Guía de Lectura 628

Tachas 663 • Por favor, sea breve. Antologías de Clara Obligado • Jaime Panqueva

Por favor sea breve - Portada del libro

“Si quisiera escoger un símbolo propicio para asomarnos al nuevo milenio, optaría por éste; el ágil salto repentino del poeta filósofo que se alza sobre la pesadez del mundo”, consigna Italo Calvino en sus Lecciones americanas, escritas poco antes de su prematura muerte. Ese salto ágil en lengua española se condensa de forma esencial en la minificción (el paréntesis lo abro porque esta denominación ha estado y seguirá en discusión per secula seculorum). Cito a Luis Britto, gurú del género, citado también por Obligado en su antología: “La pesadez divorcia salutación, referencia, instigación, subjetividad, poesía, metalenguaje: la microficción las reconcilia en el éxtasis de la levedad.”

Ahí la maravilla del relato hiperbreve cuya Biblia está recogida en dos ejemplares trabajados por Obligado a lo largo de décadas y publicado por Páginas de Espuma en su primera versión en 2001, donde recolecta nombres canónicos del género. Por las fechas de la segunda edición, 2009, con los teléfonos inteligentes iniciaba la moda de la Twitteratura, rama del microrrelato que abrazaba yugo léxico impuesto por los brevísimos mensajes digitales. Por aquellos días, nos preguntábamos si se arraigaba una Twitteratura clásica, con los 140 caracteres originales y si años después derivaría en una NeoTwitteratura, al doblarse el espacio de la plataforma a 280. Si se consolidaría un Neoclasicismo de regresar a la cantidad original o si se desarrollaría una PosTwitteratura en caso de duplicarse nuevamente el monto de caracteres. Nadie imaginaba por entonces que la empresa cambiaría de dueño y de nombre. Elon Musk terminó con aquel romance, pues llamarla ahora Literatura X la hace ver tan deslustrada como ambigua.

Pero regresemos a los ejemplares en cuestión, el primero reúne nombres como Augusto Monterroso, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Gabriela Mistral, Juan José Arreola, Vicente Huidobro, Cristina Peri Rossi, Álvaro Mutis y entre muchos otros. La segunda, que incluye un imperdible prólogo de la académica española Francisca Noguerol, actualiza con nuevas generaciones las extensa lista de exponentes: Ana María Shua, Andrés Neuman, Fernando Iwasaki, Juan José Millás, Evelio José Rosero o Guillermo Samperio, autor del más breve de todos.

Revisar las listas y los relatos, además del gozo literario con todos sus destellos, es adentrarse también en una viaje por el mundo hispanohablante, fresco y alegre, como también cruel y oscuro. Libros esenciales para el género y recomendables para cualquier lector que desee conocer grandes autores de lo pequeño.

Como consigna Luis Britto al inicio de sus Maximanual del minicuento: Salvo la vida, todo debería ser breve.

 

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com






 

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