Poesía

Tachas 631 • Teoría del gran impacto • Elisa Díaz Castelo

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Elisa Díaz Castelo

 

 Mi cuerpo es un extremo del tuyo.
 El instante rojo de mi nacimiento, el puñal

 de la sangre, el gozo o el grito, el cuerpo
 que se vacía, la placenta que conjuga

 el rojo con la sombra. Es preciso reconocerlo:
 dos cuerpos que fueron uno solo

 no pueden tener un origen pacífico.
 No pueden permanecer intactos.

 Por ejemplo, la luna, que miramos
 sin miramientos, desvestida:

 te pregunté hace años cómo se había formado
 y me dijiste que la Tierra atrapó en su gravedad

 a ese cuerpo blanco y le dio un trayecto
 y un destino. No es cierto. Mírala,

 anónima y endeble, dada a romperse,
 empotrada en la noche, vela

 desde tu casa de ladrillos y yo
 desde mi azotea, más lejana que nunca.

 Somos demasiado parecidas.
 Lo cual se explica a partir de un tercero

 en discordia: un planeta errante, desvirtuado
 de órbitas, chocó con el nuestro y se hizo añicos

 en una colisión brutal que ya ha olvidado
 el universo. De lo que perdió la Tierra

 despedazada, carente de redondez,
 se formó la luna, hecha de pedacería,

 desbastada por giros y acrobacias.
 Y las dos se sostienen, sin coincidir nunca,

 apenas consonantes, apresadas
 a una distancia por el abrazo

 ambiguo de las órbitas, por una gravedad
 mediana, diametral. Así nosotras

 en las noches, nos hablamos
 nuestras voces se tocan y se envuelven
 
 en el cobre. Una será siempre
 el centro de la otra, las dos
 
 perfectas en su circunferencia
 pero ausentes de sí mismas.

 En nuestra piel se reparten tus células
 y lo que me has heredado
 
aunque sea luminoso, me consume. 

 




 

***
Elisa Díaz Castelo Nació en la Ciudad de México. Es una de las poetas más premiadas de su generación: ganadora del Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020 por El reino de lo no lineal, del Premio Nacional de Poesía Alonso Vidal 2017 por Principia, y del Premio Bellas Artes de Traducción Literaria 2019 por Cielo nocturno con heridas de fuego, de Ocean Vuong; ganó también el primer lugar en el premio Poetry International del 2016, el segundo lugar del premio Literal Latté 2015 y quedó entre los semifinalistas del premio Tupelo Quarterly 2016. Sus textos aparecen regularmente en revistas nacio nales e internacionales. Ha sido becaria del programa Jóvenes Creadores del fonca y de la Fundación para las Letras Mexicanas. Su poesía —lo mismo que su narrativa, aún inédita— tiene un impulso lírico luminoso, apoyado por la búsqueda de un estilo, único en cada libro, que lo desplaza a un lugar formalmente lleno de vigor. Su interés por la ciencia se combina a menudo con el humor, el feminismo y los acercamientos biográficos, tanto propios como ajenos, tanto reales como ficcionales. La concesión del Premio Aguascalientes a su último libro confirma la calidad y el atractivo de su obra, y es uno de los golpes más certeros contra el límite imaginario entre los escritores jóvenes y los consagrados. 

 

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