martes. 16.04.2024
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VIBORERO

Ricardo Piglia - El camino de idaEmilio Renzi, habitual personaje de las novelas de Ricardo Piglia, ha llegado al campus de una prestigiosa universidad de New Jersey para impartir un seminario sobre los años argentinos de W. H. Hudson. Fue invitado por la directora del departamento, la bella y belicosa Ida Brown. Renzi acaba de divorciarse e imagina que el viaje le ayudará a poner las cosas en perspectiva; la distancia y la estadía en un lugar extraño, donde apenas le conocen, quizá le devuelvan el hilo perdido de su vida. Pero ese plan se desbarata apenas arriba. Una extraña llamada telefónica la primera noche lo pone en alerta. Luego, la pasión lo arrastra e inicia un romance imborrable y clandestino con Ida. Pequeños incidentes y extraños  equívocos culminan con la trágica muerte de la profesora Brown en un inexplicable accidente. Que incluye un detalle inquietante: Ida tiene la mano quemada, y eso parece conectarla con una serie de atentados contra figuras del mundo académico. Entonces el campus se puebla con policías y agentes del FBI. Renzi no es sospechoso, aunque tampoco está libre de sospecha. Como todos, tiene algo que ocultar. Su problema es que esconde un hecho que puede comprometer a la muerta y a él mismo.

Michel MaffesoliEn el actual debate sobre la violencia, estamos acostumbrados a oír voces que oscilan entre la indignación y la condena. Lejos de esta perspectiva, teñida mucha veces de la moral más dudosa, Maffesoli observa la violencia como un fenómeno inevitable e incluso necesario para le estructuración social. En la línea de Nietzsche, Durkheim, Simmel, Bataille y otros grandes pensadores, el sociólogo francés ve en las manifestaciones orgiásticas de la sociedad, en las pasiones descontroladas de un recital o de una contienda deportiva, incluso en la brutalidad fascinante de los serial killers, los desbordes necesarios para conmover los cimientos desgastados de lo instituido. La violencia, nos recuerda Maffesoli con serena sabiduría, es parte de la eterna lucha de fuerzas que definen el movimiento cósmico y social, y negarla, no asumirla, ha sido la pretensión del hombre moderno, obsesionado por controlarlo todo, por no dejar lugar al azar y al desborde de las pasiones. Saber ritualizar la violencia, encontrar cauces menos traumáticos para esa energía social irreprimible, quizás sea, según estos provocadores y lúcidos ensayos, el modo más genuino de asumirla.

Umberto Eco - Historia de las tierras y los lugares legendariosNuestra imaginación está poblada de tierras y lugares que nunca han existido, de la cabaña de los siste cuentos a las islas visitadas por Gulliver, del templo de los Thugs de Salgari al piso de Sherlock Holmes. Por lo general, sabemos que estos espacios son tan sólo producto de la fantasía de un narrador o un poeta. En cambio, y desde tiempos muy remotos, la humanidad ha fantaseado con lugares que se han considerado reales, como la Atlántida, Mu, Lemurtia, las tierras de la reina de Saba, el reino del Preste Juan, las Islas Afortunadas, El Dorado, la última Thule, Hiperbórea y el país de los Hespérides, el lugar donde se conserva el santo Grial, la roca de los asesinos del Viejo de la Montañana, el país de Jauja, las islas de la utopía, la isla de Salomón y la tierra austral, y el misterioso reino subterráneo de Agartha. Muchos de estos lugares han sido el origen de fascinantes leyendas y han inspirado algunas de las espléndidas representaciones visuales que aparecen en esta obra; otros han alimentado la fantasía transtornada de los cazadores de misterios, y los hay que incluso han estimulado viajes y exploraciones.