Desde una pluma insistencialista • ‘Calladita no me veo’: Jenny Oliveros • Iovana Rocha
“En su solapa, Jenny porta un pin con la bandera LGBTQ+, un símbolo de su apoyo al matrimonio igualitario, aprobado en diciembre pasado gracias a su voto…”
Una Oliveros en MORENA
Nos encontramos con el inicio del año en la biblioteca del Congreso. Es diputada local por el distrito XXII en Guanajuato, recientemente afiliada a MORENA, después de ser militante del PAN. Ese martes llega a la cita portando un traje sastre blanco; mi primera impresión fue que la elección de atuendo pudiera ser un llamado simbólico a la tregua necesaria. Los últimos meses del año se hizo pública la confrontación con las y los compañeros de su grupo parlamentario, no con todos; casi con todas.
La polémica se sumó a la especulación sobre su posible cambio de partido y su retiro de la presidencia de la Comisión de Justicia. En su solapa, Jenny porta un pin con la bandera LGBTQ+, un símbolo de su apoyo al matrimonio igualitario, aprobado en diciembre pasado gracias a su voto. En nuestra charla será un tema reiterado, se siente orgullosa de haberlo logrado, aún y con la división del voto panista del que se adjudica cabildeo legislativo.
María Eugenia García Oliveros, “Jenny”, como suele nombrarse, es originaria circunstancial de Celaya. Su vida la ha desarrollado en Apaseo el Grande, como casi toda la familia Oliveros, mujeres y hombres con presencia en distintos espacios partidistas y cargos públicos. Hablar del apellido Oliveros remite de forma inmediata a ese municipio, y luego la pregunta obligada será ¿de cuál Oliveros hablamos? Ahora mismo, el presidente municipal es su primo, Chelis Oliveros, quien con años diferencia sucedió a su padre autoridad municipal en 2009, Salvador Oliveros.
“…Soy madre, antes que nada, de dos mujeres. Soy licenciada en Derecho, asesora, propietaria de un despacho…”. Una morenista que no tiene empacho en ocultar algunas resistencias conservadoras en su narrativa: “Estoy casada solo por la iglesia, no por el civil”, una explicación no necesaria. No es exclusivo de ella, a varias les ocurre, hasta que lo hacen consciente con todas sus implicaciones.
Mujer de 49 años, que con el mes de abril estará celebrando las primeras cinco décadas de vida “…he vivido tantas cosas, he estado al borde de la muerte, me han aventado balazos, he sufrido bullyng, he denunciado violencia, ahora mismo estoy en ello…”. Las agresiones las atribuye a su labor altruista. Ha decidido disfrutar la vida a plenitud, la falta de un riñón la ha hecho más consciente de la vulnerabilidad de la existencia “…si un día dejo los cargos públicos, seguiré haciendo activismo social…”. Su madre del mismo nombre fue una referente para aprender estos caminos, según lo recuerda.
El carácter de Jenny Oliveros
Una mujer explosiva: “actúo, luego pienso”. La diputada reconoce tener un carácter de extremos, y admite que la pérdida de su riñón ha sido la consecuencia más grave. Pasando las risas que siguen a su confesión, asume, en minutos, un tono serio y comparte que es algo que ha estado trabajando, incluso, en espacios terapéuticos, sí el carácter, pero también el duelo por pérdidas familiares recientes.
Durante una década fue militante panista. “…Me salí porque había muchas cosas que no me gustaban. Eran grupos muy cerrados y a mí me gusta la libertad…”. Sobre su salida, la diputada mide sus palabras: “…Me fui con muchos amigos, pero no regresaría. Aunque nunca hay que decir de esta agua no beberé… Por ahora, no…”, y agrega, “…Solo que Antares me pidiera que me vaya de MORENA, me voy…”. La mayoría de las y los Oliveros son panistas “hasta ahorita”, acota la entrevistada.
La relación con Antares Vázquez Alatorre
La lealtad se paga. Su llegada a MORENA se debe en gran parte a su relación con Antares Vázquez Alatorre, actual diputada federal. Su permanencia en MORENA en este inicio de año, a pesar de los conflictos internos, también se debe a ese vínculo, según sus propias palabras: “…Estoy muy agradecida con ella, le tengo mucho cariño, no he definido que sigue, eso lo debo charlar con Antares…”. La legisladora habla de su permanencia en el partido, pero también de futuras candidaturas. Gobernar su municipio es una de esas opciones, no sería extraño que una (otra) Oliveros lo hiciera.
Se conocieron por iniciativa de la hoy diputada local durante proceso electoral cuando Alatorre eran entonces Senadora. Durante esas semanas, una serie de actividades conjuntas forjaron una relación que derivó en una invitación directa, derivado del cambio de género en distrito XXII “…Decídeme ahorita, ¿quieres o no quieres...”. Jenny aceptó, en días previos Antares ya le había manifestado el reconocimiento a su lealtad.
MORENA, al igual que otros partidos, ha sido criticado por no cumplir estrictamente con las cuotas afirmativas. Es el caso de Jenny quien se integra a la actual legislatura en una posición que correspondería en sentido estricto a integrantes de la comunidad LGBTQ+.
Fracturas en el grupo parlamentario
Es tiempo de mujeres…pero no en grupo parlamentario. La decisión de la coordinación del grupo parlamentario aceleró las fracturas. Jenny se opuso, argumentando que era momento de mujeres, pero no le alcanzó, y nombraron a Ricardo Fierro.
La presentación de la iniciativa de matrimonio igualitario ahondó la fractura interna. "…No sé qué pasó, a muchos les molestó. Me senté a cabildear, no a negociar con el PAN, con todas y todos…", dice Jenny.
Un año después de unirse a MORENA, Jenny Oliveros se siente agraviada. "Hacen grupitos, no me dan información. Despidieron a dos de mis asesores que me estaban apoyando…", afirma.
Al momento de nuestro diálogo, se reserva la posibilidad de que esto vaya a cambiar pronto. A finales del año, Ricardo Fierro fue el portavoz de una maniobra que visibilizó la fractura que ya era pública: "…Me urge hablar contigo, ¿qué crees? Te mayoritearon, pidieron tu cabeza de la presidencia de la comisión de justicia. Ya no eres la presidenta, se queda Abraham Sotomayor, fue la decisión del grupo parlamentario, es que dicen que hicieron mal lo del aborto…”.
Es la segunda semana de enero de un año preelectoral. Jenny ha decidido demandar ante instancias que me pide reservar; quiere que le sea reestablecida la presidencia de la comisión de justicia que le fue retirada. No es personal contra el coordinador; quiere confiar en que él, quien sólo es portavoz de lo acordado por otras y otros integrantes.
Jenny Oliveros, una mujer que se presenta con el apellido materno a manera de acreditar su origen en Apaseo el Grande, tierra si no de olivos, sí de las familias Oliveros.
Concluye nuestra entrevista señalando la confianza que tiene en la gobernadora Libia Dennise, de quien expresa “ha hecho muy buen trabajo”. Reconoce que ha tenido varias reuniones y diálogos con ella de diversos temas, incluido el de la despenalización del aborto.
Se dice dispuesta a dialogar con todas las fuerzas políticas y sus representantes para construir acuerdos. Sobre las alianzas con sus compañeras morenistas en Congreso, señala disposición, aunque para ella la única alianza actual es “…entre ellas, a mí no me han invitado…". La política es un juego de alianzas y lealtades. Y, al parecer, Jenny Oliveros aún está aprendiendo las reglas.