Desde una pluma insistencialista • Juanita de la Cruz: Cómo la vi • Iovana Rocha
“Su llegada como primera mujer al PAN no significa modernización del partido. No se le ubica en una agenda progresista. Es la primera posición de dirigencia panista para una mujer, una mujer sin conciencia de género; ella es pragmática, sin adjetivos…”
El PAN estatal cambió de dirigencia. Sale Aldo Márquez. Llega Juanita de la Cruz. La conocí en entre el 2012-2013.
En ese tiempo, en el contexto del repunte de feminicidios en Guanajuato, un grupo de diputadas necesitaba una entrevista urgente con el entonces procurador Carlos Zamarripa. No había cita. No había respuesta. La Procuraduría era puerta cerrada.
Vi esto: apareció Juanita de la Cruz. Marcó directo desde su celular. Dijo: “Hola cabrón ¿Cómo estás? ¿Las recibes?” Al día siguiente, Zamarripa recibió a las diputadas. Sin oficio. Sin solicitud escrita. Una llamada.
Durante la entrevista con el procurador Carlos Zamarripa, Juanita de la Cruz entró con nosotras. No pidió permiso. Se sentó. La recuerdo atrás del asiento del procurador, incluso frente a él. Con la mirada asentía y destraba cualquier complicación. Su presencia era garantía: asegurarse de que el hombre más poderoso del estado —y no hablo del gobernador— atendiera las peticiones de las diputadas. Eliminar problemas, esa era la orden.
En el año 2013, en el marco de la segunda solicitud de declaratoria de Alerta de Violencia de Género, el gobierno federal no decretó la Alerta; impuso 13 medidas. Vi operación política para frenar la declaratoria. Juanita estaba contratada para resolverle problemas a Miguel Márquez. Antes lo hizo con Juan Manuel Oliva. Después con Diego Sinhue. Ahora lo hará para 2027 con Libia García.
Recuerdo el cumplimiento de esas 13 recomendaciones. Había una directora, Adriana Rdriguez Vizcarra, que era un conflicto: falta de preparación y de liderazgo. Su perfil no era útil para ese momento. Quien la remueve es Juanita; en su lugar llega Anabel Pulido, quien se desempeñaba en áreas jurídicas del gobierno estatal.
A Anabel, Juanita le ordena sin intermediarios. Le exige. Estuve en mesas de trabajo. Todo lo que debía resolverse para evitar incumplimiento de las recomendaciones y escalamiento del tema, pasaba por Juanita. Diputados y funcionarios acudían a ella. Porque resolvía; no había recato en que se notará que la que mandaba era ella.
En ese entonces, y en el presente, circulaban las anécdotas. Una diputada que llamaba a Juanita para gestionar un tema legal de su familia. Una periodista que hizo lo mismo. Juanita acumula secretos. Acumula favores. Los intercambia. Gestiona el sentido de urgencia y lo hace con eficacia.
Las recomendaciones se atendieron con rapidez. Salvó el barco. Evitó que a Miguel Márquez se le emitiera la declaratoria. Hoy que llega al PAN me recuerda esa anécdota. Juanita es experta en emergencias. Experta en manejo de crisis políticas. Hace control de daños, a su estilo. Da órdenes. No las recibe.
Aldo Márquez dirigió el PAN distraído. Perfil desarticulado, sin liderazgo, improvisado para la tarea. Con Juanita el PAN regresa a la parte dura. Al voto duro. Juanita amenaza con dirigir al PAN y, de nuevo, al gobierno del estado. Sus alcances son amplios.
Es pragmática. Su llegada como primera mujer al PAN no significa modernización del partido. No se le ubica en una agenda progresista. Es la primera posición de dirigencia panista para una mujer, una mujer sin conciencia de género; ella es pragmática, sin adjetivos.
La mancuerna Juanita-Libia es una mancuerna expectante. Con esto, la gobernadora confirma que nunca se fue del bloque panista conservador, duro, con profundas resistencias a las agendas progresistas, particularmente a las agendas de las mujeres.
Cuento lo que vi. Cómo opera. Cómo la veo. El PAN estatal cambió de dirigencia. Cambió de método. Lo demás lo dirá el 2027.
POSDATA.
A raíz del nombramiento de Juanita de la Cruz, varios militantes panistas le hicieron felicitaciones públicas. El dato: se refieren a ella como “Felicidades, jefa”. Ella es la jefa. No felicitaron así al antecesor Aldo Márquez. Tampoco han felicitado así a otra figura femenina dentro del PAN. No es un tema menor cómo la ven. Cómo la nombran. En el PAN no llegó una presidenta. Llegó la jefa.