Norteamérica 2026: Día veinticuatro, ya sólo nos quedan 16 • Fernando Cuevas
Los guaraníes llegaron más lejos de lo esperado aunque se despiden con una actuación en la que quedaron a deber, tratando de imponer una estética de copa sudamericana al partido que los franceses.
Después de la ronda de los dieciseisavos, en tanto la novedad de este torneo al contar con 48 selecciones en su fase final, quedaron vivos los tres equipos anfitriones de la zona de CONCACAF, cuatro de CONMEBOL, dos de la CAF y siete de la UEFA. La principal sorpresa nos la regaló el equipo de Paraguay al eliminar a Alemania, que desde que fue campeón en el 2014 no termina de proponer una presentación a la altura de su historia, mientras que, en menor medida, otro resultado que pudiera no ser del todo previsto fue el de Marruecos al dejar fuera a Países Bajos, sobre todo por la consolidación que ha experimentado el equipo africano desde el Mundial anterior.
Se presentaron partidos cargados de polémica (Portugal-Croacia); otros resueltos con angustia en los que terminaron prevaleciendo los favoritos (Brasil-Japón, Inglaterra-República del Congo, Argentina-Cabo Verde, Bélgica-Senegal, Egipto-Australia, Canadá-Sudáfrica, Noruega-Costa de Marfil) y unos más cuya definición fue con mayor tranquilidad (Francia-Suecia, México-Ecuador, Estados Unidos-Bosnia-Herzegovina, Colombia-Ghana, Suiza-Argelia, España-Austria). Dos o tres de los juegos terminaron estando por debajo de las expectativas, en tanto que la mayor parte mantuvo el interés, en algunos casos rompiendo lo esperado sobre todo por el esfuerzo del equipo que no era favorito y que logró inquietar al rival, al final recuperando las papeletas.
EL INICIO DE LOS OCTAVOS
Se impuso la lógica en los primeros partidos de los octavos con sendos triunfos para las selecciones que saltaron al campo como favoritas. Cayeron los dos equipo de América que participaron y, como se puede advertir, los partidos se van volviendo más calculadores cada vez.
LA EDAD DE LA INOCENCIA
El conjunto de Canadá, anfitrión pero ahora jugando en tierras vecinales, enfrentó a Marruecos, una de las selecciones de más sólido desempeño al momento. Fueron los norteamericanos quienes dominaron el primer tramo del partido, proponiendo al frente con tiros de esquina resultantes y exigiendo a Bono, primero David a quien se le alargó la pelota y después en un mano mano que tuvo Oluwaseyi, pero sin lograr convertir en ninguno de los casos: eran los mejores momentos de los de la hoja de maple que consiguieron reflejar en el marcador. Bajaron el ritmo tras la pausa y el partido se emparejó, con un conjunto africano que empezaba a nivelar poco a poco la cancha y neutralizando los ataques de los de negro con los motivos nevados, si bien seguían mostrando una gran entrega, sobre todo para regresar a zona defensiva cuando algún intento de contraataque pudiera amenazar su arco. Muy poco de los africanos al frente: al parecer es de esas selecciones miméticas que hacen que casi todos sus partidos, independientemente del rival, resulten equilibrados.
Un intento de los norteamericanos al inicio de la segunda parte antecedió al primer gol: en una falta innecesaria, Hakimi le puso servicio horizontal exacto a Ounahi, libre de marca ubicado detrás de los rematadores, para que colocara la pelota en movimiento en el fondo de la puerta con tiro rasante. En pelota parada, los canadienses mostraron su inocencia primero por la falta cometida y después por la obvia ausencia de marca. Con la ventaja a su favor, Los Leones del Atlas tomaron el control del partido y la confianza de ver cómo les había resultado su planteamiento, aunque Les Rouges no terminaban de rendirse y seguían orientándose al frente aunque cada vez con menos peligro: acaso un disparo de Buchanan o un centro al área que no encontró rematador. Para finiquitar el trámite, Ounahi al 82’ anotó su segundo en una descolgada y sirvió para que Rahimi saludara el travesaño con un cabezazo, jugador que, ya en la compensación, anotó el 3-0 con un equipo canadiense volcado que fue víctima de un guion conocido: tener la oportunidad al inicio, dominar de arranque pero sin concretar, y a partir de ahí ser dominado por el conjunto favorito. Se despide uno de los anfitriones cumpliendo con lo esperado y el cuadro norafricano confirma su buen momento.
TRABAJAR EL TRIUNFO
El partido en Filadelfia empezó de acuerdo con lo esperado: la selección de Francia imponiendo presencia y control, en contraste con la de Paraguay, apostando por cubrir la retaguardia y, cuando se pudiera, intentar alguna escapada al frente. Así transcurrió el primer episodio, sin que los de azul pudieran inquietar la puerta de los rojiblancos. Pasados los veinte minutos, Dembélé soltó disparo desde fuera del área que pasó cerca, probando una estrategia que pudiera ser eficaz ante la hasta ese momento impenetrable muralla de los sudamericanos. En este 4 de julio en la cuna independentista, muy poquito de franceses y paraguayos al frente, si bien el trabajo de escalonamiento de la defensiva de los sudamericanos resultó notable, controlando a la temible ofensiva gala, aprovechando, eso sí, un arbitraje complaciente que les permitía recurrir a la falta y a la marrullería de manera constante, en tanto los jugadores galos conservaban en general la calma para no caer en provocaciones. Parece que sabían que este juego era uno de ésos en los que habría que trabajar el triunfo.
El guion esperado continuó en la segunda parte, con los paraguayos apostando a prolongar el trámite lo más lejos posible, en tanto los europeos seguían bordando por el área y, al menos por lo se alcanzaba a ver, se mantenían pacientes y atentos a no recibir faltas riesgosas. Probaron con disparos desde fuera del área vía Rabiot y después Koné, que exigió gran desviada de Gill al 54’, y con algún pase de precisión kilométrica del arquero Maignan que Mbappé no pudo capitalizar, en tanto Cáceres se revolvió en su área para contener a Barcelona, quien salió para dar entrada a Doué. Finalmente, el VAR encontró un claro penal y llamó al juez central que no lo había visto pero que lo convalidó para que Mbappé anotara al 70’, dejando el resto del tiempo con mayor probabilidad del segundo que del empate. El primer remate de los paraguayos llegó en el 90’ y así es muy complicado aspirar a algo más. Los guaraníes llegaron más lejos de lo esperado aunque se despiden con una actuación en la que quedaron a deber, tratando de imponer una estética de copa sudamericana al partido que los franceses, si bien dieron su actuación más discreta al frente, lo supieron jugar así y demostraron que también le pueden entrar a este tipo de juegos cargados de mañas, roces y conflictos.