Jaime Panqueva
19:15
03/06/16

Vaca loca

"Es muy fácil aventarle el bulto al Poder Judicial o a las leyes. El Ejecutivo, encargado del Ministerio Público, se quejará del Judicial y del Legislativo, y estos dos últimos harán lo que les corresponde para no asumir la tarea ni aplicar correctivos..."

Un faraón vio salir siete vacas flacas del río Nilo y cómo éstas devoraban a las siete vacas gordas que pastaban en la orilla. Irapuato ha visto salir doce veces de los separos a un delincuente apodado el Vaca, y no sabe cuántas veces más se repetirá la misma historia.

Esta semana, a las voces de los indignados medios se suma la del presidente municipal, que en sesión de ayuntamiento dijo que estudiaba presentar una queja contra la juez de control Guadalupe Camarena Ramírez. Espero que no se quede sólo en estudio, sino que por lo menos se dignen él, o su equipo de asesores, a revisar las grabaciones de la audiencia de control. La cantidad de irregularidades que se presentan en este nuevo sistema de justicia oral es verdaderamente escandalosa. Algunas de ellas, en un caso particular de un allegado, las presenté hace meses en este espacio en el artículo A dónde va la justicia (31 de octubre 2015). No es sólo la falta de preparación y/o capacidad del Ministerio Público para presentar el caso al juez de control, o el desinterés por proteger a las víctimas, que se supone uno de los primeros objetivos del sistema: es el abandono en que se encuentra el sistema en general.

No me refiero a que carezca de recursos materiales; el dinero para implementar el sistema de oralidad fluyó a raudales e incluyó viajes y viáticos para conocer su aplicación en diferentes países del mundo, cámaras que registran desde diversos puntos de la sala cada una de las sesiones, costosos y exhaustivos cursos de capacitación, entre otros. Mi preocupación radica en que no hay vigilancia ni control ciudadano o académico de estas audiencias. No existe una veeduría u observatorio ciudadano que monitoree estas sesiones, donde muchas veces el Ministerio Público omite la citación a las víctimas, y tiene el descaro de mentir durante la sesión diciendo que sí lo ha hecho (vuelvo a remitirme al artículo anterior).

En consecuencia, las salas de audiencias están casi tan vacías como el estadio Sergio León Chávez cuando se llevaron la franquicia de la Trinca. ¿Por qué las universidades que dicen formar a los futuros abogados de nuestra ciudad no intervienen, con el fin de mejorar el nivel de la práctica del derecho? ¿Podría un observatorio ciudadano apoyado, por ejemplo, por la barra de abogados local, revisar las sesiones para velar por que el sistema de oralidad funcione como es debido?

Al abandono equiparo el desinterés existente por que la situación mejore, o la resignación ciudadana a la inmutabilidad del sistema: siempre ha sido así y no puede mejorar; y por ello pueda ser más eficaz hacer justicia por propia mano. Ésta debe ser nuestra mayor preocupación, porque así nunca se llegará a la raíz del mal y nuestros jóvenes abogados, sin buenos ejemplos, crecerán tan torcidos como sus preceptores.

Es muy fácil aventarle el bulto al Poder Judicial o a las leyes. El Ejecutivo, encargado del Ministerio Público, se quejará del Judicial y del Legislativo, y estos dos últimos harán lo que les corresponde para no asumir la tarea ni aplicar correctivos. Por estos días se escucha en la radio a los legisladores, colgándose la medallita por haber hecho modificaciones al Código Penal, que nos devolverán la paz y acabarán con la impunidad. Creo que valdría la pena analizar con detalle cómo ha sido liberado el Vaca en doce ocasiones, y delimitar si en verdad fue un problema de la ley vigente o de quiénes deben aplicarla. Por lo que he visto, me inclino más por lo segundo. Me encantaría que algún funcionario competente pudiera convencerme de lo contrario, con buenos argumentos y hechos.

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