Tigres de Papel • Baile de disfraces • Francisco Javier Mares

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“Desde que consiguieron qué repartir ha sido el mismo cuento. El panismo de ocasión se sueña con la cabeza sobre una almohada llena de billetes, como el alacrán de la fábula: está en su naturaleza…” | 🌊“Algo muy malo debieron hacer los capitalinos en su otra vida, para merecer en esta a esa parejita…”

Este lapso de la administración municipal de León está a nada de mudar en una reverenda pachanga.

A la alcaldesa la colocó ahí el partido que defiende la vida desde el momento mágico de la concepción; hoy ella representa al activismo de la liga LGBT.

Los ediles que retrataron orgullosos a sus flancos, protestan ahora el pestañeo mínimo de su ex jefa política; la alcaldesa les echa en cara su respaldo previo.

Esta vez, por un puñado de ‘no ilustres’ dispuestos a vender caro su amor, los bandos se apuñalan incapaces de hacerse daño.

Esto no es nuevo. Desde que consiguieron qué repartir ha sido el mismo cuento. El panismo de ocasión se sueña con la cabeza sobre una almohada llena de billetes, como el alacrán de la fábula: está en su naturaleza.

Ni siquiera es la primera ocasión que nos ocupamos del melodrama blanquiazul.

Comenzó el cuatro de diciembre de 1988. Un junior de 33 años de edad, Carlos Medina Plascencia, descendió de su Fórmula ‘K’ para hacer trizas la candidatura priista de don Joaquín Yamín Saade. Arturo Villegas Torres, alcalde sustituto, relevo del gobierno del desastre de Antonio Hernández Ornelas, entregaba el reino. El uno de enero de 1989 iniciaba la era de los gobiernos del Partido (de) Acción Nacional en León.

Antes, Carlos Medina había vencido en asamblea allí en el Condesa a Sergio López padilla, hijo del médico Héctor López Sanabria, insignia del PAN en la ciudad. Los azules descubrían el valor del voto interno y de la urgencia de asegurarlo con anticipación.  

Y antes, Carlos Medina sería regidor como concesión del priismo en una negociación entre el abogado tricolor Ernesto Arrache y el azul Alfredo Ling, según reconoció el primero y nunca desmintió el segundo. Los neopanistas habían echado del partido con cajas destempladas al líder Pablo Álvarez Padilla para traer de Durango, con una mano atrás y otra adelante, a Ricardo Alfredo Ling Altamirano, el primer militante a sueldo de un partido político en el estado de Guanajuato. ¿Le suena conocido el ‘modus operandi’?

Ayunos de cuadros, los panistas sacaron a sus amigos de los despachos de profesionistas de medio pelo que ocupaban, para llenar con ellos las listas del partido y las oficinas de la presidencia municipal. Algunos de aquellos ‘militantes’ todavía viven de alguna de las mil caras del erario.

Tras 37 años de desgaste continuo tienen un partido con múltiples fracturas expuestas y personajes y pequeñas tribus que pelean de manera rabiosa una tajada oficial. En las rupturas, como ahora, los militantes subastan sus lealtades a cambio de empleos, unos pesos o un puñado de ladrillos.

Aquí el pero es que a Alejandra Gutiérrez Campos le van a contar los ladrillos.

Gutiérrez fue una empleada gris de la tesorería municipal hasta que su entonces jefe, Francisco Ricardo Sheffield Padilla, ido a Morena, la puso a cargo. Sabedora de todas las monerías que se pueden hacer desde esa posición, Alejandra Gutiérrez formó a las asistentes que nutren su apuesta al dejar atrás al PAN.

Básicamente son dos sus funcionarias estelares: una es la tesorera Graciela Rodríguez Flores, a quien en sus presentaciones en las sesiones de ayuntamiento la fracción azul no distraía con al menos una duda, mientras que los guindas y hasta la regidora de MC, Dessire Ángel, ‘la hacían papilla’. La otra es la directora de Desarrollo Institucional, Verónica Teresa Gutiérrez.

Con la primera, la alcaldesa dispone a discreción del flujo de los dineros; con la segunda, su amiga de toda la vida, ‘la zanahoria y el garrote’ en la dosificación de la oferta de plazas y el control de las conductas. Así que usted diga, tampoco tiene mucha ciencia la estrategia de la señora.

A LA CAZA DE LA CHULETA

El caso es que Alejandra se fue.

Voces hubo que vaticinaron el apocalipsis para Acción Nacional en León. En Guanajuato, incluso. Calma y nos amanecemos, sugerimos aquí. Amaneció. Más de un par de meses después, con Alejandra se ha ido una docena de elementos de tropa, 17 en el recuento más reciente, ninguno como para presumir.

A menos que usted opine lo contrario, el director de Desarrollo Social, Miguel Ángel Bosques Vera y el titular del Instituto de las Juventudes, IMJU, Salvador Toledo Muñoz, tienen tanto peso político como dos algodones de azúcar.

Lo divertido del asunto ni siquiera es su salida de las filas partidarias azules, sino los motivos. Miguel Ángel Bosques, escribió en su carta de renuncia que, “el partido se ha alejado de los principios que le dieron identidad y legitimidad ante la ciudadanía de León y de Guanajuato.” 

¡Zaz! Es de suponer que en su carácter de presidente y secretario del ‘Círculo de lectura’ de Manuel Gómez Morín y Efraíz González Luna; asiduos, seguro, a la carnita asada con la familia Preciado; viudas casi de Carlos Castillo Peraza, los fulanos refieren los Principios de Doctrina de Acción Nacional al salir de su catálogo. Pamplinas. Se llama arribismo.

Que tenían ahí entre 13 y quince años, eso los coloca en el inicio de los trienios del alcalde Héctor Germán René López Santillana. No, pos sí. Panismo puro.

Ah, que también se fueron la titular de Atención Ciudadana, Marisol Arellano Romo, y ya con el valor que da el anonimato, Luis Alberto Camacho Ríos, Braulio Manuel Castillo Muñoz, Diana Sofía González Dávalos, Juan Carlos Mauricio Negrete Zaragoza, Juan Pablo Camargo Hernández, Regino Bosques Gutiérrez, Micaela Vera Hernández e Iitzel Aranxa Carrillo Torres.

El CDM del PAN León hasta les dedicó un comunicado de prensa en el que los ubica como ‘un pequeño grupo familiar’: "Los leoneses saben perfectamente cuáles son las verdaderas motivaciones de quienes cambian de rumbo por intereses particulares disfrazados de lucha social o de reclamos de congruencia. Al tiempo.”

Caray, pues sí. Saben de qué va. El reclutamiento pagado en las filas del PAN ‘guanajua’ mereció su clímax en la interna de Juan Carlos versus Eliseo, cuando se alcanzaron unas que ni la CNC priista; luego, Miguel Márquez decidió que salía más barato el ‘dedazo’ y así fue candidata hasta Alejandra Gutiérrez.

El punto es a quiénes convienen, en qué momento, y a qué precio las lealtades.

En vía de mientras la alcaldesa, en el quinto año de su doble gestión, sale a los cruceros a hacer propaganda vestida de naranja: se ve feliz en MC, el nicho dorado de la frivolidad política en México

(A)La Jaula

Los Smith

Seguro usted vio los vídeos de ‘la subterránea’ de Guanajuato, inundada. Al Sr., y la Sra. Smith les pareció buena idea organizar allí el ‘Fan Fest’ del México–Inglaterra. El pronóstico de lluvia y el riesgo de una multitud atrapada, cerveza regalada en mano, les importó un cacahuate. El agua arrastró mesas, sillas, madera, estructuras, aparatos. La corriente súbita sorprendió a los trabajadores que alistaban el montaje. Cargaron con lo que pudieron ¿La lluvia les echó a perder la fiesta? No, muy posiblemente les evitó una tragedia. Algo muy malo debieron hacer los capitalinos en su otra vida, para merecer en esta a esa parejita.

Correspondencia: tigresdepapel001@gmail.com

‘X’: TigresDePapel