Tigres de Papel • Ni un paso atrás • Francisco Javier Mares

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“Colectivos y la oposición política en Guanajuato no darán ni un solo paso atrás en su afán de conseguir la despenalización del aborto –‘interrupción legal del embarazo’, en términos políticamente correctos- en Guanajuato…”

Colectivos y la oposición política en Guanajuato no darán ni un solo paso atrás en su afán de conseguir la despenalización del aborto –‘interrupción legal del embarazo’, en términos políticamente correctos- en Guanajuato.

El proceso de la declaratoria general de inconstitucionalidad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, a partir de la moción de amparo del Grupo de Información en Reproducción Elegida, GIRE, impulsa a los pañuelos verdes y a las trincheras guinda a retomar el asalto en medios y al Congreso del Estado, donde jurídicamente corresponde.

Desde el oficialismo adormilado, apenas y se escucha el revire de una de sus diputadas locales, la ex regidora en León cercanísima a la alcaldesa durante el primer trienio de Alejandra Gutiérrez, Jared González Márquez.

Pero, a ver.

Este jueves, temprano, las huestes guinda y aliadas se fueron recio en tres frentes. Las diputadas Plásida Calzada, Miriam Reyes, Hades Aguilar y Martha Edith Moreno, anunciaron una iniciativa de reforma que, dijeron, busca que en Guanajuato “el aborto sea legal, seguro y gratuito”; su compañera María Eugenia García Oliveros, presentó ante la Diputación Permanente una –oootra- iniciativa de reforma al código penal; y en rueda de prensa, gente del GIRE avanzó en esta que parece una inminente derrota del conservadurismo de la aldea.

En los términos propuestos en el primer movimiento, habría que reformar el código penal, la ley de salud, la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, la ley de víctimas y la Constitución Política del Estado –esto último nos llevaría, inexorablemente, a la subasta de votos que en los antecedentes ha ganado de mano el pastor azul, Jorge Espadas.

De la Constitución local habría que eliminar –¡Ya!- la noción de la “protección de la vida desde la concepción” que se lee en el artículo primero, y sustituirla por “el reconocimiento del derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre la maternidad” -leyenda que escuece a las epidermis blanquiazules-. En ese hilo el sistema de salud pública de Guanajuato estaría obligado a brindar “servicios gratuitos, oportunos y de calidad de interrupción del embarazo”, sin estigmas ni sesgos.