Parentalidad y buenos tratos • Mitos y verdades sobre crianza y disciplina [II] • Gaudencio Rodríguez
En mi anterior entrega mencionaba lo deseable que es pensar que las prácticas de crianza y disciplina han cambiado, que el estilo tradicional, caracterizado por el uso de métodos de crianza y disciplinarios basados en el miedo, la amenaza, el castigo, la humillación, etcétera, fueran cosa del pasado, pero desafortunadamente no es así.
Son muchas las personas que le siguen apostando a este tipo de métodos. ¿Por qué? Generalmente por tradición y por transmisión generacional: educar como se fue educado. Otra razón tiene que ver con el hecho de que este tipo de métodos son más simples: no exigen reflexión ni regulación emocional por parte de la persona educadora.
Además, puesto que lo que activan son los circuitos cerebrales asociados al miedo, la niña o niño inhibe sus comportamientos, entonces la persona educadora se queda con la impresión de que su método funcionó, perdiendo de vista que lo único que logró fue generar estrés, temor, inseguridad y sufrimiento, lo mismo que desconfianza de la niña o niño hacia la persona cuidadora, con lo que el vínculo queda debilitado.
Que quede claro educar no consiste en modificar comportamientos, sino en facilitar las condiciones para la adquisición de habilidades para la vida a través de la construcción de un cerebro pleno e integrado. Tal cosa no ha de suceder acompañando e interviniendo de manera inteligente, respetuosa y sensible sobre todo ante los comportamientos desatinados, impulsivos, desorganizados que han de aparecer en la niña, niño o adolescente por simple inmadurez.
Se hace necesario cambiar la manera en que vemos y pensamos a las niñas, niños y adolescentes, así como la forma en que interpretamos su comportamiento y nuestra manera de considerar la educación y disciplina. Necesitamos romper los mitos que sostienen los métodos tradicionales autoritarios.
Continuando con la lista de mitos y realidades de la semana pasada te comparto unos más con base mi colaboración para UNICEF (Respuestas a preguntas frecuentes sobre crianza positiva, buen trato y castigo corporal y humillante, 2021):
Mito: Educar es simple, basta con ejercer “mano dura” desde el inicio de la vida.
Verdad: Educar es un proceso complejo (no necesariamente complicado), prolongado e intenso que requiere de habilidades y oportunidades suficientes del entorno. La crianza requiere de una mano respetuosa, amable, amorosa y al mismo tiempo firme (no violenta), segura y confiable. La mano dura genera temor y distanciamiento. La mano amorosa y firme genera la seguridad emocional que se requiere para que haya aprendizaje y fortalece el vínculo entre la niña/niño y la persona adulta.
Mito: Desde que se habla de los derechos de las niñas y niños ya no se les puede tocar, ni regañar, ni decir nada cuando se portan inadecuadamente.
Verdad: La protección, defensa y promoción de los derechos de niñas, niños y adolescentes suele desconcertar a algunos adultos responsables del cuidado de éstos. No obstante, la realidad es que las leyes y la propia Convención sobre los Derechos del Niño no prohíben la interacción, ni el diálogo, ni la guía a niñas, niños y adolescentes. La Convención, la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y otras leyes mexicanas, establecen la necesidad de interactuar, convivir, socializar y educar a niñas, niños y adolescentes, utilizando métodos y prácticas respetuosas de su dignidad. No intervenir ante sus comportamientos erráticos es negligencia.
Mito: Debemos usar métodos duros y rudos con las hijas e hijos para prepararles para la vida que es dura.
Verdad: Los métodos duros y rudos fragilizan y vulneran la personalidad de niñas y niños, por lo que no los prepara para enfrentar las dificultades y adversidades propias de la vida. La evidencia científica concluye que, son los métodos positivos, respetuosos y bientratantes los que fortalecen y proporcionan la seguridad y las habilidades para enfrentar la dureza de la vida.
Mito: Las niñas y los niños son tremendos, siempre buscan darles donde les duele a los padres y madres.
Verdad: Es cierto, existen comportamientos de las niñas y niños pueden desesperar a madres y padres. Sin embargo, esa no suele ser la intención de las hijas e hijos, sino que, en general, estos quieren tener una buena relación debido a que dependen de los cuidados que aquellos les prodigan. Cuando así ocurre suele deberse a que niñas y niños están experimentando, conociendo el mundo y aún no gozan de habilidades, conocimientos ni criterios para tomar decisiones acertadas.
Mito: Para que las niñas, niños y adolescentes puedan gozar de sus derechos deben cumplir con sus obligaciones.
Verdad: Los derechos humanos son universales, les corresponden a todas las personas, a cada niña, niño o adolescente y deben garantizarse, ir contra ellos supone atacar su dignidad; no deben respetarse sólo si las y los menores de edad cumplen las expectativas de las personas adultas, sino que tienen que ser garantizarse siempre.
La lista de mitos que sostienen las prácticas autoritarias es larga. Necesitamos desmitificar la crianza para construir un nuevo paradigma.