Opinión • Fuerza de voluntad • Arturo Mora

Educar la fuerza de voluntad es un desafío ante la moda del motivacionismo…

Opinión • Fuerza de voluntad • Arturo Mora

Y algunas veces suelo recostar mi cabeza en el hombro de la luna y le hablo de esa amante inoportuna que se llama soledad.
Joaquín Sabina

Es por culpa de mi niñez, sabes. Nunca supe lo que era el amor.
Charles Bukowski

El tiempo existe para que no todo ocurra al mismo tiempo… y el espacio, para que no todo te ocurra a ti.
Susan Sontag

¿Es necesario que el dedo de la muerte se pose en el tumulto de la vida de vez en cuando para que nos haga pedazos? ¿Estamos conformados de tal manera que necesitamos minúsculas dosis de muerte a diario para ejercer el oficio de vivir?
Virginia Woolf

 


 

Educar la fuerza de voluntad es un desafío ante la moda del motivacionismo que inunda en gran numero los espacios de las redes sociales, y que lanza andanadas de frases motivacionales que proponen que el querer es poder, como si por arte de magia los deseos se cumplieran.

La vida transcurre bombardeada de frases propias de un decálogo del éxito, que se adereza de ocurrencias, de metafísica, de quiromancia, de brujería, de adivinación -lectura de cartas, tarot, café, etc.-, coaching ontológico y muchos gurús, influencers, youtubers, y ahora tiktokeros que buscan hacer negocio y aprovecharse ante la ingenuidad, ignorancia y necesidad de la gente.

El éxito se vende, la idea de la buena suerte también. Las limpias, los rituales de “sanación”, prácticas de santería, un sincretismo entre lo pagano y lo religioso en todas sus formas, se vende y se promueve en todas las plataformas digitales y con una difusión de boca a en boca que jura lo milagroso de esas consultas místicas, remedios y ritos. Y si no dan resultado, todo se reduce a que no se tuvo la “fe” suficiente, o el agua “bendita” o las “velas consagradas” eran “piratas”. Hasta ahí hay formas para el abuso de las necesidades de las personas. 

Un mundo cruel en todas sus formas, que se aprovecha de todos los que se dejen. Los discursos son envolventes, seductores. Ofertas que parecen tan reales que las personas venden lo poco que les queda, se endeudan, se meten en dinámicas de reclutamiento, para tener los “favores” de los iluminados, de esos seres carismáticos que se presentan como profetas y hasta como mesías. La ilusión y la esperanza de tener éxito en el negocio que no levanta, de buscar curar a algún familiar de una enfermedad terrible, hasta de alguien que está en etapa terminal, hacen que las personas queden atrapadas en las redes del pensamiento mágico presente en la cultura. 

La ciencia busca desmontar esas prácticas. El pensamiento crítico es el arma para luchar contra la fantasía, el fraude y las creencias sin sustento, que lamentablemente se convierten en dogmas de fe y que se han mantenido vigentes, porque la necesidad de creer en milagros, la urgencia de salir de una situación difícil, de una condición dramática en relación con la salud, y porque la ignorancia se nutre de la falta de voluntad. El síndrome de “abdicación” es más común de lo que se piensa y es muy actual, porque es más fácil querer creer en “algo”, en “alguien”, que hacernos cargo de la realidad con todo lo que esto conlleva, con todo lo que implica, y con lo que es lo real pese a nuestros deseos y demandas.

Educar la fuerza de voluntad es adquirir nuevos hábitos. Pasa por reconocer lo que queremos, ubicar nuestros deseos, y pasar de esperar al actuar. La disciplina de la voluntad es parte fundamental de lograr muchas veces lo que realmente se quiere. Bajar unos kilos no sólo es el tomar remedios mágicos, pastillas milagrosas o practicar dietas agresivas; se trata de otra cosa. Son acciones constantes, es tomar consciencia de la salud, con la activación física y su relación con alimentación adecuada y con la salud emocional. Visto así, es conocerse y establecer una nueva identidad, una forma de pensar que redefine nuestras acciones cotidianas y nos lleva fortalecer la voluntad, dar valor a nuestros deseos en la formación de un compromiso con nosotros mismos.

Nada garantiza el futuro deseado. El deseo se mueve. Somos seres en proceso de cambio. La procrastinación se hace presente. La motivación no es suficiente si no se educa la voluntad. En todo caso, se requiere entrar a procesos de conocimiento personal, que es reflexión y autoconocimiento, pero también es confrontación y análisis, es diálogo y cuestionamiento. Es reconocer la historia personal y dar sentido a lo que hemos vivido y a la forma en que hemos dado respuesta a los vínculos y los efectos de los afectos, de las emociones y sentimientos anclados en nuestro ser, que intervienen en nuestro carácter y personalidad. 

Nada es para siempre. Todo es modificable. La suerte es la conjunción de capacidades personales, conocimientos y habilidades, con la oportunidad de utilizarlos de la mejor forma posible, en el momento preciso. Educar la fuerza de voluntad es construir desde uno mismo esas dimensiones que nos hacen personas y dinamizan nuestros sueños e ideales, que dan forma a las actitudes y potencian las aptitudes y saberes en contexto de realidad. 

La poesía, la filosofía, la literatura, otorgan palabras para decirnos que somos lo que hacemos con lo que hicieron con nosotros. Luchar por lo que se quiere es parte de lo que nos hace dar significado a la vida en eso de educar la fuerza de voluntad. Comparto algo de esto que ahora escribo.

Fracasé. Fue mi culpa. Lo reconozco.
Pero en manera alguna pido perdón o indulgencia:
Eso me pasa por intentar lo imposible.
José Emilio Pacheco

Yo había puesto
encima de mi pecho
un pequeño letrero que decía:
Cerrado por demolición.
Y aquí me tiene usted pintando las paredes,
abriendo las ventanas,
adornando la mesa con la flor amarilla
con que paga el otoño sus encantos.
Carlos Pellicer

No existen cierres perfectos.
Ni respuestas a todas las preguntas
ni razones que expliquen por qué la experiencia emocional no siempre alcanza para retirarse de los lugares que nos quitan más de lo que dan.
Ni el perdón como destino
ni el olvido como remedio
ni el amor como milagro.
A veces simplemente se trata de seguir como un regalo que nos damos a nosotras mismas.
Seguir confiando en sabernos merecedoras de empezar todas las veces que sean necesarias hasta que de puro ensayo y error la moneda caiga de nuestro lado.
Lorena Pronsky

Brevísima y llena de inquietudes es la vida de los que olvidan el pasado, descuidan el presente y temen el futuro. Nunca faltarán las causas para estar miserablemente ansioso; la vida será empujada a empellones de ocupación en ocupación. Nunca se logrará el ocio, siempre se deseará.
Séneca