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FERNANDO CUEVAS

Liguilla Clausura 2024 (IV): La final

“Dos equipos de larga tradición y rivalidad que terminaron siendo, con sus altibajos, los mejores de este Clausura…”

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Foto, Maximiliano Cuevas
Liguilla Clausura 2024 (IV): La final

La serie decisiva para determinar al campeón del certamen se quedó en la capital del país. Dos equipos de larga tradición y rivalidad que terminaron siendo, con sus altibajos, los dos mejores de este Clausura.

El partido empezó con buena intensidad gracias al interés de ambos equipos por tener la pelota; pronto el Cruz Azul aprovechó una mala entrega al portero Malagón por parte de Dos Santos que derivó en penal cometido a Antuna, jugador que decidió cobrar y con seguridad rompió prematuramente el cero en el partidor abridor de la serie. La anotación ayudó al espectáculo y diez minutos después, quizá demasiado rápido para efectos de mantener la emoción, Quiñones empujó en libertad la pelota para emparejar el marcador: así, sin esperarlo demasiado, ya teníamos un gol por bando cuando todavía no llegábamos a los veinte minutos de juego. Avisó el anfitrión alrededor de la media hora con un par de mensajes y el América hizo lo propio con disparos al fin contenidos.

Al inicio del segundo medio, las Águilas tuvieron una opción clara vía primero Martin y después Quiñones en el contrarremate pero el guardameta Mier y el defensa Ditta de la Máquina respondieron justo y evitaron la voltereta, tal como lo volvió a hacer el central del anfitrión unos minutos después al sacar una pelota casi en la raya, tras un toque del propio Quiñones que había rebasado al arquero. Después de un cabezazo de Rivero que salió ligeramente desviado, los dos conjuntos entraron en la zona del cuidado más que del atrevimiento y decidieron no animarse a arriesgar más de la cuenta: como buenos equipos mexicanos, terminaron optando por dejar todo en el terreno de la procrastinación, dejando las emociones para mejor ocasión. 

Fotografía, Maximiliano Cuevas
Fotografía, Maximiliano Cuevas

Hace once años llovía fuerte en la cancha del estadio Azteca. Se repite la historia climatológica. Los Cementeros salieron con una línea de cinco al fondo, aunque de inicio buscaban la pelota desde la cancha rival; los Azulcremas, en tanto, mandaban el mensaje de tranquilidad para buscar el gol de la diferencia sin una prisa excesiva pero sí con la disposición para ir adelante. Un disparo a puerta del local y un cabezazo de la visita alrededor del cuarto de hora que resolvieron los porteros, al igual que otra llegada por bando también controladas por los activos guardavallas, animaban el despliegue pasado cada vez por más agua: más peligrosas las de los de azul, sumada una pelota que mandaron a las nubes cargadas de agua con la portería dispuesta.

En los primeros minutos de la segunda parte, el cuadro de casa trató de adelantar filas para sacudirse el dominio experimentado durante varios minutos de la anterior mitad, aunque la jugada seria que inauguró el peligro fue un gol bien anulado a los visitantes. El encuentro llegó a ese momento en el que parecía que un gol definiría al ganador: seguía siendo mejor el visitante pero una apretada jugada en el área terminó por marcarse como penal de inicio y después de la revisión del árbitro en el monitor: Martin cobró con seguridad y puso en ventaja a su equipo. Los Celestes tuvieron todavía un par de opciones para el empate en un tiro de esquina y en un disparo a bocajarro pero no lograron concretar, sobre todo por el lance del portero americanista, al final convertido en el héroe del enfrentamiento. 

El América vino de más a menos en el torneo y en la liguilla apenas mostró su potencial en efímeros momentos: con eso le alcanzó para llevarse su decimoquinto título que no será precisamente el más memorable, incluyendo la polémica del penal. Por su parte, el Cruz Azul nos regaló una gran temporada, sobre todo considerando el bajo desempeño del torneo anterior: fue mejor que su rival pero al no saber concretar las opciones de la primera parte, se auto sentenció. La Máquina ha perdido en el marcador pero seguro sus aficionados estarán orgullosos por cómo su equipo enfrentó todo este certamen y lo lejos que llegó, apenas a un remate de cabeza mejor colocado para quedarse con el título.

Fotografía, Maximiliano Cuevas 1
Fotografía, Maximiliano Cuevas

En este país en el que se afirman como verdades incontrovertibles dichos sin pruebas, opiniones o suposiciones, resulta fácil decir que el arbitraje está comprado sin aportar una sola evidencia. Si así se piensa, no tendría mucho sentido ver el fútbol: sería una farsa. Actitudes que parecen formar parte de la lógica alrededor de la prisión preventiva oficiosa que tanto desean imponer algunos.