Medio ambiente y salud • Encrucijadas de la ciencia en México [I] • Maricruz Romero Ugalde

“El anuncio de creación de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación parece prometedor…”

Estudiantes de antropolgía social UG visitan el jardín botánico de cactaceas gigantes en Arroyo Seco, Tierra Blanca
Estudiantes de antropolgía social UG visitan el jardín botánico de cactaceas gigantes en Arroyo Seco, Tierra Blanca
Medio ambiente y salud • Encrucijadas de la ciencia en México [I] • Maricruz Romero Ugalde

 

Después de una larga ausencia regreso a mi columna en Es lo cotidiano, que me permite visibilizar posturas y parte de mi trabajo de científica social humanista, como me reconozco. Ya hablaré de lo que esto implica en nuestro país; por ahora, mi intención es convertir este espacio en lugar de reflexión compartida ante el anuncio de la creación de la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación, anunciada en el Museo Interactivo de Ciencia y Tecnología el pasado jueves por Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta electa de nuestro país.

Me interesa sobre todo poner en la mesa algunos hechos que impactan en la producción de investigación científica en México, recordando un poco el contexto de creación del Consejo de Ciencia y Tecnología a fines de los años 70 del siglo pasado[1] y sus transformaciones, entre las que destacan las ligadas a la Ley General de Educación (2019)[2] —que establece invertir al menos 1% del producto interno bruto a la ciencia–, pasando por la creación de la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnología e Innovación (2023),[3] hasta llegar al anuncio de volver secretaría al Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnología (CONAHCYT), “terremoto intelectual” comparable con el presentado cuando se creó la Secretaría de Cultura y, poco antes, la descentralización de la Secretaria de Educación.

En este contexto, me parece fundamental para el país hacer un pequeño homenaje a las 10 personas que el miércoles 26 de junio de 2024 han disfrutado de su acto académico en el auditorio Jorge Ibargüengoitia de la Universidad de Guanajuato, Campus León, egresadas de Antropología Social. Esta generación 2021-2024 inició su formación de manera remota y ahora cuentan con trabajos recepcionales basados en investigación original de temas tan sensibles para las jóvenes investigadoras feministas como el aborto clandestino, el maternaje y la crianza de personas con Síndrome de Down o la deconstrucción del amor romántico, pasando por temas tradicionales con nuevos abordajes como la biografía antropológica de un mártir cristero nacido en El Coecillo, el desplazamiento forzado en San Juan Copala, Oaxaca o el sistema del ekuaro en Huanímaro, o temas sociales que requieren acercamientos complejos como las consecuencias de la expansión del cultivo del agave en Pénjamo, los retos de atender las vejeces desde los proyectos de vida, o los movimientos sociales en torno a proyectos mineros argentíferos.

La generación 2021-2024 de Antropología Social UG, con su tutora Maricruz Romero Ugalde
La generación 2021-2024 de Antropología Social UG, con su tutora Maricruz Romero Ugalde

¿Qué contexto de desarrollo profesional les espera ante la situación política y económica de nuestro país?

El anuncio de creación de la Secretaria de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación parece prometedor, pero su concreción requerirá tiempo, porque ese cambio debe pasar como iniciativa de ley ante el Congreso. Aún faltan las consultas para armar la propuesta escuchando todas las voces, sobre todo las de miles de doctores desempleados o subempleados. Mientras, las y los nuevos antropólogos sociales de la Universidad de Guanajuato son profesionales con habilidades de investigadores: saben hacer proyectos y diagnósticos sociales, divulgar la ciencia, todo ello a partir de diseñar entrevistas o instrumentos de obtención de información como encuestas o grupos focales, hacer trabajo de campo compartiendo las actividades cotidianas con los grupos de estudio, indagar en fuentes académicas y oficiales sobre información actualizada y veraz para identificar tendencias —comprendiendo contradicciones, hallazgos y retos para identificar problemáticas sociales específicas por ello–, redactar informes técnicos, hacer presentaciones profesionales o compartir resultados a través de diversos medios de comunicación —así sean los tradicionales, innovadores o emergentes–. Éstas son sólo algunas de sus capacidades, que se enmarcan en los valores universitarios de honestidad, compromiso y solidaridad, fortalecidos por el trabajo colaborativo empático. A veces por modestos, sensibles y jóvenes parece que no lo saben hacer, pero sus obras hablan por ellos. Les auguro lo mejor porque han demostrado su vocación, siempre haciendo equipo, escuchando su intuición, trabajando desde la razón y generando nuevos paradigmas que merecen ser escuchados.

En las próximas entregas desarrollaré lo aquí prometido, siempre comparando con contextos internacionales, porque invertir en educación, ciencia, arte y cultura, es cambiar el paradigma desarrollista que ha privilegiado lo económico. Consideremos que en nuestras personas inicia el medio ambiente y, por tanto, la complejidad social pasa por la corporalidad individual.

 

[1] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-01732022000100003

[2] https://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGE.pdf

[3] https://conahcyt.mx/conahcyt/areas-del-conahcyt/unidad-de-asuntos-juridicos/ley-general-hcti/