Tachas 656 • Discos 1975 [II]: Electrónica excursionista • Fernando Cuevas
35 álbumes exploradores que cumplieron medio siglo en el 2025, entre la vanguardia y la búsqueda de nuevos sonidos, formas y combinaciones recuperadoras de tradiciones largamente cultivadas. Veamos.
Another Green World representó la transición del glam vanguardista a la simiente del ambient, todavía aderezada por absorbentes lances de artrock, mientras se va sembrando otro mundo verde con Brian Eno en plan explorador, bien cobijado por Fripp, Cale y Collins como compañeros de viaje: hermosamente impredecible. Además, volvió a hacer mancuerna con el líder de King Crimson para desarrollar el evocativo Evening Star, bajo el apelativo de Fripp & Eno, en el que los frippertronics se dejan envolver por las texturas de los sintetizadores en lógica de bucle para voltear al cielo y buscar la estrella orientadora; por no dejar, también grabó Discreet Music en clave minimal, con un largo corte ralentizado y una robusta mirada al canon de Pachelbel, con el apoyo en la dirección del chelista Gavin Bryars, quien produjo su obra The Sinking of Titanic en el sello Obscure Records del propio Eno y en la que representó el proceso vivido por los músicos y el operador de radio de la famosa embarcación durante el trágico accidente, entre la estática y el crujir de los metales.
También con la presencia de Eno, además de Hugh Davies, la dupla David Toop / Max Eastley propuso un fascinante recorrido instrumental entre inventos futuristas y recuperaciones ancestrales en New and Rediscovery Musical Instruments, sumergiéndose en ambientes acuosos para bajar a escuchar a las ballenas en una batisfera, salir a flote y seguir el sonido de las campanas: viaje electroacústico entre cetrífonos, hidrófonos, metalófonos y vocalizaciones para contar la historia de la silla. De la emoción nos vamos a la indagación sobre las conexiones entre las ondas cerebrales y la música, planteadas por David Rosenboom, especialista en generar sonidos electrónicos en vivo, en Brainwave Music, incursión de racionalidad probatoria para internarse en la sonoridad de la mente a través de herramientas tecnológicas de avanzada para aquellos años. De la indagación nos vamos a la emoción con el arpista, docente y sanador Joel Andrews, quien presentó Locrian Invocation, un llamado dividido en dos partes que inicia con vocalizaciones graves propias de la meditación y continúa con el envolvente sonido de las cuerdas, propio de lo que después se conocería como New Age.
Mike Oldfield entregó Ommadawn, tercer álbum compuesto por dos largos cortes que funcionan como una unidad y por por separado, transitando de un folk irlandés -evidente en In Dulci Jubilo, incluida en la reedición del 2010-, gaita y vocales incluidas, a la electrónica de sus predecesores con inserciones tamboriles y de flautas, entre un múltiple armado instrumental. El griego Vangelis, en tanto, propuso una perspectiva dual en el conceptual Heaven & Hell, primero en el que colaboró Jon Anderson (Yes), integrado por dos partes sustentadas en poderosas instrumentaciones de teclados colgantes y coros que transitan de una atmósfera celestial a un contexto de angustia, en tanto que el tecladista sudafricano y su banda, rubricando como Manfred Mann’s Earth Band, compusieron Nightingales and Bombers en plan de auxilio, versionando a Springsteen y cuyo título se inspiró en un ornitólogo, como si el rock se confeccionara entre un grupo inesperado de aves guitarreras.
Catherine Ribeiro + Alpes, dueto integrado por la cantautora y al que se sumaban diferentes músicos, presentó (Libertés?), destilando su folk psicodélico con elementos vanguardistas que no se resisten a cierta ternura de ecos medievales, incluyendo un recorrido épico de naturaleza política que emerge de intensas vocalizaciones, presentes también, aunque con un enfoque más abstracto, en Les Fous D’Or, obra influenciada por el surrealismo de Dalí y firmada por el compositor galo Igor Wakhévitch, en la que conviven el llanto de un bebé, cantos operísticos y recitaciones que se sustentan en una electrónica rugosa con algunas escapadas de trompeta. En tanto, Fluence, proyecto sonoro de Pascal Comelade, originario de Montpellier, diseñó todo un viaje cósmico de dos largas piezas con una bisagra en el homónimo Fluence, paisajismo auditivo para ver las estrellas de manera más cercana.
El proyecto galo conocido como Pôle, también nombre del sello discográfico que albergó algunas grabaciones, entregó Inside the Dream, en clave de electrónica progresiva con ecos de krautrock, abstracción de vanguardia y pasajes de cierta languidez, y produjo el debut del autodidacta egipcio-francés Henri Roger, cercano a diversos estilos y participante en un disco de Ribeiro, y quien se presentó con Images, conformado por cuatro piezas, una de guitarra acústica, en el que la electrónica se yuxtapone a partir de impulsos inesperados de robótico aliento cósmico sobre los que intentan emerger apuntes melódicos. Liderada por Richard Pinhas, la banda francesa Heldon, que tomó su nombre de la novela de historia alternativa El sueño de hierro de Norman Spinrad, grabó Heldon Third (Always Rock’n’Roll) después de convivir un par de días con Philip K. Dick: paranoia y psicodelia, trayectos espaciales conducidos por sintetizadores que eluden a los drones y mucho fuzz guitarrero.
Desde Alemania, el krautrock estuvo profusamente representado: Kraftwerk, ya con el reconocimiento global, entregaron Radio-Activity, electrónica de seco humor en clave retro, deslizándose entre las ondas hertzianas y el fantasma de las fuerzas radioactivas. Surgido del famoso colectivo alemán sesentero y asociación clave del género, Amon Düül II propuso el ecléctico Made in Germany, obra que integra con imaginación sus bases estilísticas con elementos propios del rock aireado, el popart de capas vocales y teclados insistentes, el surf y ciertos apuntes orientados hacia la progresión: toda una fiesta con el sello de la casa. Por su parte, Neu! produjo el dicotómico Neu! 75, su tercer disco integrado por una primera parte más contemplativa y ambiental, seguida por una segunda en la que fluyen guitarrazos expansivos; cada una es reflejo de los intereses de la dupla integrada por Klaus Dinger, de orientación más incisiva, y Michael Rother, quien se sumó al dueto Cluster para, bajo el apelativo de Harmonia, grabar Deluxe, viaje con plácidas escalas que pueden envolverse en un halo de tranquilidad o de pronto insertar algún acelere reconfigurador del trayecto, tal como lo propone Joachim Heinz Ehrig, acá autonombrado Eroc, baterista y líder de Grobschnitt, en su lance solitario homónimo Eroc, desplegando un oleaje ambiental de orientación hipnótica.
Klaus Schulze también se destapó con un doblete: tocó la batería por vez primera dentro de su trayectoria solista en el futurista Picture Music, conformado por dos cortes astrales que parten del tótem para abrir puertas mentales y realizó Timewind en vertiente ambient de aliento expansivo, enclavado en la escuela de Berlín, a partir también de un par de prolongadas composiciones que nos van atrapando de a poco en sus bolsas de polvo cósmico, también esparcidas en Rubycon, sexto álbum de Tangerine Dream conformado por dos partes -en la reedición del 2019 se le añadió otra mezclada por Steven Wilson, en el que emprendemos un viaje espacial que pareciera atravesar nebulosas y zonas de oscuridad para alcanzar la luz, a partir de los motores de una electrónica retrofuturista; por su parte, el líder de este sueño de mandarina, Edgar Froese, confeccionó Epsilon in Malaysian Pale, obra alabada por Bowie y también integrada por dos cortes en vertiente expansiva con el uso del melotrón, influenciados por los ambientes australianos y malayos. Inventions for Electric Guitar fue el debut solista de Manuel Göttsching, líder de Ash Ra Tempel, en el que interviene los sonidos del instrumento para ampliar su paleta sonora, emparentándolo con el sintetizador y produciendo un sonido tanto escapista como reiterativo.
Los territorios de la experimentación fueron explorados desde diversos ángulos. Alvin Curran, líder del colectivo MEV, especialistas en la improvisación, debutó en solitario con Canti e vedute del Giardino Magnetic, en el que los sobretonos se encuentran con el canto de aves y en el que las vocalizaciones del compositor se entrelazan con sonidos naturales y ambientales, así como con instrumentaciones electrónicas primitivas, metales evocativos y campanas convocantes, creando un espacio sonoro de abrasiva introspección. Jan Hammer, por su parte, incorporó diversos tipos de pianos y sintetizadores para recorrer la creación del mundo en The First Seven Days, dedicando una pieza por cada avance en la construcción de la realidad, desde una perspectiva bíblica, mientras que Larry Fast, bajo el nombre por primera vez de Synergy, produjo el profuso Electronic Realizations for Rock Orchestra, en el que a través de cinco piezas de sintetizadores con amplia paleta sonora, nos conduce a un viaje futurista que resultó ser de importante influencia para desarrollos posteriores en el género de la electrónica.
Desde Japón emergieron desafiantes propuestas. El misterioso grupo Brast Burn, del que poco se sabe, entregó Debon, su único disco bien armado con una guitarra slide que se manifiesta sobre una rítmica constante, sumergida en la psicodelia que acentúa la vocalización de pronto blusera para después ceder a pasajes melódicos y hasta tribales. El maestro avant-garde Takeisha Kosugi produjo Catch Wave, conformado por dos cortes en los que violines superpuestos en cintas previamente grabadas cual drones repetitivos, pistas radiales, vocalizaciones alteradas y osciladores generadores de ondas sucesivas nos envuelven en intrigantes atmósferas sonoras, mientras que su compatriota Masayuki Takayanagi and New Direction Unit, perpetraron Eclipse, sustentado en un desquiciado saxofón que se revuelve entre una madeja sonora cargada de improvisación.
Por su parte, Ernest Hood nos invita por un paseo auditivo por los barrios de Portland a través de Neighborhoods, su único álbum en el que interpreta la cítara -que empezó a tocar cuando ya no pudo sostener la guitarra por la polio- sobre la base de un sintetizador y sonido ambiental de la ciudad. Con sonido cuadrafónico, el también fotógrafo y científico Ned Lagin entretejió Seastones, confeccionado con vocalizaciones fantasmales que emergen de crujidos, teclados y percusiones procesadas por computadora, con la participación de miembros de Grateful Dead y Jefferson Airplaine, aportando su cuota psicodélica a las texturas digitalizadas: impredecible como la vida de las piedras que sobreviven en altamar. Mientras tanto, Martin Davorin Jagodić, compositor y educador croata, grabó Tempo furioso, ubicado en el contexto de la música concreta con un cuidadoso diseño sonoro de aparente aleatoriedad.
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