Pongamos que hablo de León • La Feria con su jugada… • Luis Ernesto Camarillo

“…donde también «se apuesta la vida y se respeta al que gana»…”
Pongamos que hablo de León • La Feria con su jugada… • Luis Ernesto Camarillo

Para los leoneses, el mes de enero significa fiesta. En principio la religiosa, por la celebración al mártir San Sebastián, por ser el 20 de enero, día de su onomástico, y por ello se le tomó como Santo Patrono. Recuerdo que un día saliendo de la escuela en la que estudié, que está en la calle Juárez, caminamos en familia hacia la Plaza de los Mártires del 2 de enero. Fuera de la Parroquia del Sagrario había una escultura del santo rodeada de flores; mi mamá me explicó que la parroquia está dedicada a ese santo. Ya luego vi que en su fachada principal hay un hermoso vitral que lo representa.

Pasados los años, pude estar en la celebración religiosa del 20 de enero, misa que conmemora la fundación de León, a la que acudieron las autoridades religiosas y políticas. En la homilía el obispo José Guadalupe Martín Rábago hizo mención de que en ese templo había una reliquia del Santo Mártir, una falange conseguida por un hijo —cuyo nombre no recuerdo– predilecto de la ciudad.

Una vez concluida la misa nos dirigimos a la plaza de los fundadores, donde hay un mural de cerámica mayólica en la que se puede leer a los vecinos que fundaron león en 1576. Ese mural fue hecho por el artista Javier Hernández “Capelo” y está a un costado del templo de la Tercera Orden. En ese lugar se efectuó la ceremonia civil en la que el entonces cronista, licenciado Arturo Navarro Valtierra, leyó el acta fundacional. Recuerdo que se mencionó sobre las 24 manzanas históricas, el ancho de las calles medidas en varasy la distribución de los solares que conformarían la nueva población. De ahí nos fuimos al desfile y después caminamos a la Feria. 

Respecto a los orígenes de esta fiesta podemos remitirnos al siglo XIX, como una celebración de carácter comercial que recuerda los rastrillos o baratillos de Europa, en la que se aprovecha el festejo para intercambiar los productos locales con los venidos de otros sitios. Ahora conocemos las instalaciones de la feria, recinto que nos coloca entre las más modernas y ordenadas de México y el mundo, pero no siempre fue así. 

Mi papá me cuenta que cuando él era niño la feria se hacía en la plaza principal, luego en lo que ahora es la calle Miguel Alemán, en los alrededores de lo que fue un estadio,donde ahora es la esquina del bulevar López Mateos y la calle Miguel Alemán. En ambos sitios se colocaban puestos de comida y productos, así como juegos “mecánicos”movidos por señores. La rueda de la fortuna y el carrusel entre muchos otros. 

Es hasta los años setenta que la feria se va a “las afueras de la ciudad”, en la salida a Silao y sí, recuerdo que ir hasta allá era una odisea, se sentía muy lejos dirigirse a las instalaciones de la feria, tomando en cuenta que yo vivía en el centro. Con el tiempo el recinto ferial se empezó a rehabilitar con la construcción de lo que fue el Centro de Convenciones, esfuerzo de empresarios zapateros que buscaron darle realce con una construcción digna para la venta de sus productos. Al inicio de esa década se diría que durante la feria se instalaba en el Centro de Convenciones “La Zapatería Más Grande del Mundo”. 

Recuerdo que en 1980 lució como logotipo un cachorro de León. A la entrada de la feria se colocó una monumental escultura de un León que en la actualidad está en uno de los Oulets. Casi en la esquina del bulevar López Mateos y Francisco Villa estaba La escultura del Zapatero, un hombre con delantal de cuero que golpeaba con martillo un zapato aún en su horma, al que ponía la suela. Ya luego, por una investigación que efectué, supe que era San Crispín, santo patrono de los zapateros. En la actualidad esa escultura está a la entrada de la Cámara del Calzado, cerca de la Feria. 

A la Feria, desde que tengo memoria, se la menciona como Estatal y hay un pabellón donde se admiran productos y artesanías de todo el Estado de Guanajuato. Es la más importante del estado y, por qué no decirlo, muy a pesar de los hidrocálidos, la más importante del centro de México. Lugar de encuentro y escaparate de una infinidad de productos. Una feria con historia que nos recuerda de dónde venimos y año con año se renueva, dando a los visitantes la mejor de las caras de León, una ciudad hecha a base de esfuerzo y trabajo. Feria comercial, pero también de mucha diversión, donde también […) se apuesta la vida y se respeta al que gana.  ahí nos vemos   




***
El autor es historiador y politólogo