Parentalidad y buenos tratos •Sobreprotegidos en la vida real, desprotegidos en el mundo digital • Gaudencio Rodríguez

“promovamos el pensamiento crítico y cuidadoso…”

 

En un editorial anterior hice mención a la tesis del psicólogo social Jonathan Haidt que sustenta en su libro “La generación ansiosa”, que dice que las nuevas generaciones de niñas, niños y adolescentes están creciendo entre dos tendencias: la sobreprotección en el mundo real y la infraprotección en el mundo virtual.

Sus investigaciones están hechas con datos de algunos países desarrollados e industrializados, por lo que habría que tomar con precaución y matices su planteamiento. 

En nuestro medio, podemos ver esas tendencias en sectores medios y altos. Es ahí donde podemos observar a algunas niñas, niños y adolescentes sumamente cuidados, sin posibilidades de tener las experiencias que tal vez nosotros sí pudimos vivir en nuestra infancia y adolescencia: salir a la calle, jugar libre y osadamente sin la intermediación de las personas adultas, explorar el entorno y hasta exponernos a ciertos riesgos, con altos niveles de socialización, etcétera.

Si buscamos las causas de la sobreprotección en el mundo real, veremos que están relacionadas con la existencia de pocas hijas o hijos (al tener menos se resiente más su pérdida o dolor ante accidentes, por lo tanto, la tendencia a protegerles es mayor; además de que al tener pocas hijas o hijos, aumenta el riesgo de darles o cuidarles de más); historia de trauma (grandes o pequeños) de los padres/madres que impulsan a darle a las hijas o hijos lo que no se tuvo, o a evitarles las propias desventuras; miedo o inseguridad parental; inseguridad del entorno, lo cual ha llevado a los padres y madres a permitir que mejor pasen largas horas en su cuarto interactuando con las pantallas, pensando que ahí estarán seguros (no podemos negar que cada vez es más grande la inseguridad, pero esto no puede ser obstáculo para el crecimiento en el mundo real).

Es un hecho que la sobreprotección parental en el mundo real tiene sus riesgos. Por ejemplo, daño o afectación al desarrollo, inseguridad y dependencia extrema, conductas externalizantes o internalizantes destructivas o autodestructivas, falta de habilidades sociales, de autorregulación emocional y afrontamiento, entre otras. 

Ahora, ¿por qué la infraprotección en el mundo digital? ¿Cuáles son sus causas? Algunas de ellas están relacionadas con el desconocimiento de las implicaciones y riesgos del mundo digital, falta de directrices para el uso de la tecnología por parte de los padres/madres y toda persona adulta a cargo de niñas, niños y adolescentes, falta de herramientas y conocimiento tecnológico para una adecuada protección, inseguridad del entorno en el mundo real, falta de presencia de los padres/madres en la vida de los hijos/hijas, etcétera.

Falta de sueño, fragmentación de la atención, exposición excesiva a las pantallas, violencia (como efector o receptor), pensamiento superficial y disminución de vocabulario, son algunas de las posibles consecuencias de la vida digital para las niñas, niños y adolescentes cuando no existe acompañamiento por parte de las personas adultas. 

Vale decir que no son dañinos por sí mismos la tecnología ni el mundo digital. Es la navegación sin criterios, principios, valores o directrices por ese mundo, lo que lo hace riesgoso. Las niñas, niños y adolescentes aún están aprendiendo a vivir, a ser humanos, a convivir con el prójimo, tanto en el mundo real como en el virtual o digital. De ahí la importancia de la presencia de las personas adultas en sus vidas.

Ahora vienen las preguntas más importantes: ¿Qué hacer para evitar la sobreprotección en el mundo real y la infraprotección en el mundo digital?

Para prevenir la sobreprotección es útil adquirir seguridad y habilidades respecto al propio rol parental; corregir los daños o errores propios de la crianza, recurriendo a la reparación y no a la sobrecompensación; es importante no hacer por las hijas o hijos lo que ya pueden hacer; es conveniente darles sólo lo que necesitan y no todo lo que piden; no es necesario evitarles los problemas, conflictos y frustraciones propios de la vida, sino enseñarles a superarlos; confiemos en sus recursos para superar los retos y adversidades; reforcemos algunas actitudes como la cooperación, la generosidad, el manejo de conflictos, etcétera; promovamos las habilidades de socialización abriéndole espacios de convivencia y juego libre más allá del ámbito familiar y escolar; tejamos una red de familiares y amigos del barrio o de la ciudad para que de manera natural y cotidiana puedan encontrarse, convivir y jugar.

Algunas consideraciones para evitar la infraprotección en el mundo digital pueden ser: reconozcamos que ignoramos mucho sobre la tecnología y el mundo digital o virtual, autoevaluemos el uso que damos a la tecnología, seamos modelo de uso, supervisión antes que prohibición, utilicemos las redes sociales a nuestro favor (pueden ser un interesante punto de encuentro entre padres/madre-hijos/hijas), promovamos el pensamiento crítico y cuidadoso de tus hijas o hijos en la virtualidad, enseñemos el autocuidado y el cuidado del prójimo en el mundo digital.

Ni sobreprotección, ni infraprotección en el mundo real o digital, sino protección integral, suficiente y adecuada. Esa es nuestra labor como padres, madres y personas cuidadoras.