sábado. 20.04.2024
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Economía • El choque financiero que se avecina • Alejandro Gómez Tamez

"Un tema que preocupa a muchos es lo que pasará con el valor del dólar..."

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El choque financiero que se avecina
Economía • El choque financiero que se avecina • Alejandro Gómez Tamez

Un tema que preocupa a muchos es lo que pasará con el valor del dólar. Después de que se negoció satisfactoriamente ampliar el techo de la deuda del gobierno de Estados Unidos, ahora vemos el tipo de cambio en torno a los 17.30 pesos por dólar. El peso mexicano se mantiene fuerte por diversas razones como las evadas tasas de interés que pagamos y la entrada de divisas que genera, las remesas, el carry trade, entre otros. Muchos se preguntan respecto de la evolución futura del tipo de cambio y en mi opinión veremos un peso fuerte, pero se irá debilitando conforme avanzan los procesos electorales presidenciales en México y Estados Unidos, y nuestro país sea severamente cuestionado en el vecino del norte por la fallida estrategia de combate al narcotráfico, por las violaciones reiteradas al TMEC, la falta de seguridad jurídica, entre otros. 

Sin embargo, con independencia de esta coyuntura, en una visión de mucho más largo plazo, todo parece indicar que el dólar estadounidense está destinado a debilitarse poco a poco. En esta entrega sigo profundizando en el tema desarrollado en las columnas de hace algunas semanas.  

En un artículo editorial de James Rickards, titulado “El choque que se avecina para el sistema monetario mundial”, publicado el 8 de junio en el sitio web DailyReckoning.com, se menciona que el próximo 22 de agosto, dentro de poco más de dos meses, se dará a conocer el acontecimiento más importante en las finanzas internacionales desde 1971. Implica el lanzamiento de una nueva moneda global que podría debilitar el papel del dólar en el sistema de pagos internacionales y, en última instancia, en unos pocos años, desplazar al dólar estadounidense como principal moneda de reserva.

De acuerdo con el autor, el proceso por el cual esto sucederá no tiene precedentes, y el mundo no está preparado para esta onda expansiva geopolítica. Este shock monetario será puesto en marcha por el bloque de países BRICS, cuyos miembros son: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

Esta jugada por el estatus de moneda de reserva global por parte de los BRICS afectará el comercio mundial, la inversión extranjera directa y las carteras de inversionistas de manera dramática e imprevista. 

Hasta ahora el acontecimiento más importante en el sistema BRICS ha sido el relacionado a la expansión de su membresía. Esto ha llevado a la adopción informal del nombre BRICS+ para la organización ampliada. Actualmente hay ocho naciones que han solicitado formalmente la membresía y otras 17 que han expresado interés en unirse. 

Los ocho solicitantes formales son: Argelia, Argentina, Baréin, Egipto, Indonesia, Irán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos; mientras que los 17 países que han expresado interés son: Afganistán, Bangladesh, Bielorrusia, Kazajstán, México, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sudán, Siria, Tailandia, Túnez, Turquía, Uruguay, Venezuela y Zimbabue.

El bloque BRICS+ es muy poderoso de manera que hay mucho más detrás de esta lista de países, más allá de simplemente querer aumentar el número de asistentes a futuras reuniones:  

1.     Si Arabia Saudita y Rusia son miembros, tiene a dos de los tres productores de energía más grandes del mundo (EE.UU. es el otro miembro de los Tres Grandes de la energía).

2.     Si Rusia, China, Brasil e India son todos miembros, ya tiene a cuatro de los siete países más grandes del mundo medidos por su masa territorial, de manera que posee el 30% de la superficie seca de la Tierra y los recursos naturales relacionados.

3.     Casi el 50% de la producción mundial de trigo y arroz, así como el 15% de las reservas mundiales de oro, se encuentran en los BRICS.

4.     Mientras tanto, China, India, Brasil y Rusia son cuatro de los nueve países con mayor población del planeta, con una población combinada de 3,200 millones de personas o el 40% de la población de la Tierra.

5.     China, India, Brasil, Rusia y Arabia Saudita tienen un PIB combinado de 29 billones de dólares o el 28% del PIB mundial nominal. Si se utiliza la paridad del poder adquisitivo para medir el PIB, entonces la participación de los BRICS supera el 54%. 

6.     Rusia y China tienen dos de los tres mayores arsenales nucleares del mundo (el otro líder es Estados Unidos).

De acuerdo con todas las mediciones (población, superficie terrestre, generación de energía, PIB, producción de alimentos y armas nucleares), los BRICS no es solo otro organismo multilateral. Son una alternativa sustancial y creíble a la hegemonía occidental. Los BRICS actuando juntos son un polo de un nuevo mundo multipolar o incluso bipolar.

Cuando se anuncie el lanzamiento de su nueva moneda en agosto de este año, la moneda no caerá en un campo árido. Caerá en una sofisticada red de capital y comunicaciones. Esta red mejorará en gran medida sus posibilidades de éxito.

Los BRICS también están desarrollando un sistema de telecomunicaciones submarino de fibra óptica que conectaría a sus miembros. Se está desarrollando bajo el nombre BRICS Cable. Parte de la motivación de BRICS Cable es impedir el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. sobre el tráfico de mensajes que se transmite a través de las redes de cable existentes.

¿Qué hay detrás de esta búsqueda para deshacerse del dólar? Como lo he mencionado en pasadas entregas, en gran parte, es la respuesta a la militarización del dólar por parte de Estados Unidos mediante el uso de sanciones en contra de países que considera hostiles o contrarios a sus intereses.

Desde varios años, diferentes analistas han advertido sobre el hecho de que funcionarios estadounidenses del Tesoro, el Pentágono y la comunidad de inteligencia han abusado de las sanciones en dólares y que esto eventualmente llevaría a los adversarios de Estados Unidos a abandonar el dólar para evitar el impacto de las sanciones.

Tal abandono del dólar como moneda de reserva global, conduciría a una potencia diluida de la efectividad de las sanciones, costos imprevistos impuestos a los EE.UU. y, finalmente, al colapso de la confianza en el dólar mismo. Estas advertencias fueron ignoradas en su mayoría.

Ahora hemos llegado a la primera y segunda etapa de este pronóstico y estamos peligrosamente cerca de la tercera.

Durante años, Estados Unidos ha usado sanciones para castigar a naciones como Irán. Pero las sanciones que EE.UU. y sus aliados impusieron a Rusia después de que invadió Ucrania el año pasado fueron mucho más allá del tipo de sanciones anteriormente impuestas y no tenían precedentes.

Muchas otras naciones comenzaron a darse cuenta de que podrían ser las siguientes en ser sancionadas si se enfrentaban a los EE.UU. en ciertos temas. Y ese miedo ha acelerado, en gran medida, el impulso para tomar la decisión de salirse del sistema del dólar por completo.

El deseo de abandonar el dólar no se limita a objetivos actuales como Rusia, sino que son compartidos por naciones como China, Irán, Turquía, Arabia Saudita, Argentina y muchos otros.

De esta manera, los BRICS+ representan un esfuerzo realista para desdolarizar los pagos globales y eventualmente las reservas globales.

Durante años, analistas como James Rickards han argumentado que el dólar seguiría siendo la moneda de reserva líder en el mundo por más tiempo de lo que la mayoría de la gente piensa. Pero Rickards también nos muestra cómo es que una nueva moneda de los BRICS+ podría acelerar en gran medida la desaparición del dólar como la principal moneda de reserva del mundo. ¿Cómo podría esto suceder más rápido de lo que inicialmente se pensaba? Siga leyendo.  

El choque que se avecina para el sistema monetario mundial

El deseo global de alejarse del dólar como medio de intercambio para el comercio internacional de bienes y servicios no es nuevo. La diferencia hoy es que ha pasado de ser un tema de discusión y futurismo a ser una realidad inminente, y esto pasó en un período de tiempo notablemente corto. Veamos algunos ejemplos: 

1.     Dubai y China concluyeron recientemente un acuerdo por el cual Dubai aceptará el yuan chino como pago por las exportaciones de petróleo de Dubai. A su vez, Dubai puede usar el yuan para comprar semiconductores o productos manufacturados de China.

2.     Arabia Saudita y China han estado discutiendo acuerdos similares de petróleo por yuan, pero aún no se ha implementado nada definitivo. Estas discusiones se complican por el antiguo acuerdo de petrodólares de Arabia Saudita con los EE.UU. Aún así, se espera algún progreso en este sentido.

3.     China y Brasil han llegado recientemente a un acuerdo monetario bilateral de amplia base en el que cada país acepta la moneda del otro en el comercio. Mientras tanto, existe una relación estratégica creciente entre China y Rusia a medida que las dos superpotencias se enfrentan conjuntamente a Estados Unidos. En la relación comercial entre las dos naciones, Rusia puede pagar en rublos los productos manufacturados chinos y otras exportaciones, mientras que China paga en yuanes la energía rusa, los metales estratégicos y los sistemas de armas.

Sin embargo, todos estos arreglos pronto pueden ser reemplazados por una nueva moneda BRICS+, que se anunciará en Durban, Sudáfrica, en la Conferencia anual de la Cumbre de Líderes BRICS del 22 al 24 de agosto.

En principio, se ha mencionado que la moneda estará vinculada a una canasta de productos básicos para su uso en el comercio entre los miembros. Inicialmente, la canasta de productos básicos BRICS+ incluiría petróleo, trigo, cobre y otros bienes esenciales comercializados a nivel mundial en cantidades específicas.

Con toda probabilidad, la nueva moneda BRICS+ no estaría disponible en forma de billetes de papel para su uso en las transacciones diarias. Sería una moneda digital soportada por una nueva institución financiera de BRICS+, con tráfico de mensajes encriptados para registrar los pagos vencidos o adeudados por las partes participantes. 

La información más reciente de los grupos de trabajo de los BRICS es que esta metodología de valoración de canastas está encontrando los mismos problemas que el economista John Maynard Keynes encontró en las reuniones de Bretton Woods en 1944.

Keynes sugirió inicialmente un enfoque de canasta de productos básicos para una moneda mundial que llamó bancor. La dificultad es que las materias primas globales incluidas en cualquier canasta no son totalmente fungibles (por ejemplo, hay más de 70 grados de crudo que se distinguen por su viscosidad y contenido de azufre, entre otros atributos).

Al final, Keynes vio que una canasta de productos básicos no es necesaria y que un solo producto básico, el oro, serviría mejor al propósito de anclar una moneda por razones de conveniencia y uniformidad.

Partiendo de la impracticabilidad de las canastas de productos básicos como depósitos uniformes de valor, parece probable que la nueva moneda BRICS+ más bien vaya a estar vinculada a las reservas de oro de sus países miembros.

Esto juega a favor de los miembros fuertes de los BRICS: Rusia y China, que son los dos mayores productores de oro del mundo y ocupan el sexto y séptimo lugar, respectivamente, entre las 100 naciones con más reservas de oro.

James Rickards menciona que es importante precisar que este tipo de acontecimientos se difunden con frecuencia como el “fin del dólar como moneda de reserva”. Pero dichos comentarios lo que hacen es revelar una falta de comprensión de cómo funcionan realmente los sistemas monetarios y monetarios internacionales.

El error clave en casi todos estos análisis es no distinguir entre los roles respectivos de una moneda de pago y una moneda de reserva. Las monedas de pago se utilizan en el comercio de bienes y servicios. Las naciones pueden comerciar en cualquier moneda de pago que deseen, no tiene que ser dólares.

Por su parte, las monedas de reserva son diferentes. Son esencialmente las cuentas de ahorro de las naciones soberanas que las han ganado principalmente a través de superávits en su balanza de pagos. Estos saldos no se mantienen en forma de moneda sino en forma de valores.

Cuando los analistas dicen que el dólar es la principal moneda de reserva, lo que en realidad quieren decir es que los países mantienen sus reservas en valores denominados en una moneda específica. Para el 60% de las reservas globales, esas tenencias son valores del Tesoro de EE.UU. denominados en dólares. Las reservas en realidad no están en dólares; están en valores denominados en dólares.

Como resultado, ningún país puede ofrecer una moneda de reserva sin un mercado de bonos soberanos grande y bien desarrollado. En ese sentido, ningún país del mundo se acerca al mercado del Tesoro de EE.UU. en términos de tamaño, variedad de vencimientos, liquidez, liquidación, derivados y otras características necesarias.

Entonces, el impedimento real para que otra moneda se convierta en moneda de reserva es la ausencia de un mercado de bonos donde las reservas se puedan invertir realmente. Es por eso que es tan difícil desplazar los bonos del Tesoro como activos de reserva, incluso si quisiera. Una vez más, ningún país del mundo puede acercarse a los EE. UU. en ese sentido.

Pero aquí es donde se pone interesante y por qué el dólar podría perder su principal estatus de reserva mucho más rápido de lo que se pensaba.

Esto se debe a que la moneda BRICS+ ofrecería la oportunidad de saltarse el mercado del Tesoro y crear un mercado de bonos profundo y líquido que podría desafiar a los bonos del Tesoro en el escenario mundial casi de la nada. Para ello es clave crear un mercado de bonos de divisas BRICS+ en 20 o más países a la vez, confiando en que los inversionistas minoristas de cada país comprarán los bonos.

Los bonos BRICS+ se ofrecerían a través de bancos y oficinas postales y otros puntos de venta minorista. Estarían denominados en moneda BRICS+, pero los inversionistas podrían comprarlos en moneda local a tipos de cambio basados en el mercado.

Dado que la moneda está respaldada por oro, ofrecería una reserva de valor atractiva en comparación con los instrumentos locales propensos a la inflación o al incumplimiento en países como Brasil o Argentina. Los chinos en particular encontrarían atractivas tales inversiones, ya que en gran medida tienen prohibido invertir en los mercados extranjeros y tienen un problema de sobreinversión en bonos de bienes raíces locales y acciones nacionales.

Tomará tiempo para que dicho mercado atraiga a los inversionistas institucionales, pero el gran volumen de inversión minorista en instrumentos denominados BRICS+ en India, China, Brasil y Rusia y otros países al mismo tiempo podría absorber los excedentes generados a través del comercio mundial en la Moneda BRICS+.

En resumen, la forma de crear una moneda de reserva instantánea es crear un mercado de bonos instantáneo utilizando a sus propios ciudadanos como compradores dispuestos.

Estados Unidos hizo algo similar en 1917. Entre 1790 y 1917, el mercado de bonos de Estados Unidos era solo para profesionales. No había mercado minorista. Eso cambió durante la Primera Guerra Mundial cuando Woodrow Wilson autorizó los Liberty Bonds para ayudar a financiar la guerra.

Hubo eventos en todas las ciudades importantes para promover la compra de los Liberty Bonds. Se convirtió en un deber patriótico comprar Liberty Bonds. El esfuerzo funcionó y también transformó las finanzas por completo. Fue el comienzo de un mundo en el que todos los días los estadounidenses comenzaron a comprar acciones, bonos y valores como inversionistas minoristas.

Si los BRICS+ utilizan una especie de modelo patriótico Liberty Bond, es muy posible que puedan crear activos de reserva internacionales denominados en la moneda BRICS+ incluso en ausencia del apoyo de los mercados desarrollados.

Todo este giro de los acontecimientos (introducción de una nueva moneda respaldada por oro, adopción rápida como moneda de pago y uso gradual como moneda de activo de reserva) comenzará el 22 de agosto de 2023, después de años de desarrollo.

A excepción de los participantes directos, la mayor parte del mundo ha ignorado esta iniciativa. El resultado será un trastorno del sistema monetario internacional que se producirá en cuestión de semanas, veremos cómo se desenvuelven las cosas.

Director General GAEAP*

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En Twitter: @alejandrogomezt