Experimental

Tachas 666 • Formas del anhelo • Jeanne Karen

Imagen generada con IA de Adobe Firefly

I
El color del atardecer viene de la polución, las luces bermejas ocupan un extenso espacio en nuestro cielo. Respiras cansada del silencio, de la gente, de ti misma. Caminar por la tarde al trabajo te hace más humana, en tu cabeza da vueltas Bachelard y la Poética del Espacio, tu asfixia es roja, presa del ritmo de los torrentes. Encontrar por las avenidas un elefante, un tigre albino, una tortuga es imposible; a tu encuentro, solamente un camión urbano, la nevería de la esquina, las sombras y la ruina. Hoy tienes que hablar, pero tu lengua se traga la voz. En tu cabeza todo es concreción, cada pensamiento está pulido y acomodado como en la estantería de una fábrica. Cuando quieres pronunciar una larga charla, construir ideas, solamente tu risa sobresale. Los ojos se vuelven una expresión, una forma del anhelo. En ese momento, en tu mente, eres nube o niebla. Tu humanidad es ahora una palabra que se desnuda.


II
Es un hueco en el cuerpo y ese hueco desea tu sangre. La que viene desde la garganta, envuelta en saliva y alimento. Ese vacío no te deja comer. El sueño es una tortura. En cada pesadilla pierdes la cabeza de una u otra forma, a veces te la vuelan con una AK 47, otras veces eres degollada o termina bajo una máquina de aspecto inexplicable y otras flotando en las aguas de un mar cálido. Hoy no comerás nada, le tienes miedo al trozo de pan.
Tienes miedo también de la calle, la banqueta y los charcos. El dolor es un perro negro que te sigue, le gusta mordisquear los talones y dejar un poco de rabia que se encaja en el hueso y el hueso se vuelve cada vez más gordo y grande, entonces caminar es doloroso y los pensamientos comienzan a invadirte, suenan a música fúnebre. Agonía. Un paso es un relámpago que sube por tu muslo, el corazón lleva el ritmo de una tormenta. El deseo es no tocar el suelo. 


III
Pierdes densidad. Cada día que pasa eres más ausente. No estás. Eres. Hace tiempo que el vuelo dejó de ser imaginario. La ventana por la noche es una puerta. El segundo piso es estar más cerca del cielo.


IV
El destino y el tiempo no tienen voluntad, las coincidencias tampoco, solo tú y yo. Se dice que vendrá la muerte. Tu rostro es ahora desconocido. Por tus ojos no corre ya la luz. Eres normal en otro sitio, sustituible, otra más. Eres ahí un grano de arena, un vacío. Tu espíritu vino tras de mí, se escondió entre las palabras. Descifra idiomas antiguos. Me pertenece y con su fuerza la creación es posible. Tu cuerpo se quedó deshabitado, es una casa sin jardín, un cascajo, un entramado de viejos circuitos eléctricos, una estación de trenes sumida en el mutismo absoluto de todo lo que se fue. Tu cuerpo es un invierno que ya no existe.

 

 




 

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Jeanne Karen
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).






 

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