miércoles. 08.02.2023
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Tigres de Papel • A salto de mata • Francisco Javier Mares

Francisco Javier Mares

Tigres de Papel
Tigres de Papel
Tigres de Papel • A salto de mata • Francisco Javier Mares

La mañana de aquel jueves 26 de marzo de 1987, una voz anónima al teléfono alertó al gobierno de León, que en una banca del Templo Expiatorio dejarían los 17 millones de pesos en efectivo que se habían robado de las arcas municipales…

Eran los estertores de la gestión del priista Antonio Hernández Ornelas, en la extinción del jurásico tricolor en el estado de Guanajuato –el dinero apareció, pero nadie se tragó el cuento.

Nadie creyó tampoco en la ‘buena fe’ del alcalde panista Eliseo Martínez Pérez, cuando compró a un familiar las computadoras para la Presidencia municipal.

Ni de loco, alguien engulló la píldora de la negación del viaje de Ricardo Sheffield Padilla a Las Vegas en el avión de un contratista.

O la que hacía creer que realmente asaltaron la Tesorería municipal de León en la Administración de Luis Quirós Echegaray.

Patrañas.

Ahora la Auditoría Superior de la Federación, ASF, escudriña un presunto daño al erario por más de 2 mil 200 millones de pesos en 2018, en la primera gestión –recuerde que estuvo ahí ¡dos veces!- del ex alcalde panista Héctor Germán René López Santillana. El Gobierno de León recibió entonces 2 mil 225 millones 334 mil pesos en participaciones federales -es decir, la comprobación del gasto de casi toda esa lana está en el aire.

La ASF y la ASEG, la Auditoría Superior del Estado de Guanajuato, revisaron los números, y al menos a la primera instancia no le gustó lo que vio: no existen los registros presupuestales y contables de las erogaciones, ni consta el destino del gasto.

Ya en 2020, la Tesorería municipal entregó información en el ánimo de subsanar las observaciones. No convenció a los auditores, y los requerimientos siguen como “no atendidos”.

Ya verán cómo salen del brete.

De inmediato, y llama la atención la prontitud, el gobernador Diego Rodríguez entró al quite de Héctor Germán René, ahora sí subalterno suyo formalmente, como director de Guanajuato Puerto Interior –dependencia que se perfila como depósito final de cadáveres políticos…

El góber precisa que los señalamientos de la ASF no significan que ‘ese dinero falte’, sólo que está en proceso de comprobación -y en el matiz tendría razón, nada de raro es que los auditores ‘observen’ tonterías que luego hay que explicarles ‘con manzanas’.

El ex contralor municipal, Leopoldo Jiménez, por ejemplo, arriesga que las observaciones de la ASF responden a “un error que no fue cometido con dolo, sino fue más bien culposo” -Pero el punto es otro. Demasiada agua hace sonar el río que navegó un contable experto, capaz de hacer pasar como compras privadas la inversión de un gobierno en terrenos para una refinería ‘fantasma’.

Esta vez, en el peor de los escenarios posibles para el PAN, el escándalo lo detona su villana favorita, la ex alcaldesa priista (2012-2015) María Bárbara Botello Santibáñez. Escribió en twitter:

 

Ya son muchas

Esto se vuelve rutina. ‘Verde’ y Morena en el Congreso de Guanajuato, no ha mucho, presentaron ante el pleno dos puntos de acuerdo para que la ASEG –Hm- practique una ‘auditoría integral’ al gobierno de marras, ‘por evidentes actos de corrupción’, como el cobro de ‘moches’ a proveedores de bienes y servicios a un gobierno municipal que tiene más de siete mil empleados.

-“Se puede presumir corrupción, egos, ideologías, conflictos internos y muchas otras circunstancias que han afectado su efectividad, eficiencia y transparencia en el ejercicio de los recursos públicos”, les dijo en tribuna, el verde Gerardo Fernández.

Pueees, sí.

Está la condonación de los dos millones y medio de pesos del impuesto predial al campo de golf del ‘Club Campestre’, al que confundieron con una parcela ejidal.

O el despojo de mil metros cuadrados a un kínder para beneficiar a un amigo millonario que necesitaba un jardín para su piscina.

Etcétera, etcétera, etcétera…

Ah, cierto, en medio de todo como un Dios, el cobro de ‘moches’, de los que -maldita sea- alguien se birló 97 mil 327 pesos del cajón de uno de los escritorios de la dirección de Desarrollo Institucional, al que habían llegado de mala manera, no como partida presupuestal –del robo hay denuncia penal, de los ‘moches’, no.

Dicho sea de paso, Germán consideró que llamarles ‘moches’ es ‘un manejo perverso’; dijo que fueron ‘contraprestaciones’ -así sea de risa loca el eufemismo-. “Está todo debidamente estructurado y documentado, debidamente convenido” –y dado que la autoridad únicamente puede hacer lo que la Ley expresamente le ordena, ojalá tenga oportunidad de explicar al Ministerio Público ese mandato, en términos jurídicos.

Los dos puntos de acuerdo se turnaron a Comisiones, en un Congreso que tiene como jefe a Luis Ernesto Ayala, Síndico en esa Administración y padrino político del exalcalde Germán René.

En el mismo tuit, María Bárbara Botello reta con un dejo socarrón:
 

 

La aludida, alcaldesa panista ella, Alejandra Gutiérrez, diría que no será “tapadera de nadie” –aunque bueno, ‘Ale’ todavía no cumple seis meses en el empleo y ya se ha desmentido a sí misma ‘N’ ocasiones, foto con René incluida.

Tantas son las obviedades que, suavecito y todo, incluso el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de León, CCEL, Luis Gerardo González, dice que habría que ir ‘hasta las últimas consecuencias’ si detectaron anomalías en el manejo de los recursos públicos durante el trienio de Germán –ah, qué caray.


(A) La Jaula
La misma película

Apenas el góber Diego Rodríguez respondía las cuitas del obispo de Irapuato, Enrique Díaz, con que la baja en homicidios va de la mano de los militares, cuando la realidad terca dio un manotazo. A la entrada de San José el Nuevo, al sur de Celaya, a las diez de la noche, encontraron siete cuerpos carbonizados en una camioneta que ardía en una zona de hallazgo de fosas clandestinas. El equipo de seguridad se echó a andar, renqueante. Sophia Huett, secretaria ejecutiva del sistema estatal, descubrió que el vehículo tenía placas de Michoacán. Concluyó que ni las víctimas eran de por acá. Que nada más vinieron a tirar los cuerpos. Pero, pues no. Las siete víctimas serían “Los Chuparrecio”, grupo musical de la comunidad de Juan Martín. A dos los identificaron por las fotos de los restos en las redes sociales. Sus familiares reclamaron los cuerpos. La Fiscalía les dijo que no, que esperen 15 días los resultados de las pruebas de ADN. Dolor, frustración, enojo. Una y otra y otra y otra vez…

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