Tachas 643 • Llega Octubre • Jeanne Karen
Jeanne Karen
Lo inexplicable no es algo que me persiga, por lo general siempre encuentro una razón para todo, hasta para los sucesos más extraños, sin embargo, la semana ha sido breve, no pasó casi nada, salvo los días que volaron, que pasaron frente a mis ojos, uno casi idéntico al otro, las mismas tareas, actividades de justa y bella monotonía, que en teoría deberían ayudarme a ordenar un poco mejor mi vida, pero que no disfruto mucho. Quizás en el fondo soy un ser que necesita el caos.
Recientemente comencé a usar una especie de cuaderno tabulador, donde voy anotando lo que tengo pendiente, si bien, definitivamente es necesario, lo cierto es que echo de menos las cosas que sucedían solamente porque sí, lo que pasaba sin ser anotado, sin tener una especie de fuente ni destino.
¿Ahora qué más anotaré?, quizás la hora de ver el amanecer, tenemos una cita, siempre soy puntual, me gusta mirar el nuevo día como quien ve a los ojos a la persona que ama, anotaré también la hora de levantarme, de preparar el café y beberlo, tratando de encontrar cierta paz, un brillo, una belleza desconocida, aun en las cosas que hago todo el tiempo.
Alguien me dice que escriba más poesía, ¿se puede escribir siempre poesía?, tal vez puedo intentar escribir poéticamente, o poesía en prosa, no sé. A veces siento que para escribir poesía es necesario usar una especie de lentes invisibles, que a los que escribimos nos permiten ver la realidad un poco distorsionada, un poco fuera de todo, ¿fuera de foco, en otros colores que no tienen nombre?
La vida de una poeta, ¿es poética?, -pienso y me pregunto-, pero no tengo una respuesta inmediata, ni corta, tendría que escribir y escribir para poder llegar a algo, como cuando caminamos muchísimo para encontrar el claro en el bosque o el sitio perfecto para descansar.
Hoy es el primer día del mes de octubre, y desperté con el deseo de leer algo, uno de los libros que tengo en el librero de mi habitación, estiré la mano, con la intención de leer el libro que saliera, sin importar cuál, raro, el libro fue ni más ni menos que Colores de Otoño de Thoreau, hoy, que pensaba en la estación precisamente, porque es octubre por fin, porque comienza la época del año en que el paisaje cambia de forma dramática, casi de un día para otro. Ya hemos hablado un poco de ese libro, pero seguramente volveremos a hacerlo, otro día, con más tiempo, dedicar un texto completo, porque hay lecturas que amamos y otras que son necesarias, para mí, el libro cumple con ambas.
El arbusto que crece en la enorme maceta del patio ha comenzado a soltar las hojas rojas y amarillas, y vuelvo a creer en lo extraño, en que a mí también me puede suceder a veces, en que puedo notarlo para escribirlo, para vivirlo. No tengo una zona boscosa cerca, pero desde aquí puedo percibir la transformación, el nacimiento, la continuidad.
***
Jeanne Karen (San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).
Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).
[Ir a la portada de Tachas 643]