Tachas 654 • El Barco-Madre • Sylvain Tesson
El 20 de octubre de 1854, a las seis de la mañana, un barco ebrio zarpa en la montaña. Arthur Rimbaud nace en Charleville, Ardenas (departamento 08, por si los niños de los colegios nos leen). Nadie recuerda el primer grito de Rimbaud; una vocal, quizá.
Su padre, Frédéric, capitán de infantería, había nacido en el tiempo de Napoleón I. Se alistó con Napoleón III (el segundo de mejor a peor). Su madre, Vitalie Cuif, es terrateniente. En la distribución rimbaudiana, el padre es la ausencia, la partida, las faldas, la guerra, el vacío; en fin, un hombre, como diría nuestra época.
Su madre Cuif: una segadora y, llegado el caso, trilladora. Encarna la severidad, la sombra, la ley, el miedo, el regazo. Si no hubiera sido la madre de Rimbaud, sería una campesina de Maupassant trasladada a Charlestown (así llama Arthur a Charleville).
Puede que haya amor. Pero apenas deja huella en los poemas de Rimbaud. En Memoria recuerda «la sal de las lágrimas de la infancia».
Sus padres se separan cuando Rimbaud tiene cuatro años. Su padre se agrega a su cuerpo (como dicen los chamanes y los militares). ¡Telón, papá Rimbaud! Freud aún no ha escupido sus vapores mitológico-genitales.
Sus padres se autodespachan, lo que impide que su hijo los mate. Ya no se volverá a ver al capitán. De este modo, las generaciones de comentaristas psicoanalizantes podrán atribuir las amistades viriles de Arthur a la búsqueda del padre fantasma.
La madre, por su parte, concita la aversión de los rimbaudófilos. La tildan de avara, hermética a la poesía. Una bruta, en suma, no apta para las Iluminaciones.
¿Qué sabemos realmente de los pensamientos de una madre, por la noche, a la luz de una vela, cuando su hijo está destruyéndose a sí mismo por los caminos de África? ¿Y qué sabemos de su estupor cuando descubre estas líneas del niño que duerme en la casa?:
¡Oh mis noviecitas,
cómo os odio!
¡Ceñíos con estrazas dolorosas las
feas tetas!
(Mis noviecitas, 1871)
A mí me cae bien esta mujer a la que Arthur llamaba la daromphe (la «jefa»). Vigilaba la pequeña granja, gobernaba su tierra, retenía a su hijo en el provincialismo de la Ardena. Veía con recelo cómo ese hijo prodigio, que no pródigo, como ella habría querido, inventaba un idioma desconocido, se codeaba con faunos de tez amarilla, bebía «la verde», se enrolaba a bordo de barcos locos y se condenaba a sí mismo en el horrible espejo de sus páginas teñidas de negro espanto.
Siempre estará al lado de su hijo, la mother, velando por sus jóvenes lecturas, repescándole de sus fugas, pagando sus deudas al impresor, acudiendo a Londres en su ayuda, a su lecho de muerte en Marsella. Tenía que llevar una granja y los poetas no ayudan a su madre en las tareas.
A veces le fallas a tu madre. La temes, está lejos. Pero está ahí. Puede que sea esa la definición de una madre. La madre es tu centro aunque vivas en el borde.
Texto cedido para promoción por los editores del libro Un verano con Rimbaud. Sylvain Tesson. 2023. Taurus. Traducción de Juan Vivanco Gefaell.
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Sylvain Tesson (Francia, 1972) Aventurero y escritor, presidente de la Guilde Européenne du Raid, es autor de numerosos ensayos y relatos de viajes. Su volumen de relatos breves Une vie à coucher dehors, inspirado en sus andanzas, reportajes y documentales, recibió el Premio Goncourt de Novela Corta 2009. Es autor de libros como La vida simple (Alfaguara, 2013), galardonado con el Premio Médicis de Ensayo 2011, Berezina (Aguilar, 2017), Premio de los Hussards 2015, Un verano con Homero (Taurus, 2019) y El leopardo de las nieves (Taurus, 2021), Premio Renaudot 2019.(Taurus, 2021).
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