Tachas 671 • Borgman • Juan Antonio Alfaro
Puede entenderse la huida si la cara de marsupial asustado escondieran como el cuerpo. Abajo en un sótano, en pleno bosque, abajo en la raíz de un árbol, su escondite floreado. Se trata de un thriller (de marsupiales) doméstico, astuto, traicionero y a ratos hilarante. Se trata de una familia de invasores invadiendo a una familia de desencantados. Aparecen dos asesinas de marsupiales, cabezas escalpadas, las manos anchas y en sus ojos ronda una aspiración felina. El tiro a discreción por si acaso alguien oyera. Su desprendimiento del delito: forrar las cabezas de los muertos con tinas metálicas y cemento para hundirlas luego. Sus cuerpos al fondo del lago, sus cuerpos nenúfares. Las dos asesinas devotas del cuerpo huésped, devotas de lo cómplice. Se trata de una familia de marsupiales en una obra de teatro organizada en papeles rollizos. Dirige el jardinero. Los marsupiales enanos en vestido floreado. Todo flores en lo oscuro. La nodriza en su papel de magrebí interpretado con hondura. Hay una reminiscencia: Teorema: el instinto de los huéspedes. Los huéspedes atravesados por el hálito cobarde de las cofradías de marsupiales. Hubo un marsupial ángel en dicho Teorema y la siguiente pintura lo recuerda: The nightmare, de Johann Heinrich Füssli. Esto es: la ontología de los marsupiales, la morfología de los marsupiales dados a la invasión que prefieren la muerte calculada antes que la muerte lábil. Antes que jardín de esporas un hábito de escarbar jardines para sembrar cabezas residentes. Es residente en su juego. Es reincidente el tacto febril del antagonista y sus cómplices. Recorre un ansia su jardín de cabezas. Recorre un ansia los acentos en su corcel de estaño. El corcel es motorizado: he aquí una pista, una metáfora. La visión desnuda de un huésped invasor se asoma. Escondido en un sótano, en pleno bosque, abajo en la raíz de un árbol. Acto quinto: el estómago del marsupial mayor se abre a la entrada triunfal y pasan los litigantes. Pasan los residentes como pasan las esporas en las pesadillas de la nodriza. Un marsupial montado en su pecho mientras dormía. La posición clásica del íncubo para hacer referencia. Las pesadillas obviamente contienen marsupiales invasores montados en pechos desnudos hasta sofocarlos. Acto seguido el Padre, esposo, dormido, debe ser abandonado por si su conciencia preparada no estuviera. La conciencia descubre la importancia política de las invasiones en La ceremonia de Chabrol. Podemos inferir la dura crítica contra la Burguesía. La Burguesía es un personaje frágil, usa zapatillas de cristal, amordazada en sus dominios, blanca casi siempre aunque el director la niegue. Una vez planteada la misión del personaje epónimo las acciones se vuelven previsibles y desencantadas. La magia de la historia es negra, contiene una perfidia que viene impulsada por malos espíritus. Al final un sacerdote armado con una escopeta y su ayudante, que carga con una enorme y afilada estaca metálica, descubren en medio de un bosque el escondite subterráneo de los marsupiales. Y los marsupiales descendieron sobre la tierra para fortalecer sus filas como un pequeño Shiva que sonara un cencerro a bordo de su nube crítica y barroca.
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Juan Antonio Alfaro (San Luis Potosí, 1991). Forma parte del consejo editorial de la revista electrónica Los Testigos de Madigan. Ganador del Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos 2018, en el área de poesía, por el libro (cápsulas, venados) (ICA, 2019) y el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2022, por Cadáver Perlongher (FCE, 2023).
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