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NARRATIVA

Tachas 654 • Introducción a Por qué lo hice • David Keenan

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Tachas 654 • Introducción a Por qué lo hice • David Keenan

Lo hice para sacar la cara por Airdrie. Lo hice por Memorial Device. Lo hice porque luego todos se largaron y se volvieron trabajadores sociales y recibieron cursos sobre cómo enseñar inglés como lengua extranjera o consiguieron trabajo en Greggs; bueno, no todos, algunos murieron o desaparecieron o más bien se recluyeron. En fin, lo hice, iba a decir que lo hice porque en esa época todo parecía posible. Por «esa época» me refiero a 1983 y 1984 y 1985, lo que llamo los años de gloria, los años gloriosos de Airdrie, vaya broma, ¿eh? Aunque en realidad eso sería faltar a la verdad porque en esa época todo parecía más bien imposible.

Johnny McLaughlin y yo, ésos éramos entonces. Nosotros creíamos que era importante, lo que estaba pasando, digo. Pensábamos que era importante documentarlo. Publiqué algunos artículos en el Airdrie & Coatbridge Advertiser. Esto está pasando en vuestras narices, señores, les dije. Esto no es Mánchester o Londres o el puto Chingford. Esto es Airdrie. Tenía el proyecto de sacar un casete, un casete con todas las bandas locales, Memorial Device, claro, y Glass Sarcophagus y Chinese Moon y Steel Teeth pero no a Fangboard, no, que se jodan, cualquiera menos ellos, y quería llamarlo Esto es Airdrie. Pero, por supuesto, nunca lo hice. Quería escribir y publicar un fanzine, y desde luego Johnny y yo publicamos un fanzine que duró en total un solo número, antes de que yo tirara el segundo detrás de unos arbustos en Rawyards Park y meara encima de ellos, en lo que quizá haya sido mi mayor contribución a la escena. Pero, por encima de todo, lo que yo quería era escribir un libro.

El 83, el 84 y el 85 fueron los años de Memorial Device. Todos los miembros habían estado antes en otras bandas, bandas que tenían su público, bandas que a algunos les parecían un mal chiste, pero cuando se juntaron ya era innegable. Su sonido no se podía comparar a nada. Sonaba como Airdrie, que es como decir que sonaban como sonaría un puto agujero negro. Todos los amaban o los odiaban y la gente que los odiaba los amaba el doble. Creíamos que llegarían hasta la cumbre, creíamos que dejarían el nombre de Airdrie en todo lo alto, la revancha de Coatbridge, que inmortalizarían Greengairs. Corrió el rumor de que cuando Sonic Youth tocó «Splash One» en Glasgow en el 86, pidieron que Memorial Device fueran sus teloneros. ¿Quién sabe qué habría pasado? Pero para entonces ya todo se había acabado. ¿Y qué nos queda para mostrar? Nunca me lo pude quitar de la cabeza. Con los años empecé a rastrear a la gente, escribiendo cartas, haciendo tristes llamadas telefónicas de larga distancia a altas horas de la noche. Todavía conservaba mis entrevistas de aquellos días, había escrito algunas cosas, convencí a Johnny para que hiciera lo mismo. La música dejó de ser lo más importante, dijo Johnny. Bueno, ¿y entonces de qué se trata? Como dije, lo hice para dar la cara por Airdrie. Lo hice por Memorial Device. Lo hice porque, por un momento, incluso cuando todo parecía imposible, todo el mundo estaba haciendo de todo, leyendo, escuchando, escribiendo, creando, pegando pósteres, tomando notas, desmayándose, vomitando, ensayando, ensayando, ensayando en oscuros cuartos sin ventana a las dos de la tarde como si el futuro estuviera justo allí, esperándonos, y más nos valía estar listos. Y ahora todo eso se pudre en el pasado. Por eso lo hice, si queréis que os diga la verdad.


 

ROSS RAYMOND, Airdrie, Lanarkshire,
Escocia, abril de 2016

Texto cedido para promoción por los editores del libro UMemorial Device. David Keenan. 2018. Taurus.  Traducción de Juan Vivanco Gefaell.




 

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David Keenan (Escocia, 1971) Es un escritor escocés, también conocido como crítico y periodista musical, especialmente como colaborador habitual de la prestigiosa revista The Wire . En la década de los noventa produjo programas de radio, montó su propio sello, Volcanic Tongue, especializado en música underground, y ya en los 2000 fue miembro del grupo Taurpis Tula. En Sexto Piso se encuentra su primera novela, Memorial Device, de 2018. Por los buenos tiempos fue merecedora del Premio Gordon Burn en 2019.






 

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