiendo una pelota de un rebote tras tiro de esquina para anidarla en la red. La reacción de los Tiburones Azules resultó feroz: ya habían llegado hasta estas instancias e iban a dejar todo en la cancha, tante en términos de esfuerzo como de talento: así nos regalaron uno de los goles mayúsculos de la copa, a través del pie de Lopes Cabral que disparó desde el pico izquierdo al 103’ del área para anotar en el ángulo, ante el lucidor vuelo del Dibu, haciendo la jugada más espectacular. Una recompensa a la disposición de no darse por vencidos y de saber poner la capacidad al servicio de la motivación. Vino después, en esas extrañas situaciones del destino, que el jugador apellidado Borges anotara en propia puerta al 111’ para darle la ventaja de 3-2 a los albicelestes, que todavía requirieron de la intervención de su arquero en un par de acciones de los caboverdianos, quienes se despiden como la revelación más grata del certamen, al momento, gracias no sólo a su buen fútbol, sino a su carisma. El sueño puede continuar.

DOMINIO CAFETERO

Empezó movido el partido en Kansas entre las selecciones de Ghana, vestida de blanco con los motivos abstractos de colores, y Colombia, en habitual combinación amarillo-azul y medias tendientes al tono rosado, con un disparo de los africanos que pasó zumbando el poste. Vino después una falta sobre Díaz en el área de esas que no se están marcando, mientras que un jugador por equipo fue cambiado por lesión de manera prematura. Llegó el cuarto de hora y los colombianos habían inclinado la cancha, justo para un centro tendido de Suárez que Arias, a segundo palo, colocó con elegancia en la red para poner el primero del partido. Siguieron controlando las acciones sin mucha presión por parte de los ghaneses, que se quedaban demasiado metidos en su campo, hasta que al 35’ empezaron a adelantar las líneas, dejando ciertos espacios que por poco aprovecha Díaz para anotar el segundo. La recta final transcurrió entre un reacomodo de ambos cuadros que peleaban por la posesión de la pelota pero más hacia la media cancha, situación conveniente para lis sudamericanos, mientras que a los africanos les estaba faltando presencia más contundente en la zona de definición.

En la segunda mitad, ya sin James, los cafeteros pretendían continuar con el control de la pelota ante un equipo que parecía esperarse a romper lanzas y no precipitarse hacia adelante, si bien llegaron en una ocasión con un tiro centro que se escurrió frente a la puerta de Vargas. Díaz anotó en fuera de juego pasados los diez minutos del complemento y se presentía que caería el segundo: la volvió a tener el delantero del Bayern pero su disparo frente a portería fue directo al portero. Las Estrellas Negras intentaban iluminar el camino en zona ofensiva pero no terminaban de incidir en la puerta de los sudamericanos y su luz, que nunca fue muy visible, se fue apagando conforme avanzaba el minutero, mientras que los de amarillo creaban un poco de peligro pero tampoco terminaban de finiquitar el trámite, a pesar de la superioridad manifestada a lo largo de prácticamento todo el partido. Al final se despide Ghana del torneo con un buen aparato defensivo pero sin el poder ofensivo para transitar hacia otras instancias, en tanto los colombianos se mostraron sólidos y como un equipo al que va a ser difícil vencer.