Experimental

Tachas 624 • Larga Vida A Las Moscas • Jeanne Karen

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Jeanne Karen

 

¿Les ha pasado a ustedes que una tarde cualquiera, de pronto llegue a su mente toda una lista de preguntas estúpidas y observaciones ridículas?

A mí sí, y debo decir que no es la primera vez, aunque sí es la primera vez que lo cuento. Se supone que una es una mujer, digamos, inteligente, pero me asaltan ese tipo de pensamientos, diría que casi absurdos, cosas que me causan mucha gracia, que podrían incluso darme risa y podría soltar una carcajada en medio de mi sala completamente vacía, es decir, nadie me acompaña, soy yo solamente contándome alguna historia inútil o un pensamiento incoherente.

Hoy, por ejemplo, abrí la pequeña puerta que da al patio y se metió una mosca, la típica mosca casera, nada en especial, pero desde que entró por esa puerta, no salió de mi mente. Le inventé toda una historia, en ella, tuvo una larga vida, casi llegó al día 28, que para una mosca es llegar a anciana. La imaginé entrando a mi casa después de un largo viaje a través del vecindario, casi pude verla posándose en los mejores vasos de refresco, hasta quedar sobre el hielo que siempre sobresale, por un segundo apenas, para quitarse el calor y humedecer sus frágiles y oscuras alas y sacudirlas con fuerza, para después emprender un veloz vuelo con un gran despegue y todavía saboreando las gotas de la bebida.  

Como la mosca, yo tampoco pude más con el calor. Antes solía escribir en mi escritorio que está en el segundo piso de la casa, pero la habitación se ha vuelto casi inhabitable durante las largas horas del día, así que me vi en la necesidad de buscar otro lugar en la planta baja, un rincón cómodo, fresco, con un poco de luz de la ventana.

Pienso de nuevo en esos 28 días de la vida de las moscas, parece que son como cien años para los humanos. 28 días en donde tuvo que haber sido feliz, no sé, tal vez solamente diez días, la tercera parte de su paso por el mundo. Otros diez días de locura, de autodestrucción y ocho días para sentar cabeza, mirar con sus miles de ojos una realidad desconocida para nosotros, para luego caer en cuenta que la vida se fue rápido y que pudo haber sido feliz más tiempo, unos quince días. Sé que yo estoy determinada a ser feliz esa quincena, esa quincena que corresponde a nuestros años, y que trato de darme motivos para estar alegre, para seguir, aunque sea con mis pensamientos vagos, sin sentido aparente, pero que son como una luz que ilumina mi frágil y a veces frío corazón, en los más terribles días y noches. 

¿Acaso somos lo mismo que la moscas, pero duramos un poco más?

 

 


 

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Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).



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