martes. 16.04.2024
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DRAMATURGIA

Acuerdo prenupcial [ACTO II]

Eduardo Celaya

Acuerdo prenupcial [ACTO II]

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Personajes

Sara
Esteban
Gilda
Julia
Juan Pablo
Don Carlos

ACTO II

Escena única

La escena se ilumina mostrando a sara sentada en el sillón. Ha cambiado su atuendo, ahora es más jovial, un poco escotado, juvenil, y su peinado también es más relajado. Unos cuantos documentos de la junta anterior permanecen en el librero a la izquierda del ventanal. sara lee tranquilamente una revista de novias mientras bebe de un vaso. Eventualmente se levantará, revisará su peinado y maquillaje en el espejo y volverá a sentarse.

sara                          ¡Don Carlos!

don carlos se asoma por la puerta derecha.

don carlos           Dígame señorita.

sara                          ¿Sabe dónde está mi hermana? Se está tardando mucho y le dije que le enseñaría los arreglos para la boda.

don carlos           Está en su habitación señorita, ¿quiere que vaya a buscarla?

sara                          No, déjalo. Ya vendrá.

don carlos sale por la puerta derecha. sara, impaciente, se levanta, revisa su vestido, sus zapatos, vuelve a ir al espejo y ve de nuevo su maquillaje, se le nota nerviosa. julia entra por la puerta derecha.

julia                          Ya estoy aquí Sara.

sara                          Hermana, te estoy esperando.

julia                          Perdón, quería descansar un poco.

sara                          Ya tendrás tiempo, te vas a quedar tres semanas, ¿no?

julia                          Si, así es.

sara                          Que bueno, tienes que estar aquí mucho tiempo. Imagina cómo va a estar madre cuando yo me vaya.

julia                          Va a estar bien. Y tampoco te vas a ir muy lejos, la casa que Esteban compró está a cinco minutos caminando.

sara                          Pues sí, pero no es lo mismo. Pero mira, mira que arreglos tan hermosos. (Le muestra la revista.)

julia                          ¿Son para la recepción?

sara                          Si.

julia                          Están hermosos Sara. Te vas a ver preciosa con todo esto enmarcándote.

sara                          Yo sólo quiero que la gente recuerde este día con el mismo gusto que yo lo haré.

julia                          Vas a ver que si Sara, va a ser todo un éxito. ¿Esteban ya está listo?

sara                          Yo creo que sí, no lo he visto mucho últimamente. Me imagino que está nervioso y por eso está desaparecido.

julia                          Si, supongo.

sara toma de nuevo la revista y la sigue viendo, sentada en el sofá. julia se pasea por la habitación, nerviosa, quiere hablar pero no se atreve.

julia                          Sara.

sara                          Dime Julia.

julia                          ¿Tú eres feliz con Esteban?

sara                          Mucho.

julia                          ¿Y crees que así será siempre?

sara                          Pues, no tiene por qué cambiar.

julia                          Lo digo porque… bueno, tal vez hay cosas que no sabes de Esteban.

sara                          Julia, siempre va a haber cosas que no sepamos de nuestros maridos. Tu Jorge debe tener sus pequeños secretos escondidos.

julia                          Puede ser. Pero, mira Sara… hay algo sobre Esteban que debes saber.

sara                          Si vas a venir a hablarme de chismes y habladurías, no tengo deseos de escucharte.

julia                          Sara, Esteban es homosexual.

sara                          (Cierra la revista violentamente, para calmarse y volver a adoptar la postura de mujer recatada.) Julia, que vulgar eres. ¿Cómo puedes decir algo así? Esteban es un hombre decente. (Vuelve a ver la revista.)

julia                          Sara… esto que te digo no es un chisme.

sara                          ¿De qué hablas? No me vas a decir que alguna de tus supuestas amigas te lo dijo, y tú te lo creíste. (Riendo, burlona.) Pero que tonta eres. ¿Cómo puedes creer los rumores de gente que sólo me tiene envidia?

julia                          Porque lo sé Sara, lo sé.

sara                          Pues no me imagino de donde puedes haber sacado esa información. Yo sé muy bien que Esteban no es un enfermo.

julia                          ¿Enfermo?

sara                          Ya sabes a que me refiero.

julia se hinca frente a sara, que sigue sentada en el sofá.

julia                          Sara, escúchame, no son rumores. No solamente es homosexual, sino que mantiene una relación con Juan Pablo.

sara                          (Muy seria.) No puedo creer lo que estás haciendo. No puedes permitir que sea feliz, ¿verdad? No eres capaz de ver como tu hermana tiene un buen matrimonio con un hombre honesto porque te da envidia.

julia                          ¿Envidia?

sara                          Claro, envidia. Como tu marido jamás ha hecho nada y siempre ha sido un don nadie…

julia                          Esto no tiene nada que ver con Jorge.

sara                          No, con Jorge no, pero si contigo. Te da envidia que yo si me voy a casar con un buen hombre que es exitoso y ahora hasta vas a hablar mal de Juan Pablo.

julia                          Sara, esto no es envidia, yo no tengo nada que envidiarte…

sara                          (Burlona.) No, claro que no, sólo que yo me voy a casar con el sucesor de mi padre, con el director de la compañía de la familia y voy a ser feliz, mientras que tú estás casada con un empleado cualquiera, que además ni siquiera puede venir a mi boda porque le tiene miedo a mi madre. Me das pena.

julia                          Sara, no te estoy mintiendo. Es algo que debes saber antes que cometas un error.

Se escucha un auto aproximándose.

sara                          Claro, para ti es un error, porque entonces no serás la mejor hija. No te bastó con humillarme mientras éramos niñas, con salirte con la tuya y tu capricho de casarte con ese bueno para nada, ahora tienes que arruinar mi boda. Sabes qué, mejor no hubieras venido.

sara se levanta sumamente enojada, con su revista en la mano y se dirige a la puerta derecha.

julia                          Sara, escúchame, no me dejes hablando sola.

De la puerta izquierda entra esteban, seguido de juan pablo.

esteban                    ¿Qué pasa? ¿Todo bien?

sara                          (Corre a abrazar a Esteban). ¡Esteban! (Lo besa). No es nada, es sólo que Julia no puede soportar que su hermana vaya a tener una vida feliz. Le carcome el alma ver a otros realizarse.

julia                          Sara, por favor, tenemos que hablar muy seriamente.

sara                          ¿Ah, sí? Pues habla.

julia                          Tiene que ser a solas.

sara                          Si no eres capaz de decirlo frente a todos entonces no me interesa escucharlo.

sara sale por la puerta derecha.

esteban                    Sara…

esteban sale tras sara. Silencio. juan pablo se dirige al librero y toma los documentos.

juan pablo            Se me olvidaron estos documentos.

Silencio. juan pablo se dirige a la puerta izquierda pero se detiene.

juan pablo            Julia, ¿sobre qué discutían?

Silencio.

juan pablo            ¿Le dijiste?

julia                          Lo intenté, pero no me creyó.

juan pablo            ¿Qué le dijiste?

julia                          De Esteban y tú.

juan pablo            Es decir que no sabía.

julia                          No, no tenía idea.

juan pablo            ¿Y sobre el acuerdo?

julia                          No me dio oportunidad.

Silencio.

julia                          Tiene que saberlo.

juan pablo            Yo lo sé, se le dije a Esteban. Pero no debemos ser ni tú ni yo quienes le digamos. Creo que eso le corresponde a él.

julia                          No lo va a hacer. No le conviene.

juan pablo            No, no le conviene. Si no se casa con Sara, el acuerdo no es válido. Y seguramente perderá su posición.

julia                          ¿Cómo pudieron mis padres hacer ese acuerdo con él?

juan pablo            Supongo que era lo mejor, o así deben haberlo creído.

esteban entra por la puerta derecha.

esteban                    Está muy molesta, no me quiere decir por qué.

julia                          Tuvimos una discusión, nada más.

juan pablo            Será mejor que me vaya, ya tengo los documentos.

esteban                    Si, vámonos.

julia                          No Esteban, tú quédate con Sara. Yo voy a acompañar a Juan Pablo, quiero platicar con él y si sigo aquí Sara no va a querer bajar.

juan pablo            Nos vemos mañana, Esteban.

esteban                    Si, adiós.

julia                          Espero que Sara se tranquilice.

juan pablo y julia se van por la puerta izquierda. don carlos entra por la derecha.

don carlos           Joven, ¿está todo bien? Escuché una discusión.

esteban                    Si, todo bien. Por favor pídale a Sara que baje, la señorita Julia ya se fue.

don carlos           Enseguida señor.

don carlos sale por la puerta derecha. esteban se sienta en el sofá con la cabeza entre las manos, cansado. Después entra sara, aun molesta, y se sienta en el sofá con esteban.

sara                          ¿Julia se fue?

esteban                    (Levantando la cabeza, finge estar bien.) Si, se fue con Juan Pablo.

sara                          No puedo creerlo de ella.

esteban                    ¿Qué pasó exactamente?

sara                          Julia siempre fue la mejor hija, siempre destacando, siempre la más inteligente. Mi padre quería que se quedara con la compañía. Pero un día nos dijo que se quería casar con un el tipo ese. Mi madre se lo prohibió, mi padre se enojó mucho, pero no le importó. Yo le pedí que rectificara, que pensara en su futuro, todo lo que mis padres tenían pensado para ella, pero no le importó. Se casó con él, se fue, ya casi nunca viene. Y ahora esto. Es muy bajo.

esteban                    ¿Qué pasó?

sara                          Me dijo cosas horribles de ti, de ti y de Juan Pablo. Mentiras, todo para arruinarme la vida.

esteban se levanta, lentamente, se le nota preocupado.

esteban                    ¿Qué cosas?

sara                          No vale la pena ni repetirlo. Es una mentirosa.

esteban                    (Imperativo.) ¿Qué te dijo?

sara                          Me dijo que… que tú y Juan Pablo… eran unos… (comienza a sollozar) que tú y Juan Pablo eran unos invertidos.

esteban                    ¿Eso dijo?

sara                          Si, y que tenían una especie de… relación.

Silencio de esteban, que le da la espalda a sara.

sara                          ¿Esteban?

esteban                    Dime Sara.

sara                          ¿No vas a decir nada?

esteban                    No tengo nada que decir.

sara se levanta y encara a esteban.

sara                          Pero te está calumniando. Y a Juan Pablo.

Silencio.

esteban                    (Sin bajar la mirada.) No es calumnia, es cierto.

sara                          (Sentándose lentamente). ¿Qué?

esteban                    Es cierto lo que tu hermana dice.

sara                          ¿De qué estás hablando? ¿No me escuchaste?

esteban                    Claramente. Y es cierto. Tengo una relación con Juan Pablo. He tratado de buscar la forma de decírtelo todo este tiempo, pero no he sabido cómo.

sara                          ¿Eres… eres…?

esteban                    Soy homosexual.

sara                          Eres… eres… pero… eso ya quedó atrás. Estabas enfermo, pero ya no, ya no lo estás. Te vas a casar conmigo, eso quedó atrás, estabas confundido, no puede ser otra cosa.

Silencio.

sara                          Te vas a casar conmigo, ¿cierto?

esteban                    Sí, claro que sí.

sara                          (Sonriendo con dificultad). Bueno, entonces olvidamos todo este asunto tan penoso, no hablemos más de ello y… no hablemos de esto, mi madre jamás debe saberlo. No me dejaría casarme contigo.

esteban                    Tu madre lo sabe, y también lo sabía Don Manuel.

sara                          (Más relajada, casi bromeando.) Eso no puede ser Esteban, no seas absurdo.

esteban                    Sara, esto es más complicado de lo que crees.

sara                          No veo ninguna complicación, fue una etapa, la superaste, (lo abraza) ahora estás conmigo y todo va a ser como está planeado. Nos casaremos, no se hable más.

esteban                    No fue una etapa.

sara                          No me vas a decir que vas a seguir con esa conducta antinatural. Realmente no me interesa saber más de eso. Vas a ser mi esposo y hay cosas que nunca sabré de ti, no me preocupa.

esteban                    Sara, estoy tratando de razonar contigo…

sara                          No se hable más, ya es tarde, me iré a recostar, nos veremos mañana por la mañana. Por favor, si ves a mi hermana antes de irte, infórmale que no quiero hablar más del tema. (Se levanta, le da un beso a esteban y se dirige a la puerta derecha.)

esteban                    Sara.

sara                          Nos veremos mañana Esteban, buenas noches.

esteban                    (Enojado). ¡Sara!

sara voltea a ver a esteban, ríe y se dirige de nuevo a la puerta.

sara                          Ahora eres tú el que está mintiendo. Vaya una broma pesada.

esteban                    Mi relación con Juan Pablo no terminará, ni aunque me case contigo.

sara se detiene.

sara                          ¿Qué estás diciendo?

esteban                    Tengo que casarme contigo.

sara                          (Incrédula). ¿Tienes que?

esteban                    Se lo prometí a tu padre.

sara                          ¿Se lo prometiste?… (Ríe). Discúlpame, no entiendo.

esteban                    No hay vuelta atrás.

sara                          No puedes ser mi esposo mientras sigas con esas ideas tan equivocadas.

esteban                    No tienes derecho a decirme lo que puedo o no hacer.

sara                          (Molesta, casi agresiva). Estás enfermo.

esteban                    No, no estoy enfermo, y nunca he sido tan claro contigo como en este momento.

sara                          ¿De qué hablas? Estás mal, estás mal. Olvídate de mí.

esteban                    No Sara, eso no es posible.

sara                          Creo que sí es posible, estás con… con Juan Pablo ¿no? Pues les deseo mucha suerte, y espera a que mi madre lo sepa.

esteban                    Ella no va a oponerse.

sara                          No sólo estás enfermo, crees que todos los demás también lo estamos. Retírate por favor, no quiero verte más. ¡Don Carlos! ¡Don Carlos!

esteban                    Sara, tenemos que hablar de esto.

sara                          No tengo nada de qué hablar contigo, degenerado.

Entra don carlos.

don carlos           Dígame señorita.

sara                          Por favor acompaña a Esteban a la puerta.

esteban                    Sara.

sara                          Buenas noches. (Sale.)

don carlos           Joven…

esteban                    Si, disculpe.

Los dos salen por la puerta izquierda. Las luces van bajando lentamente para dar fin al acto.

 

 

 

Continuará.

***

Eduardo Celaya Díaz (Ciudad de México, 1984) es actor teatral, dramaturgo e historiador. Fundó el grupo de teatro independiente Un Perro Azul. Ha escrito varias piezas teatrales cortas, cuentos y ensayos históricos. Esta obra, Acuerdo prenupcial, cuyo texto se publica por primera vez en exclusiva para Tachas, se estrenó en marzo de 2015 en Apeiron Teatro; a la fecha ha tenido tres temporadas.

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