miércoles. 08.02.2023
El Tiempo
Jaime Panqueva
03:47
31/10/20

En el hoyo

“…el desprecio de los entes estatales o municipales por la impartición de justicia…”


Volvemos a lo mismo: se siguen desenterrando cadáveres mientras las autoridades estatales, encargadas de procurar justicia y velar por la seguridad, callan. Los reflectores se concentran en los encuentros de empresarios, sobre la mentefactura o en las absurdas comparaciones con los agujeros negros del espacio sideral. ¿Están todos en la luna,o en la geografía guanajuatense sólo importan los parajes colindantes con el Puerto Interior o la Feria de León? 

Pero volvamos a los símiles astronómicos, porque parece que ni el PAN gobernante, como tampoco el PRI, han aprendido de los sexenios anteriores, de aquella sabia máxima que sostiene la inviabilidad de tapar el sol con un dedo. Y esto los ha llevado a una derrota electoral que puede repetirse el próximo año, porque no todo el mundo traga su retórica de salvamento de México mediante la lucha contra el comunismo.

En Guanajuato el desastre de la seguridad pública, carcomida por la corrupción de corporaciones municipales y estatales, hace imposible que cualquier ciudadano cuerdo se atreva a denunciar ante la autoridad “competente” lugares de entierro clandestino de las víctimas de la guerra entre carteles. ¿Quién va a confiar en una autoridad para quien la tragedia de cientos de familias sencillamente no existe? ¿Sería usted capaz de realizar una denuncia donde revele su nombre, dirección y demás datos personales?

Por fortuna, existe una entidad en el “perverso entramado” del gobierno federal que atiende denuncias anónimas: laComisión Nacional de Búsqueda. Ésta, a pesar de las limitaciones de presupuesto, realiza su labor por encima de acuerdos políticos o el malestar de jurisdicciones locales. Los resultados a escala nacional son tan espectaculares como escalofriantes, porque nos permiten ver el desprecio de los entes estatales o municipales por la impartición de justicia. Los cuerpos aparecen, en muchos casos se identifican, pero ¿dónde quedan las carpetas de investigación? ¿Será posible llevar algún día a juicio, si no a los perpetradores de las desapariciones o a los victimarios, por lo menos a las autoridades omisas y/o coludidas? Esto ha sucedido también en otros tiempos y países, y aunque ha tenido un precio alto, con voluntad política han podido enmendar el rumbo, reconociendo a las víctimas y llevando a juicio a sus verdugos. Ahí radica la verdadera grandeza de un Estado de derecho.

Hace unos meses, comentaba el esfuerzo de colectivos y academia para llevar un registro de esas fosas inexistentes, que contabilizaban más de 200 cuerpos entre 2018 y julio de este año, y que puede consultarse aquí. Mientras persiste el silencio ominoso de las autoridades, el número ha seguido en aumento, hasta llegar a casi un centenar más, con nuevos descubrimientos como el de hace unos meses en El Conejo, Irapuato, y esta semana en Salvatierra y Cortazar. 

Y ante el sol deslumbrante sigue asomándose el dedo del necio.

Tal vez el problema no sea el agujero negro del Palacio Nacional, sino el hoyo bajo tierra donde nuestro gobernador, como el mítico avestruz, tiene metida la cabeza. ¿Por qué será?

 

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