Narrativa

Tachas 674 • El Adolescente Lenz Conoce La Crueldad • Gonçalo M. Tavares

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El padre lo cogió y lo llevó hasta la habitación de una criada, la más joven y hermosa de la casa.

—Ahora vas a hacértela aquí, delante de mí.

La criadita estaba asustada, por supuesto, pero lo raro era que parecía tenerle miedo a él, y no a su padre: era el hecho de que Lenz fuera un adolescente lo que asustaba a la criadita y no la violencia con la que su padre la ponía a disposición del hijo, sin asomo de pudor, sin tener siquiera la delicadeza de salir. El padre quería verlo.

—Vas a hacértela delante de mí —repetía.

Estas palabras de su padre marcaron a Lenz durante años. Vas a hacértela.

El acto de fornicar a la criadita reducido al más simple de todos los actos, a un mero hacer. Vas a hacértela, esa era la expresión, como si la criadita no estuviese del todo hecha, como si fuese todavía una materia informe, a la espera de aquel acto de Lenz para quedar acabada. Esta mujer no estará del todo hecha hasta que tú la hagas, pensó el adolescente Lenz de un modo claro, y sus gestos siguientes fueron los de un trabajador, de un empleado que obedece las indicaciones de un encargado con más experiencia, en este caso su padre: vas a hacerlo.

—Quítate los pantalones —fue la segunda frase de su padre—. Quítate los pantalones.

El adolescente Lenz se quitó los pantalones. Y todas las órdenes que siguieron iban dirigidas exclusivamente a él; es decir: el padre no dirigió una sola frase a la criadita; ella sabía lo que debía hacer y lo hizo, era una máquina que no tenía alternativa, a diferencia del adolescente Lenz, que pese a todo podría haberle dicho a su padre: no quiero.

—Quítate los pantalones —ordenó el padre.

A continuación Lenz es conducido, casi empujado, por su padre hasta la criadita, que está acostada y a la espera.

—Avanza —dijo el padre en tono brusco.

Y el adolescente Lenz avanzó, con determinación, sobre la criadita.

 

 

Fragmento del libro Aprender a rezar en la era de latécnica. Gonçalo M. Tavares. Ramdom House. 2018. Traducción: Pilar del Río y Antonio Sáez Delgado. Publicado con autorización de sus editores.  

 




 

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Gonçalo M. Tavares (Angola, 1970). Es uno de esos autores verdaderamente inclasificables de recorrido hasta cierto punto misterioso y autodidacta; aprovechando cualquiera de sus capacidades intelectuales, ha forjado un mundo literario personalísimo, nuevo, en el que la palabra original recobra su sentido. Nacido el año 1970 en Luanda, Angola, y crecido en Aveiro, Tavares estudió física y arte y enseñó epistemología en la Universidad de Lisboa. En el 2001 publicó su primer libro, de poesía, bajo el título Livro da dança, seguido de una serie de libros agrupados bajo el nombre de Cadernos de Gonçalo M. Tavares. Desde entonces no ha parado de escribir, y de publicar. A estas alturas, su obra consta ya de una treintena de libros y es de una variedad genérica abrumadora: libros enciclopédicos, de teatro, poemas, ensayos, y novelas agrupadas en varias series. Una de ellas, «O Reino», por ejemplo, de la que se han traducido dos libros al castellano: Un hombre: Klaus Klump (2006) y La máquina de Joseph Walser (2007). En otra de esas series novelescas, «O bairro», en el que a partir de un juego que mezcla realidad y ficción, pergeñando fábulas que podrían clasificarse casi como Fábulas críticas, hallamos títulos con otros escritores como protagonistas: es el caso de El señor Henri (2007) o El señor Brecht (2007). La serie llamada «Bloom Books» consta de un sólo libro, A perna Esquerda de Paris seguido de Roland Barthes e Robert Musil (2004), aún no traducido al español. Estamos, pues, sin duda, ante un mundo literario inagotable; Tavares constituye, a sus cuarenta y pocos años, un auténtico desafío literario. Seguido de cerca, desde aquí, por Enrique Vila-Matas, que lo recomienda vivamente, valorado como uno de los mejores escritores portugueses de reciente eclosión —a estas alturas suena ya a chiste hablar de revelación o de autor nuevo—, su obra se encuentra entre lo mejor de la producción contemporánea europea; si Tavares fuera norteamericano sus apellidos podrían ser Foster Wallace perfectamente. Por su última novela traducida al español, Aprender a rezar en la era de la técnica, ha recibido el premio al mejor libro extranjero publicado en Francia en 2012, galardón que comparten autores de la talla de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Philip Roth o Günter Grass, entre otros. Hay que seguir de cerca a Tavares. Veintiséis de sus obras han sido traducidas a veintidós lenguas, y eso habla muy a favor del interés global que puedan tener sus historias. Los libros de Tavares, de hecho, son protagonistas de una única patria: la literaria.






 

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