¿Qué se está haciendo para cambiar de paradigma en la crianza? • Gaudencio Rodríguez

“…pasar del estilo autoritario que coarta el ejercicio de los derechos humanos de este sector de la población, a uno parental democrático...”

Cuando los derechos humanos se enseñan a las niñas, niños y adolescentes de una manera solamente expositiva o teórica, su alcance es limitado. Pero cuando además de enseñarlos de esta manera, también los pueden vivir en carne propia, su alcance es muy grande: construye un sujeto que no se deja sujetar.

Los derechos humanos se han de enseñar y vivir bien. Lo primero tiene un alcance limitado. Lo segundo, un alcance trascendental. De ahí la importancia de que el Estado los garantice.

Es en el ámbito familiar donde inicia la vida y el proceso de formación y humanización. La manera en que se realice la socialización construirá la subjetividad del ser humano que, aunque no es determinante, sí será predisponente respecto a la manera de verse a sí mismo, a los demás y a la vida misma, así como a la manera de relacionarse y tratar a las personas.

Uno de mis esfuerzos como escritor y consultor en temas de crianza es incidir en el cambio de paradigma respecto a nuestra mirada hacia las niñas, niños y adolescentes, así como a nuestra manera de acompañarles en el largo proceso de formación humana.

El cambio de paradigma consiste en pasar del estilo autoritario que coarta el ejercicio de los derechos humanos de este sector de la población, a uno parental democrático. Pasar de relaciones jerárquicas y asimétricas a relaciones horizontales (con roles claros y diferenciales, obviamente; a los padres, madres o personas cuidadoras les corresponde el rol de autoridad, es decir, de ayudar a crecer a la hija o hijo).

Y es que desafortunadamente, el estilo de crianza autoritario con sus respectivos métodos sigue vigente. Como muestra un botón: de acuerdo con datos de UNICEF, en la actualidad 6 de cada 10 niñas y niños son disciplinados con castigo corporal. El “Porque lo digo yo”, unilateral, arbitrario y otras prácticas disciplinarias violentas, siguen vigentes en la crianza, a pesar de que hace más de dos siglos, filósofos como John Locke advertían que este tipo de métodos —sobre todo el castigo corporal— era el menos eficaz de los que pueden utilizarse en la educación, entre otras cosas, debido a que:

  • Las niñas y niños más castigados son los menos aptos para ser las mejores personas.
  • Una disciplina servil forma caracteres serviles.
  • Si prevalece la severidad llevada a sus últimos límites y cura por el momento un carácter destemplado, pone en su lugar una enfermedad peor y más peligrosa, que es la de quebrar los resortes del espíritu del niño, haciendo de él un ser inútil para sí mismo y para los demás.

Afortunadamente, el trabajo para el cambio de paradigma en la parentalidad está en marcha. Algunas acciones emprendidas para tal fin son las siguientes:

  • Los estudios y la divulgación de información sobre la parentalidad positiva ha crecido en el presente siglo. Un antecedente fundamental en la promoción del ejercicio positivo de la crianza o parentalidad, lo encontramos en la Recomendación Rec (2006)19, a través de la cual el Consejo de Europa no ha dudado en promoverla llevándola a nivel de políticas públicas en sus países miembros, generando eco en otras latitudes.
  • Miembros y organismos de la sociedad civil y de la academia promueven con ahínco metodologías de crianza positiva desde hace algunas décadas.
  • En México, varias instituciones públicas como los sistemas para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en sus distintos niveles —federal, estatales y municipales— cuentan con programas denominados Escuela para Padres. Acaso no todos estos programas cuenten con la cobertura suficiente, o sus contenidos requieran de mayor pertinencia en sus contenidos. Por lo mismo, algunas instancias están trabajando en la actualización de sus programas, buscando que ahora estén basados en evidencia científica, con enfoque de género y de derechos humanos.
  • Lo anterior en consonancia con las reformas a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA) que prohíbe el castigo corporal y humillante y mandata a los tres niveles de gobierno promover la crianza positiva.
  • Hoy la LGDNNA y el avance en el enfoque de los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes exige no criar ni educar de cualquier manera, sino solo con métodos respetuosos de la dignidad.
  • Instituciones como UNICEF y el Sistema Nacional DIF están emprendiendo acciones para promover la crianza positiva y respetuosa a través de materiales didácticos, tales como, cursos, manuales, folletos, etcétera.
  • En Guanajuato el DIF estatal trabaja tiene instituido un programa de crianza positiva basado en evidencia, con importantes resultados en cuanto a cobertura.
  • En lo personal acompaño a múltiples instituciones públicas y de sociedad civil desde hace muchos años para promover la práctica de crianza que posibilite el ejercicio de los derechos de niñas, niños y adolescentes, incido en leyes y políticas públicas, produzco contenidos y divulgo información de múltiples formas.

El cambio de paradigma está en marcha. Entre más pronto nos sumemos todo mundo, más pronto se verán los resultados y tendremos no niñas, niños y adolescentes acríticos, sino sujetos que no se dejan sujetar, seres humanos analíticos, proactivos, solidarios, libres, respetuosos, pacíficos, igualitarios.