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EXPERIMENTAL

Tachas 595 • Los descorazonados • Jeanne Karen

Jeanne Karen

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Tachas 595 • Los descorazonados • Jeanne Karen

 

Crecí en una época en que todos éramos anónimos, hasta que poco a poco, con mucho trabajo, nos hacíamos un camino, un lugar en el mundo. Por alguna razón, nuestros nombres se hacían conocidos en ciertos círculos. Por ejemplo, el mío siempre ha sido el de los escritores, escritoras, poetas.

Nunca tuvimos una fobia real, un miedo a no ser vistos, a pasar desapercibidos, a no ser seguidos en redes, y fue maravilloso crecer sin esa presión, real o no, ese peso al que se enfrentan las nuevas generaciones.

Todo está ahí en el gran espejo, en internet, lo bueno y lo malo. Hay que saber que la buena literatura está siempre o essiempre, la percibo como un ser vivo que se mueve por todos los círculos, y que atraviesa las paredes y los anillos del tiempo. A veces, en mi afán de disfrutar un poco, leo algunas entrevistas que les hacen a las nuevas escritoras o a las que están de moda y he encontrado un punto que considero llamativo: ellas están cambiando la manera en que vemos la literatura, están cambiando lo que leemos. Una de ellas dice por ejemplo que no cree en la literatura como algo curativo, otra dice que no le importa escribir sobre la violencia, y otra hace directamente apología de ella; cada una tiene su estilo, su forma de narrar la realidad En eso confluye el discurso: están hablando de lo que se ve, de lo que se vive. 

Desde el punto de vista de lo real, de lo concreto, de lo tangible, creo que estoy justamente del otro lado: quiero leer y quiero escribir sobre un mundo que ahora nos parece que se está desdibujando. Quiero leer que también ganan los buenos, que no todo es destrucción; quiero leer también sobre la vida en contraposición con la muerte y la ruina; quiero leer sobre la paz en lugar de la violencia y deseo leer sobre la esperanza en lugar del infierno. Pero, ¿por qué? Es simple: porque es lo que hace falta, es el elemento que no existe, es la magia, es lo extraño, y sé que seguramente en los años que están por venir, habrá grandes obras enfocadas a esas utopías.

Siempre supe que pertenecería a los otros, los raros, las raras. Mi vocación fue mirar las cosas desde el otro lado del campo, desde el otro lado de la luna. Tal vez solamente me gusta navegar contra la corriente, sacudir las cosas un poco, decirle al público lector que no crea en los estándares, en las modas, que no crea en todo lo que se lee o se ve. Eso me incluye, por supuesto-, pero me gusta sentir que por lo menos les he dejado una duda.

Nos hace falta la gran épica, el gran poema, la gran canción, la gran novela que nos muestre cómo sería vivir sin terror, sin miedo, sin odios. Estamos deseosos de experimentarlo de nuevo, en los libros y en la vida.

Soy de la generación de los anónimos, de los que nos atrevíamos siempre a decirlo, a hacerlo, a escribirlo, sin importar si nos borraban de algún mapa o si directamente nos enfrentaban en las pantallas. Crecí en la época donde a lo que se le temía era al silencio, a la producción en masa, al capitalismo voraz como forma de borrar nuestras identidades, nuestra existencia. Crecí con la desilusión como bandera, pero también con la poderosa unión entre los descorazonados. 

 




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Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).

 





 

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