Antropología y antropoceno

“…concepto todavía en discusión que pretende caracterizar el impacto mortal de la presencia de nuestra especie en el planeta tierra…”

Antropología y antropoceno - Foto, Maricruz Romero Ugalde
Antropología y antropoceno - Foto, Maricruz Romero Ugalde
Antropología y antropoceno


Un mezquite recién podado, la huella de la apertura de un camino o la limpieza de un baldío como muestra la fotografía de hoy, pueden relacionarse con el tema: la antropología y el antropoceno. ¿A qué se refiere este último término? Es un concepto todavía en discusión que pretende caracterizar el impacto mortal de la presencia de nuestra especie en el planeta tierra. La antropóloga mexicana Lourdes Arizpe, desde el análisis etnográfico y antropológico de su experiencia internacional -particularmente como Directora adjunta para la Cultura en la UNESCO- dedica su libro Cultura, transacciones internacionales y Antropoceno[1] “Para quienes consideran que un vivir creativo es el camino hacia un futuro sostenible”, es decir, para cambiar la tendencia hacia esa autodestrucción que parecería irremediable.

El terreno captado en la fotografía se ubica en el área urbana del municipio de León, Guanajuato, y hasta diciembre de 2021 era un espacio de cultivo de maíz de temporal. De enero a la fecha se recogió el rastrojo, se podaron huizaches y mezquites y las máquinas remueven, escaban y aplanan incorporando nuevos materiales. Esta tierra se destina para construir una vialidad y, junto, desarrollar viviendas. La expansión urbana sobre los terrenos de cultivo ha sido y es una constante que caracteriza el crecimiento. El cambio demográfico es una constante, y ahora la tendencia general es que exista un concentramiento de la gente en las urbes, y el despoblamiento de las áreas rurales, casi entre una relación 70/30, a diferencia de lo que sucedió cuando estalló la Revolución Mexicana en la primera década del siglo anterior, que era 30% de población en las ciudades y 70% en localidades rurales. Personas que en su mayoría hablaban lenguas originarias y no sabían leer o escribir. Para el caso de nuestro país México, fue después de la Revolución Mexicana y particularmente con el periodo de desarrollo industrial en la década de 1940, cuando la migración campo-ciudad creció. Había trabajo; particularmente lo que antes llamamos Distrito Federal, ahora Ciudad de México, estaba en gran expansión. En términos económicos, la segunda guerra mundial incidió favorablemente en nuestro país, ya que se demandaban bienes que había que producir. En Europa la destrucción se hizo presente y en el Pacífico el estallamiento de las bombas atómicas, además de dar fin al movimiento bélico, impactaron sustancialmente con su contaminación radioactiva el planeta. El “Antropoceno” se refiere al impacto que la acción humana ha tenido sobre este planeta, donde la extición masiva de seres vivos y la degradación de los ecosistemas es la constante. La discusión sobre si es una nueva era o sólo una fase en el Holoceno la expone Arizpe (2019: 381-389), mostrando la genealogía del concepto y ubicando el inicio de la discusión en 1873, cuando el geólogo italiano Antonio Stoppani habló de la “era antropozoica” o cuando el geoquíco ruso Vladimir Vernadsky en 1926 prosupo tres denominaciones para destacar los impactos humanos: geósfera, biósfera y noosfera. Es hasta el 2000 cuando el Premio Nobel de Química Paul Crutzen, en una reunión en Cuernavaca, propone el término “Antropoceno”. Él mismo descubrió que Eugene F. Stoermer lo había enunciado un poco antes y por ello, juntos escribieron sobre ello. Desde entonces se han sucitado varias polémicas al respecto y ahora existe el Grupo del Trabajo del Antropoceno (GTA). En resumen, se considera que el concepto y su discusión enfatizan la importancia de conocer y cambiar el impacto humano en el planeta. Lo que está en la base es que el modelo económico actual se basa en una sinergia de gran acelaración en todos los sentidos, particularmente el consumo de los bienes naturales no renovables como el carbón, el petróleo, los minerales raros, entre otros, y cuya transformación ha tenido un impacto en la tierra, el aire, los océanos, que está modificando todos los sistemas.

            *** De ahí que me parece importante invitarlos a escuchar a la Dra. Lourdes Arizpe en la conferencia magistral dictada el miércoles 26 de enero de 2022 en la Universidad Autónoma del Estado de México, transmitida por el Facebook de la Facultad de Antropología de esa institución,[2] quien desarrolló el tema en dos partes, la primera titulada “La diversificación de la antropología” y la segunda, “El fin de la cultura y el antropoceno”. Enfatizó que estamos ante un cambio de época donde los hallazgos antropológicos han puesto en entredicho mucho del conocimiento que ha sustentado las ideas dominantes actuales. Sólo por mencionar algunos de los ejemplos abordados, mencionó los avances de la genómica, la globalización de las culturas y las nuevas teorías sobre naturaleza y cultura, para arribar al análisis del fin del concepto de cultura como lo hemos venido trabajando las y los antropólogos -por lo menos desde el siglo XIX.

Sobre la genómica, destacó que de acuerdo con los nuevos descubrimientos “todos somos africanos”. Al mostrar las migraciones con base en los hallazgos y al mismo tiempo, subrayó que falta más por investigar, ya que se han descubierto homínidos en Chile con una antigüedad de 14 000 años, lo que impacta la teoría de la llegada del ser humano a América sólo fue por el Estrecho de Bering.

Por otro lado, la globalización de las culturas nos abre la posibilidad del conocimiento y la solidaridad, ya que en general, tanto la biodiversidad como la diversidad cultural están amenazadas. Sin embargo, la presencia y saberes de los pueblos originarios son una de las opciones posibles para encontrar opciones de acción en el Antropoceno.

Desde el aspecto de las ciencias antropológicas, la doctora Arizpe, basada en Philippe Descola (2005), subrayó el descubrimiento sobre el cuerpo como ecosistema, es decir, la demostración de que somos un conglomerado de microorganismos, y que por ello la separación entre la naturaleza y la cultura se convierte en un paradigma obsoleto, ya que el mismo ser humano es ambiente. Con esta disyuntiva, pasó al tema de la segunda parte de su conferencia “El fin de la cultura y el Antropoceno”, donde señaló que hoy más que nunca la antropología está vigente porque lo hace “es darle sentido al mundo”. En la próxima entrega lo desarrollaremos. [email protected] es mejor.




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Maricruz Romero Ugalde. Etnóloga, Profesora de la Universidad de Guanajuato adscrita al Departamento de Estudios Sociales, División de Ciencias Sociales y Humanidades, Campus León e integrante del Cuerpo Académico: Agua, Energía y Cambio climático.

 

[1] Editado por la UNAM-Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias y MAPorrúa en 2019.

[2] https://www.facebook.com/413232909057965/videos/1155136331899210

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