Dramaturgias en circulación

Tachas 672 • La niña que quería pesar un rayo, de Amanda Flores • Paola Arenas

En esta décima tercera entrega de Dramaturgias en circulación nos acercamos a una dramaturgia que sitúa la divulgación científica como lenguaje escénico. La obra de Amanda Flores no utiliza la ciencia como metáfora superficial, sino como estructura de pensamiento: observar, formular hipótesis, experimentar, equivocarse y volver a intentar. En ese proceso, el conocimiento deja de ser acumulación de datos y se convierte en una forma de atravesar la experiencia emocional.

La niña que quería pesar un rayo propone una escena donde conceptos como la luz, la gravedad o la electricidad estática conviven con preguntas afectivas sin jerarquías. La obra entiende que tanto la ciencia como la emoción parten de una misma necesidad: nombrar lo desconocido. En un contexto donde la divulgación científica suele pensarse fuera del ámbito artístico, este texto abre un espacio donde el pensamiento científico se vuelve acción dramática, y donde medir lo imposible —un rayo, la tristeza, el cambio— es también una forma de comprender el mundo.

Sinopsis

La niña que quería pesar un rayo

Aurora es una joven curiosa obsesionada con las tormentas, decidida a lograr lo imposible: pesar un rayo de luz. En su búsqueda, entre cálculos, experimentos y preguntas aparentemente absurdas, se enfrenta también a otro tipo de mediciones: aquellas que intentan dar forma a lo invisible.

Tras la separación de sus padres, Aurora comienza a preguntarse si la tristeza tiene masa, si la nostalgia viaja más rápido que la luz o si los recuerdos resuenan como un trueno lejano. Acompañada por N.O.P.A.L., un cactus del futuro, una inteligencia artificial poética y su gato Voltio, construye un universo donde la ciencia y la emoción se entrelazan.

La obra propone un viaje donde cada pregunta abre una posibilidad: medir el mundo no solo desde lo físico, sino desde lo afectivo. Porque a veces, entender lo que sentimos requiere el mismo rigor —y la misma imaginación— que intentar pesar un rayo.

Sobre la autora

Amanda Flores es creadora escénica, escritora y gestora cultural radicada en Salamanca, Guanajuato. Su trabajo se sitúa en el cruce entre teatro, literatura y performance, con un enfoque en la memoria, la infancia y los procesos emocionales que atraviesan el cuerpo.

A través de una poética íntima y simbólica, ha desarrollado proyectos unipersonales y dispositivos escénicos que integran objetos, archivo personal, narración y canto en vivo. Entre sus trabajos destacan El niño de azúcar, performance en torno al consumo de sustancias nocivas; Cartas al anexo, proyecto documental sobre adicciones; y La vida es un conjunto de instantes discretos, una exploración afectiva de la relación padre-hija.

En el ámbito de la literatura infantil, ha desarrollado propuestas que vinculan imaginación, divulgación científica y emoción. El compendio Cienciame un cuento, del que se desprende La niña que quería pesar un rayo, forma parte de esta búsqueda por acercar a niñas y niños a preguntas fundamentales sobre el mundo y sobre sí mismos.

Descarga la obra completa:

https://forms.gle/STTUwkN7Xci1QsbU6

 

 

Este texto no es de libre representación.
El formulario de descarga incluye la información necesaria para gestionar los derechos de autor y la licencia de representación de la obra.





***
Dramaturgias en circulación forma parte del proyecto Presencia femenina en el teatro leonés, una iniciativa de Paola Arenas dedicada a documentar, visibilizar y poner en circulación el trabajo de creadoras escénicas de la ciudad. El proyecto busca generar memoria, acceso a los textos y reflexión crítica sobre la escritura teatral hecha por mujeres, entendiendo la dramaturgia como una práctica viva y en diálogo constante con la escena.



 

[Ir a la portada de Tachas 672]