Parentalidad y buenos tratos • Cultura de la adopción existe, la cuestión es de qué tipo • Gaudencio Rodríguez
De acuerdo con el Diccionario de la lengua española, cultura es el conjunto de conocimientos que nos permiten desarrollar un juicio crítico; implica el conjunto de modos de vida y costumbres de una sociedad.
La cultura es el conjunto de los conocimientos y saberes acumulados por la humanidad a lo largo de sus milenios de historia. Cuando hablamos de “cultura de la adopción” nos referimos al cúmulo de ideas, símbolos, comportamientos, prácticas, creencias y criterios que utiliza una sociedad para entender y referirse a la adopción.
Si nos apegamos a la anterior definición podremos ver que en realidad sí contamos con una cultura de la adopción. Es decir, como sociedad tenemos una historia acumulada sobre el tema, ideas, símbolos y todos los elementos antes mencionados, los cuales tienen sus manifestaciones en las leyes, en el cine, en la literatura, en la televisión, en las prácticas psicoterapéuticas y psiquiátricas, en los diálogos cotidianos.
En todo caso la pregunta pertinente gira en torno a la calidad y pertinencia de dicha cultura. En este sentido es claro que nos falta mucho por construir, pues resulta evidente que nuestra cultura en el tema es precaria e inadecuada debido a que aún persisten desinformación, mitos, creencias, signos, símbolos y prejuicios que no abonan al bienestar y al florecimiento de las familias adoptivas de manera suficiente, sino que lo obstaculiza a través de actitudes estigmatizantes, discriminatorias o despectivas.
Cultura viene del latín que significa cultivo. Podríamos decir que, con relación a la adopción, como sociedad sí hemos cultivado algunas semillas y trabajado un poco la tierra, acaso no de manera suficiente para las necesidades existentes, por lo que los frutos aún no son los que las familias conformadas por la adopción requieren.
Anteriormente las adopciones eran cerradas, es decir, se hacían en secreto, muchas veces al margen de la ley (lo cual más que adopción era una apropiación) y la niña o niño se enteraba de su origen a una edad tardía —en la adolescencia o después—. Hoy existe mayor transparencia: a las hijas o hijos por adopción se les suele hablar sobre su origen a edad temprana y los padres/madres se muestran más abiertos a compartir sus experiencias, al mismo tiempo que se asesoran, leen y reflexionan acerca de una de las funciones más complejas y estimulantes: la parentalidad.
El tema cada vez se hace más presente en el cine, la televisión, la literatura. Algunas escuelas incluyen en sus programas y currículo escolar la diversidad familiar.
Sin embargo, la sociedad en su conjunto aún no termina de asimilar la existencia de los múltiples modelos de familia. En consecuencia, en ocasiones sus reacciones y comentarios generan molestia, inseguridad, enojo y hasta sufrimiento. Escenario que se agrava cuando las expresiones vienen de familiares, amistades o personas conocidas, o de los profesionales responsables de atender, cuidar, proteger y acompañar al niño en su crecimiento.
“¿Cómo que es tu hijo si ni se parece a ti?” “¿No tienes miedo que te salga malagradecido?” “¿Es tu hijo o es adoptado?” “No le digas que es adoptado porque entonces querrá buscar a sus otros padres para quedarse con ellos”. “En la escuela no aprende porque es hijo adoptivo”. “¿Qué fue de sus padres verdaderos?” “Los hijos adoptivos no cuidan las cosas porque no valoran lo que se les da”.
Sí, las anteriores son expresiones que suelen circular en las narrativas de la vida cotidiana, con las cuales tienen que lidiar las familias adoptivas. Afirmaciones consecuencia de la desinformación, la indolencia, la imprudencia, etcétera.
Necesitamos construir una mejor cultura de la adopción. Necesitamos sembrar más y mejores semillas de información y conocimiento sobre el tema basado en ciencia y en derechos humanos.
Toda mi carrera profesional de treinta años la he dedicado a esta materia. La experiencia acumulada la he plasmado en mi libro: Verdades de la adopción, el cual cuenta con un generoso prólogo del maestro y neuropsiquiatra chileno, Jorge Barudy. Mi intención es aportar a la construcción de dicha cultura de la adopción. Es un libro dirigido no sólo a las familias por adopción, sino a toda la sociedad que el próximo sábado 9 de mayo, será presentado a las 7:00 pm en la Sala Emma Godoy de la Feria Nacional del Libro de León. Es un evento gratuito. Me gustaría verte ahí. Porque todo mundo tenemos algo que hacer para darle la bienvenida a la figura de la adopción, con alegría plena. Porque como dice Barudy en el prólogo a esta obra, “la importancia vital de la adopción radica en que es una medida que, a través de los profundos cambios neurobiológicos que genera, tienen un efecto en la vida de los niños adoptados y también en futuras generaciones. No existe ninguna otra medida de protección a la infancia con una fortaleza similar”.
Festejemos, pues, la adopción en la Feria Nacional del Libro de León.