Tachas 673 •Homenaje al poeta Julio Flórez • Jaime Panqueva
Transcurren los últimos días de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO) donde la Secretaría de Cultura del Estado de Guanajuato, en un esfuerzo sin precedentes, rentó un espacio (con todo lo que ello deriva) para exhibir sus colecciones y realizar contactos dentro del ámbito editorial y cultural colombiano, una atractiva puerta para la integración cultural con el resto de América Latina.
Durante las actividades desarrolladas con escritores y académicos de la lengua, conseguí estos ejemplares que conmemoran cien años del fallecimiento de Julio Flórez, uno de los poetas boyacenses más conocido en México, además de ser uno de los más queridos, recitados, musicalizados y recordados en Colombia.
Poeta popular, gracias a su capacidad para pulsar la fibra de los sentimientos de su país, a pesar de ir en contravía con el modernismo de sus años fue acusado de sacrílego, blasfemo y apóstata. Un romántico tardío, considerado por Max Henríquez Ureña como “el último becqueriano”.
Con motivo de los cien años de su fallecimiento, la Academia Boyacense de la Lengua editó una antología de sus poemas, prologado con una docena de estudios, entre los cuales figura uno de la poeta Cristina Maya, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua. La edición bilingüe, francés y español, fue traducida por Luisa Ballesteros Rosas, profesora emérita de CY Cergy en París y miembro de esa corresponsalía regional.
No quiero alargarme en comentarios sobre la edición, pero sí aplaudir este esfuerzo por traducir los trabajos de nuestros escritores a otras lenguas para ampliar su difusión. Algo que realizan ya de forma sistemática y exitosa literaturas de otros ámbitos, como la coreana. Comparto dos fragmentos de poemas muy conocidos en México, en buena parte por sus versiones musicales:
Flores negras
Oye: bajo las ruinas de mis pasiones
en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvo de ensueños y de ilusiones
yacen entumecidas mis flores negras.
Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos, auroras que no eran mías.
Mes fleurs noires
Écoute: sous les ruines de mes passions
au fond de cette âme que ne réjouis plus,
mes fleurs noires reposent engourdies dans
la poussière des rêves et de illusions.
Elles sont le souvenir de ces heures
où tu t’endormais captive dans mes bras,
alors que je soupirais pour les aurores de tes
yeux, des aurores qui n’étaint pas à moi.
Boda negra
Oye la historia que contóme un día
el viejo enterrador de la comarca:
era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la parca.
Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de la hermosa;
la gente murmuraba con misterio:
Es un muerto escapado de la fosa.
En una horrenda noche hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra… y se llevó en los brazos
el rígido esqueleto de la amada.
Y allá en la oscura habitación sombría
de un cirio fúnebre a la llama incierta,
dejó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta.
Noce noire
Écoute l’histoire que me raconta un jour
Le vieux fossoyeur de la région:
C’était un amoureux à qui par malheur la
Faucheuse arracha sa douce bien-aimée.
Toutes les nuites, il allait au cimetière
pour visiter la tombe de la belle;
les gens murmuraient avec mystère:
c’est un mort échappé du tombeau.
Dans une nuit horrible, il mit en morceaux
le marbre de la tombe abandonnée,
il creusa la terre… et prit dans ses bras
le squelette rigide de la bien-aimée.
Et là, dans la sombre chambre ténébreuse,
À la leuer incertaine d’une bougie funéraire,
Il s’assit près de la dépouille froide
et célébra ses noces avec la morte.
Cierro con el agradecimiento a la organización de la Secretaría de Cultura y a Katia Nilo, editora de La Rana, por este trabajo en conjunto como anfitriones del stand. Hay que anotar aquí que fue la única representación oficial de México en la feria. A larga lista de escritores y académicos que participaron en los encuentros literarios Boyacá-Guanajuato, que denominamos Plata, sol y acero. En particular, mi gratitud hacia el escritor Fernando Cely Herrán, quien hizo posible buena parte de las actividades con escritores locales; y a Paola Moreno Franco por facilitar los encuentros, además de su ayuda incondicional en el diseño para la promoción.
Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com
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