Opinión • Respirar • Arturo Mora
“Respirar bien es pensar bien. La prisa nos lleva a decidir sin un proceso de pensamiento que integre lo que implica una toma de decisión y sus consecuencias…”
Lo tienes ahora, y ese ahora es toda tu vida. No existe nada más que el momento presente. No existen ni el ayer ni el mañana.
¿A qué edad tienes que llegar para poder comprenderlo?
Ernest Hemingway
Tener la posibilidad de herir a quien nos hirió y no hacerlo, eso es lo que realmente nos distingue de ser como ellos. La verdadera fuerza no está en la venganza, sino en el control, en elegir la paz sobre el rencor y en demostrar que somos más grandes que el dolor que nos causaron.
Morgan Freeman
La iluminación ocurre cuando la ola entiende
que ella es el océano.
Thich Nhat Hanh
Cuando tiendes a quedarte a cero, corres el riesgo de olvidar todo lo que un día te llenó.
Aprender de nuestras inercias es el camino mismo construyéndose.
Sara Búho
Ella ha aceptado mi amor y yo he aceptado su amistad, los dos sabemos qué poca diferencia hay entro lo uno y lo otro.
Pierre Choderlos de Laclos
Todos los cambios, aun los más ansiados,
llevan consigo cierta melancolía.
Anatole France
Y lo lindo de cuando uno se siente feliz...
es que parece que es para siempre,
que nunca más uno se va a sentir mal.
Manuel Puig
Deberíamos de empezar a vivir antes de ser demasiado viejos. El miedo es una estupidez, al igual que los remordimientos.
Marilyn Monroe
Morirás mil veces antes de despertar sintiéndote vivo en tu propia piel. Amarás a todos los corazones equivocados antes de darte cuenta de la fuerza que hay en el tuyo.
D. Antoinette Foy
La única libertad que pido es que nadie me diga cómo sentir.
Elena Poe
Hay metáforas más reales que personas que pasan por la calle.
Fernando Pessoa
Cada vez urge más comprender que la vida es más que sólo respirar. Por eso, aprender a respirar es también urgente. Los procesos vitales y emocionales están asociados con un conjunto de procesos metabólicos y fisiológicos en íntima relación con la respiración, ese intercambio de gases que realizamos de manera regularEn la práctica cotidiana hay pocos momentos de conciencia plena de lo que implica respirar y respirar bien.
Respirar es una condición para la vida, pero se trata de vivir, no solo de respirar; hacerlo es ya una función autónoma, que a la vez puede llevada a un nivel consciente y ser, por tanto, un factor clave para tener una salud física, mental y emocional adecuada.
Cada día la oportunidad de respirar de manera adecuada por algunos momentos puede ayudarnos a tener mejor oxigenación. Si lo hacemos de forma controlada, aspirando por la nariz y usando el diafragma, podemos hacer que entre más oxígeno a los pulmones, con lo cual aumentamos la energía requerida para todos los procesos celulares, incluidas sus funciones específicas en cada órgano y tejido, y para la regeneración celular.
Una de las cosas que hemos ido aprendiendo y asimilando en los últimos años en la cultura occidental, es que la meditación -Mindfulness- ayuda a mejora la concentración y la claridad mental, y que respirar de la mejor forma ayuda para un buen flujo de oxígeno al cerebro, lo que deriva en mejorar la memoria y desarrollar procesos mentales de atención plena, a la vez que ayuda a reducir la fatiga mental, y en ese proceso se puede reducir de forma significativa el estrés y la ansiedad entre otras respuestas humanas ante la realidad. Las neurociencias han establecido relaciones directas entre aprender a respirar, por ejemplo, de forma lenta, con la capacidad de reducir la frecuencia cardiaca, con la relajación de la tensión muscular y con la reducción del cortisol, que es la hormona del estrés. Respirar lento es contracultural es estos tiempos.
Al respirar de forma consciente y con la meditación se propicia un proceso interno de autopercepción que aumenta la conciencia corporal, y se crean condiciones para una introspección emocional, con lo que se ayuda entre otras cosas a que el sistema cardiovascular logre un mejor desempeño en cuanto a la circulación sanguínea, con lo que se disminuye la presión arterial y se reduce el riesgo de problemas cardiacos. En pacientes con problemas de corazón severos, la meditación ha sido un factor positivo de ayuda para su condición, al practicarse de forma previa a las cirugías, así como en el proceso de recuperación.
Respirar bien es pensar bien. La prisa nos lleva a decidir sin un proceso de pensamiento que integre lo que implica una toma de decisión y sus consecuencias. Tomar acciones sin una reflexión, sin darnos la oportunidad de respirar profundamente durante unos minutos -a veces bastan unos 30 o 60 segundos- puede ser un factor clave para decidir o no de la mejor forma, reconociendo las emociones e ideas que asociamos respecto a la situación en la que toca decidir.
La relación entre nuestro cuerpo y la respiración también está documentada. Respirar bien nos ayuda a corregir la postura de la espalda y el cuello, disminuye la tensión muscular al prevenir dolores y malestar físico. La meditación y el yoga por ejemplo ayudan a crear condiciones para tonificar el cuerpo, lograr tener un control de la respiración y vigorizar partes del cuerpo, tomando claridad de lo que sentimos y de su relación somática.
Respirar de forma lenta durante la meditación ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático, que está asociado al descanso y la digestión. Ejercitar la respiración profunda propicia una mejor oxigenación, y lograr una respiración rítmica permite generar un estado de seguridad y control emocional.
Estamos en una época difícil, con una sobreexposición mediática, y con una prisa impuesta en casi todo. Una vida con poco tiempo para estar con uno mismo, y con las personas a quienes amamos; estamos las más de las veces respirando a tontas y a locas, sin control y sin conciencia.
Hemos relegado el respirar a un asunto funcional, sin embargo, las enfermedades respiratorias están al tope, con una serie de factores de riesgo que complejizan el goce de una adecuada salud, que no es sólo la ausencia de enfermedad. La contaminación del aire, el tabaquismo, la comida rápida, el consumo de alimentos ultra procesados, las bebidas endulzadas, la vida sedentaria y con ello el sobrepeso y la obesidad, las llevan a expresarse como enfermedades en que las emociones y los sentimientos están asociados a otras conductas y con ello, a la presencia cada vez más común de afectaciones socioemocionales como ansiedad, ataques de pánico, estrés y depresión. En todas ellas, algunos síntomas se expresan en modificaciones en la respiración y sus efectos.
Respirar y vivir debería ser la praxis para tener buena calidad de vida. Respirar bien para estar bien. Respirar de forma consciente, para pensar con más claridad. Respirar con conciencia es disfrutar el poder ser y apropiarnos de nuestra corporalidad en todas sus dimensiones.
Hoy hemos podido vivir más años; hacerlo con una buena calidad de vida pasa necesariamente por dormir bien, comer bien y respirar bien porque, al final, se trata de que no sólo se respire para estar vivos, sino de que ser con los otros y vivir con plenitud y salud.
Marguerite Yourcenar escribió: “No somos lo que acumulamos, sino lo que dejamos en los demás. Cada gesto, cada palabra, cada acto de entrega se vuelve parte del mundo… incluso cuando ya no estamos. Como decía Fiódor Dostoyevski en “Los hermanos Karamazov”: “Cada uno es responsable de todos ante todos.” Una frase que nos recuerda que nuestras acciones no mueren; se transforman en la vida de otros. Somos eternos en lo que fuimos capaces de dar.