Parentalidad y Buenos Tratos • El padre es valioso e importante si… • Gaudencio Rodríguez Juárez
En México, mi estimado [hijo] Bucles,
no es demasiado inusual tener hijos;
de hecho, es más raro tener papás.
Germán Dehesa
“¿Qué papel juega el padre en la crianza positiva?”, me preguntaron en una reciente entrevista. Lo cual me llevó a pensar que su papel es valioso e importante, pero bajo ciertas circunstancias.
Considero que el padre es valioso e importante si está activo e involucrado en los cuidados, guía y protección de su hijas o hijo, porque de esta manera contribuye a su sano desarrollo; pero cuando sólo está de cuerpo presente, sin asumir un rol activo al considerar que tal labor es responsabilidad exclusiva de la madre: 1) puede empobrecer el crecimiento de su hija o hijo; 2) carga la labor de los cuidados a su pareja, aumentando el malestar en ésta; 3) se convierte en fuente de incomodidad y desasosiego para todo el sistema familiar.
El padre es valioso e importante cuando es tierno y cariñoso con su hija o hijo, ya que de esta manera contribuye a la construcción de una personalidad sin estereotipos en el mundo de los afectos al modelarles atributos que no son sólo de las mujeres, sino también de los hombres; pero cuando no es tierno y cariñoso, termina privándoles de un modelaje emocional profundamente humano; y no perdamos de vista que las emociones son fuente de vida.
El padre es valioso e importante si, como sugiere el experto en vínculos humanos Sergio Sinay, existe como una figura masculina fuerte y piadosa, firme y amable, certera y tierna, enraizada y espiritual, una figura generadora de modelos nutricios, cooperativos, solidarios, morales, humanitarios para la conducción y metamorfosis de los espacios sociales, políticos y económicos, que convocan y atañen al colectivo humano pues -agrego- su figura será fuente de aprendizajes, principios y valores explícitos o vicarios trascendentales para sus hijas e hijos; pero si lo suyo es fungir como una figura apocada, retraída, apagada, ausente, o incluso violenta, se convertirá en factor de inseguridad, desconfianza, poca autovalía y autoimagen negativa para sus hijas o hijos; a menos que estos cuenten con tutoras o tutores de resiliencia.
El padre con habilidades parentales mínimas suficientes es valioso e importante, porque de esto depende que las niñas, niños o adolescentes se mantengan en una trayectoria de desarrollo saludable; pero si sus habilidades parentales son deficientes o tóxicas, pudiera no ser tan peligroso si a su lado existen otras personas cuidadoras competentes; el problema es que vivimos en sociedades donde las familias se han atomizado, por lo que la crianza depende en sumo grado de papás y mamás que muchas veces no cuentan con redes ni instituciones que apoyen su labor parental.
El padre, si tiene capacidad de autorregulación emocional ante los retos propios de la crianza, es valioso e importante porque de esta manera ayuda a construir la mente de su hija o hijo, a fortalecerle sus circuitos cerebrales de autorregulación, y fortalece también el vínculo parento-filial; pero cuando no tiene esta capacidad fortalecida, la autorregulación de su hija o hijo quedará comprometida y, con ello, su maduración emocional.
El padre, si tiene capacidad para jugar y divertirse con su hija o hijo, es valioso e importante, porque el juego promueve el sano desarrollo de la niña, niño o adolescente, dinamiza su psiquismo, estimula la fantasía e imaginación, promueve la creatividad, ayuda a procesar las ansiedades y problemas de la vida; pero si no tiene suficiente capacidad para jugar y divertirse, debe aprenderlo. Y para eso cuenta con la mejor maestra: su hija/su hijo; sólo es cuestión de disponerse y dejarse llevar en el proceso lúdico.
El padre es valioso e importante si con su presencia, acompañamiento, sensibilidad, guía y amor constante, logra meterse en el corazón de su hija o hijo, porque entonces lo enviará a la vida autónoma con suficiente seguridad, confianza y respeto hacia sí mismo, hacia las demás personas y hacia el entorno; pero si el sello paterno fue la ausencia, el abandono, la insensibilidad, la negligencia, la irresponsabilidad o el desamor, no sólo habrá lastimado, provocado sufrimiento y comprometido el desarrollo de su hija e hijo, sino que también habrá dejado pasar la oportunidad de convertirse en una mejor pareja, en un mejor hombre (sí, la evidencia indica que los hombres involucrados en la paternidad son personas más competentes, equilibradas, comprometidas, responsables, empáticas, tiernas, solidarias, con mayor capacidad para comprenderse a sí misma y a los demás e integrar los sentimientos).
Es valioso e importante el padre, pero no per se, sino por lo que hace con sus hijas e hijos.
Enhorabuena por aquellos que han dado un paso hacia la paternidad (biológica o social). Y una invitación a asumirla con más empuje a todos aquellos que sienten que aún tienen más que dar. Las niñas, niños y adolescentes requieren de muchas personas que contribuyan a su formación, la cual es prolongada, compleja y, por lo mismo, por momentos agotadora.