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Tachas 510 • Los discos del 2022 [III]: Grupos mixtos • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

A Bit of Previous de Belle and Sebastian
"A Bit of Previous" de Belle and Sebastian
Tachas 510 • Los discos del 2022 [III]: Grupos mixtos • Fernando Cuevas

Belle and Sebastian nos recuerda con su acostumbrada amabilidad melódica, que todos fuimos jóvenes y estúpidos, aunque se podría pensar que a todos se nos quita lo primero, pero a pocos lo segundo: entre dramas innecesarios, reclamos nocturnos o patriotismos cuestionables, A Bit of Previous en efecto mira hacia atrás con la identificable nostalgia de la banda, en tanto Arcade Fire regresó con We, obra que camina entre la electrónica de su etapa reciente y el enfoque épico, de cierto refugio obligado por la ansiedad a la apertura de incondicionales horizontes luminosos; si bien no alcanza el nivel de sus obras maestras tempranas, sí recupera terreno en relación con su predecesor e incluye invitado de lujo: Peter Gabriel. Y Lightning Seeds nos puso a mirar el cielo con su melódico y elegante pop de limpieza envolvente en See You in the Stars, para buscar el propósito y celebrar la amaneciente vida, no exenta de permanentes peligros.

Black Country, New Road presentó su opus 2, Ants from Up There, en el que ganaron reconocimiento definitivo aunque perdieron a su líder, quien dejó el grupo poco antes del lanzamiento del disco: con los revoloteadores violín y sax, integrados a las estructuras de música de cámara que de pronto muta en un artpunk creciente de vocales descriptivas a emotivas, como si todo fuera visto desde el Concorde. Originarios de Toronto, Metric volvió con frescura análoga y fluido tejido digital a través de Formentera, octavo disco en el que visualizan la eternidad sin conformismos, como lo que proponen los australianos de Confidence Man, saltando a la pista de baile sin reparo alguno en Tilt, su segundo y energético álbum ante el cual no queda más que probar pasos de imposible inclinación. 

Yeah Yeah Yeahs regresa con Cool It Down, entre cascadas de teclados y cierta vertiente dark, incendiando veredas al filo del precipicio emocional, contando con Perfume Genius como cómplice principal, en tanto Dry Cleaning entregó su segundo disco, Stumpwork, en el que la narrativa de Florence Shaw, recuperando asuntos personales listos para tenderse y ponerse a secar, se va deslizando sobre un ingenioso entramado instrumental con el sello del postpunk en la frente. Por su parte, el misterioso colectivo británico conocido como Sault, comandado por Inflo e integrado por Cleo Sol y Kid Sister, entre otros artistas involucrados de manera anónima, se destapó primero con el instrumental Air, en clave de música clásica contemporánea que tuvo su secuela en AIIR, aparecido junto a los negrísimos 11EarthToday & Tomorrow y Untitled (God), quinteto de obras que se pudieron descargar de forma gratuita durante cinco días, sumando 56 canciones en total: toda una locura.

En su opus 3, los de Nueva Orleans, Special Interest, visitan diversos territorios estilísticos para hablar sobre temáticas revolucionarias vía Endure, desquiciado y equilibrado por partes iguales, de rítmica acentuada y lances disonantes. Desde Boston, la multigénero Guerilla Toss presentó Famously Alive, atravesado por un artpunk con descargas eléctricas por las que sobresale la voz de Kassie Carlson, denotando cierto optimismo y con clara invitación hacia el disfrute como forma de atravesar el tiempo, en tanto Cliffdiver, septeto de Tulsa, se echó un clavado con ráfagas emo disparadas en Excercise Your Demons, combinando vocales y elusivos juegos de pirotecnia sonora para animarnos a dar el salto junto con Al Pacino en una silla de IKEA, justo para casarnos con la muerte, cual matrimonio con la eternidad.

En su tercer álbum, The Beths continúan la línea de ese rock guitarrero con melodioso impulso: Expert In a Dying Field es la apuesta de Liz Stokes para atestiguar, con su power pop, la muerte lenta del amor, perceptible hasta que ya está en estado terminal, en línea con Blue Rev, tercer álbum de Alvvays en el que vuelven a insertar su reconocible shoegaze con miras a seguir avanzando, sin dejar de reconocer obstáculos dejados por los terremotos emocionales. En vertiente similar, el quinteto irlandés conocido como Just Mustard le inserta pinceladas de trip-hop a su rock definitivo en Heart Under, escondiendo sentimientos que terminan por advertirse cual sombras en el espejo.

Emily A. Sprague comandó a Florist para firmar su cuarto disco, el homónimo Florist, desarrollado entre un folk que se integra con estructuras ambient para acercarnos a territorios de naturaleza por descubrir, en tanto el grupo inglés The Unthankscontribuyó con Sorrows Away, folk de cepa sostenido por algunos arreglos, cual puentes colgantes, que de pronto nos traen a los tiempos presentes, llegado desde el tradicional condado de Northumberland e imbuido en ambientes naturales con cantos de aves y aguas expectantes, al calor de las viejas noticias y las dificultades frente a la distancia. 

Big Thief explotó su creatividad en Dragon New Warm Mountain I Believe You, álbum doble de narrativa abierta que transita por el indierock, el country y las florituras folk con pasmosa naturalidad, como para ver con amplitud las montañas desde las alturas, al tiempo que se sobrevuela sobre un dragón cercano, pleno de confianza. Once Twice Melody, por su parte, es el octavo disco del dueto Beach House, acá equilibrando los tonos agridulces que implica asomarse un poco más allá de los círculos íntimos; dividido en cuatro capítulos, se despliega ese dreampop macerado, lleno de matices que impiden cualquier posibilidad de empalagamiento. 

The Weather Station volvió pronto con How Is It That I Should Look at the Stars, primero pensado a manera de complemento de su álbum del año anterior, pero pronto alcanzando similar estatus con esa emotiva parsimonia que devela las emociones a la luz de las estrellas. También en tono pausado pero con inclinaciones country-soul, The Delines nos comparten relatos al margen de la ley en The Sea Drift, con esos lánguidos sonidos de los metales que parecen apagarse como la iluminación de alguna calle olvidada. Por partida cuádruple, la Tedeschi Trucks Band entregó el monumental I Am The Moon, álbum por entregas que se fue soltando de junio a agosto: dividido en las partes CrescentAscensionThe Fall y Farewell, cada una con su cortometraje respectivo, fue recuperando la historia árabe de Layla y Majnun, amantes malditos, aquí en country-blusera tesitura que entronca con el consabido rock sureño, a lo largo de los 24 cortes totales.






 

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