Guía de Lectura 640

Tachas 678 • Mujer de cerezos en flor, de Gustavo Torres Herrera • Jaime Panqueva

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"Con la menopausia en el horizonte (aún no entiendo por qué algunos la cargan con un halo dorado de plenitud)."

Gustavo Torres Herrera es un escritor colombiano nacido en Sogamoso, Boyacá, reconocido por una obra que cruza la narrativa, el ensayo, la memoria regional y la reflexión cultural. Abogado de formación y escritor por vocación, su trayectoria literaria se ha desarrollado en diálogo constante con dos territorios simbólicos: Boyacá, como raíz intelectual y afectiva, y los Llanos Orientales, como espacio mítico, histórico y poético. Tuvimos la oportunidad de coincidir en la pasada FILBO, de donde traje su nouvelle Mujer de cerezos en flor, editada en 2018. Un ejemplar fuera de lo común pues no se inscribe dentro de sus principales trabajos alrededor de la memoria boyacense, el imaginario llanero y la reflexión sobre la identidad.

Silvana, la protagonista de esta memoria amorosa, atravesada de erotismo contenido, es una idealización de la mujer madura que regresa a través de la palabra a su pasado. Una comida con compañeras de colegio la lleva rememorar sus relaciones con un cirujano plástico, un pintor y un poeta. “El amor puede llegar tres veces al corazón: la primera vez toca con el filo de las uñas, la segunda con la yema de los dedos y la tercera con los nudillos de las manos”, reflexiona al ponderar en sus recuerdos las formas diferentes de cada encuentro. El amor no se presenta como impulso juvenil, sino como experiencia atravesada por el tiempo, labrada con la prosa lírica de Torres Herrera que teje atmósferas de gran carga sensorial, donde las ciudades tienen calles con nombres de pájaros y flores, o las descripciones son escenografías sentimentales.

Con la menopausia en el horizonte (aún no entiendo por qué algunos la cargan con un halo dorado de plenitud), Silvana no sólo mira hacia atrás en el tiempo. También anhela compañía y sobrelleva los embates del deseo. A un tiempo, es también el signo de un cambio de época y mentalidad: “Recordaron que antes a las mujeres se les exigía tener buen sexo sin ser recorridas, siendo muchas veces el maestro de la orquesta quien no sabía dirigir la música apacible del amor para la construcción femenina del orgasmo.”

Me despido con estos versos, que recibe Silvana de su amado poeta, y que fungen a la vez de reflexión vital por parte del autor.

 

Cuántas veces se pierde la esencia
del maravilloso momento,
absorto en lo vano y superfluo
mientras se hace menos
o deja de sentir mucho más.
Cuántas veces se renuncia
al sendero correcto
y pasando por el tiempo
se encuentra
oropel y desencanto.
Cuántas veces serán necesarias
para aprender lo que debo ser,
mientras el calendario mudo
anuncia el ocaso
de la ruta vital.
Pero nunca será tarde,
si se entiende,
que es no lo que tengo,
sino lo que soy,
que el momento es ahora
y la actitud hoy.

 

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com






 

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