Parentalidad y buenos tratos • Las personas adolescentes aún te necesitan • Gaudencio Rodríguez

“No salgas de sus vidas. Desertar del rol parental en esta etapa del ciclo vital puede ser riesgoso…”

 

En los últimos meses, antes de terminar el ciclo escolar, me invitaron de más de una institución educativa a impartir una conferencia con sus respectivas comunidades de padres y madres. Hasta aquí tal cosa no es rara debido a que esta es una de mis principales labores. Lo que llamó mi atención fue el planteamiento de la demanda de servicio, el tema a abordar.

A pregunta expresa, casi con las mismas palabras me dijeron que les preocupaba lo solos que están creciendo las y los adolescentes. “Pareciera que los padres dan por hecho que ya están grandes y no los necesitan más”, dijo una directora. Mientras que las palabras de otra fueron: “Sus hijos tienen comportamientos a veces riesgosos, a veces imprudentes, o irrespetuosos en la escuela y sus alrededores y los padres dan la impresión que ni se enteran”.

Vía remota, una servidora pública del área de educación, conocedora de una amplia zona de aquel Estado de la República donde labora, me planteaba algo muy parecido, sin ánimos de juicio: “Por momentos me pregunto dónde están los padres, pues veo a los adolescentes creciendo solos, expuestos a influencias del entorno presencial o digital que no siempre son positivas”.

Algunas personas investigadoras de estas realidades han señalado que nunca en la historia de la humanidad las niñas, niños y adolescentes habían estado tan solas y solos comoahora.

Algunos de los principales motivos están relacionados con la manera en que están organizadas las sociedades, una manera que dificulta sobremanera el equilibrio entre el mundo laboral y el doméstico (el de la crianza); las largas jornadas laborales (con largos desplazamientos en ciudades grandes), en ocasiones de ambos padres/madres; en algunos casos preferir una vida de opulencia sobre una austera, elección que exige trabajar mucho, quitándole tiempo a la convivencia con las hijas o hijos.

En otros casos, el hecho de que las y los adolescentes crezcan y se muestren físicamente grandes, fuertes y veloces, con mayor autonomía, suele llevar a pensar más de algúnpadre o madre que ya no les necesitan.

Es verdad que en la adolescencia se adquiere una madurez física. No obstante, otras esferas del desarrollo siguen sin consolidarse. A nivel cerebral, por ejemplo, el córtexprefrontal, esa zona que le permitirá adquirir muchas habilidades, tales como, manejar de manera adecuada las emociones, tomar decisiones con asertividad, resolver dilemas morales, etcétera, aún no termina de desarrollarse. Tal cosa ocurrirá alrededor de los veinticinco años.

Lo anterior significa que en la adolescencia múltiples habilidades aún no estarán consolidadas, habilidades de tipo cognitivo, socio-emocional, moral, etcétera. Lo cual exige la presencia de personas adultas a su lado que le sigan acompañando en la aventura de la vida, en los procesos de exploración, aprendizaje y crecimiento, así como en los de apoyo y regulación emocional.

En esta etapa del ciclo vital, la pregunta nada simple parapadres y madres suele ser: “¿cómo podemos mantenernos lo suficientemente cerca para acompañarles y lo suficientemente lejos para respetar su proceso deautonomía?”

La pregunta y su respectiva respuesta son del orden de lo complejo. Suelo decir que encontrar la distancia adecuada es todo un arte. Y podemos lograrlo con mayor facilidad si conocemos a nuestra hija o hijo. Se trata de hacer lo mismo que hacíamos cuando era un bebé, y, por lo mismo nos quedaba claro que no podría decirnos qué necesitaba de nosotros: observar de manera consistente su comportamiento, sus gestos, actitudes, estados de ánimo, etcétera, para de ahí inferir qué lugar, posición, actitud y distancia —qué tan lejos o cerca— hemos de ocupar.

Podemos aprovechar, también, el hecho de que ahora siendo adolescentes ya cuentan con habilidades cognitivas, emocionales, de lenguaje, etcétera, que no tenían cuando eran bebés, niñas o niños pequeños, para establecer un diálogo que permita la expresión de sus necesidades y nos indiquen la actitud parental que les viene bien en esta etapa de vida.

No salgas de sus vidas. Desertar del rol parental en esta etapa del ciclo vital puede ser riesgoso. No olvidemos que su cerebro y su personalidad aún están en construcción, y que para alcanzar la madurez aún necesita de la presencia de personas adultas que le acompañen en ese proceso formativo para ofrecerles y facilitarles conocimientos, recursos, herramientas, criterios, directrices, habilidades para la vida en general y habilidades para una acertada toma de decisiones en lo específico. 

Recuerda que su cerebro se construye con otro cerebro: el tuyo.

No les dejes sin tu compañía. Aunque parezca que no tenecesitan, sí te necesitan. Sólo que de una manera diferente a cuando eran niñas o niños. Es decir, la manera en que van cambiando obliga a que quienes les crían y educan también vayan cambiando. 

Finalmente, no olvides que, al ayudarles a madurar, evolucionar, y transformarse, tú también maduras, evolucionas y te transformas. Educar es, pues, un ganar, ganar, ganar. Ganan las personas adolescentes, gananquienes les educan y gana la sociedad.